sábado, diciembre 31, 2005

ANTES DE QUE LA NOCHE


Antes de que la noche
envuelva nuestros cuerpos
y se derrame el licor amargo
que beber no queremos,
antes de que se mueran
en la lengua los te quiero
y salgamos al camino con la frente negra,
el olfato turbio, los ojos ciegos;
antes de que nos llueva el rencor
en el alma
y pintemos con tristezas
la bóveda amorosa
que ha sido nuestro cielo,
antes, ahora, mucho antes
de que no haya más palabras
para descifrar misterios
y las lágrimas nos borren
de la mente los recuerdos,
de tu lado me retiro
con mis manos frías
y mis pasos
en silencio.


viernes, diciembre 30, 2005

CORREO PARA MARCO

No sé quién es, pero sé qué es: un amigo.
Sí, porque te habla con la verdad y te desea cosas buenas. Me escribió para felicitarme y logró que me sintiera más vivo de lo que la vida me permite. Me ofreció sus palabras y le ofrezco mi agradecimiento.
No sé quién es. Lo encontré un día en este medio electrónico y le creí en sus conceptos. Algún día contaré su historia. Por lo pronto les regalo mi respuesta a su correo. Ojalá lo lean. Feliz año a todos.
Órale Marco, gracias por tus buenos deseos. Fíjate que en muchas ocasiones me pregunto si lo que para unos es un misterio para otros es una revelación. Bueno, lo que quiero decir es que hay veces en que tenemos que profundizar en los hechos, en las ideas y hasta en las cosas para interpretar todo lo que vemos, decimos, hacemos o pensamos.
Por ejemplo: me gusta mucho hablar sobre mi muerte. Tanto en los cuentos, poniendo en boca de mis personajes mis ideas, como en los poemas que, definitivamente, proyectan la dimensión exacta de las emociones por las que pasamos o sentimos. Sin embargo, creo que es muy natural que los seres humanos le temamos a la muerte, aunque es de todos conocido que el mexicano se burla de ella.
Pero bueno, al hablar de la muerte creo que trato de desalojar el miedo que acobarda a mi corazón para que se atreva ilusionarse aún cuando parece que ya debemos dejar los pies quietos y los sueños en su caja de melancolía. El hablar de la muerte, o de mi muerte, es para mí como una preparación para llegar a esa circunstancia, por la que todos tenemos que pasar, con la espada de los buenos recuerdos en la mano derecha y con el morral de los afectos en la izquierda.
Porque creo que para eso vivimos: para amar y para construir recuerdos buenos. Si no es para eso, ¿para qué?
Ya sé que a través de la historia la humanidad ha dado muchos ejemplos de que en realidad no somos tan inteligentes, ya que nos gastamos las horas en odios, guerras, rencores, destrucción y muerte. Muerte, en lugar de vida. Y nadie escapará de la muerte pero se empeñan en escapar de la vida.
En fin, Marco, espero que no te haya enredado en estos conceptos ciegos que nacieron de la pesadumbre que me causa el cumplir un años más de vida (¿o menos?) y no estar seguro de haberlo aprovechado al máximo, con todas mis potencialidades.
Gracias por tus felicitaciones y por tus consejos. Sé que lo haces con la mejor intención y con el corazón en la mano. Trataré de que mis oídos ya no estén tan ciegos y puedan disfrutar del silencio en el grito de la noche que se anuncia en la penumbra de mi vida.

Con afecto: José I. Delgado Bahena

martes, diciembre 20, 2005

TORMENTO CRUEL


TORMENTO CRUEL

Te soñé,
y es cruel tormento
saber que fue sólo un sueño:
tus manos eran espuma
sobre mi piel derramada,
en tu boca había
perfumes de madrugada;
y tus pechos,
encendidos,
iluminaban mi cama.
En mi sueño pude ser
un caballero distinto
y subí desde tus pies,
lentamente,
hilo por hilo,
por la madeja de fuego
de tu cuerpo sorprendido.
Subí
y, con dulces asonancias,
desbotoné tus sedas
hasta recorrerte todas
tus formas de ansiedad llenas.
Como te soñé quisiera
cortar la flor del deseo,
enlazando nuestras manos,
nuestras bocas
en un aire
que escapa,
vuelve
y se queda.
Como te soñé te quiero
en mi vida permanente:
con mis pies entre los tuyos,
tendidos,
como en el lecho de un río,
el río del sueño
que nos consiente.

domingo, diciembre 18, 2005

ÉL ES "VLAD"


Hijo de madre guerrerense y de padre chilango (creo): Judith Piedragil y Carlos Aguirre. Se ha convertido en una mezcla de animal cibernético y poeta maldito. Es, como quien dice, una flecha que alguien disparó en una noche de parranda, sin dirección alguna, y tiene ante sí un sin fin de destinos por escoger.
Amigo de todos y rencor de nadie; razón extraviada que se limita a sobrevivir en la esfera de cristal de su inteligencia.
Hace unos años, desarrollamos juntos un loco proyecto para difundir la cultura en el pueblo: rescatar los talentos perdidos pernoctando con la mirada hacia el cielo capturando las estrellas fugaces, y dimos vida a un folletín que distribuíamos entre la gente de la comunidad de donde ambos somos originarios: El Tomatal.
En ese entonces me mostró un cuadernillo con algunos de su poemas y advertí en su naciente creción literaria una gran calidad. Lo invité a que siguiera escribiendo o que de plano se dedicara a eso. Por supuesto que rechazó la sugerencia. "Primero tengo que asegurarme un porvenir", me dijo. "Tengo que estudiar algo que me permita sobrevivir junto con la familia que espero formar", concluyó.
Ahora está empleado en una compañía en la Cd. de México, le pagan bien. Estudió ingeniería en computación (creo). Ahora sí escribe sin miedo al hambre por el que pasamos siendo sólo poetas. Escribe mejor y es un talento en manos de la red empleadora de subsistentes por contrato.
Tengo la fortuna de considerarlo mi amigo y el gusto de ofrecerles una muestra de la calidad de sus letras que me encontré entre las páginas de su blog.
Los invito a visitarlo.

ESCONDÁMONOS

Y sí nos escondemos

entre las sabanas,
en nuestros aromas,
yo en tus secretos
y tú en los míos,
yo en tus colores
y tú en el mío,
yo en tu alegría
y tú en mi tristeza.
Escondámonos en lo azul del cielo,
en lo rosa de tus caricias.
Escondámonos hoy en invierno
entre las sabanas,
en tu cama,
mañana en primavera
sólo en nuestra piel,
sólo en nuetros cuerpos,
en nuestro futuro
y desechemos el pasado.
Tú en mis cuentos cortos
y yo en tu fantasía.
Tú en mi corazón
y yo en el tuyo.
Escondámonos de la gente,
de Dios, del pecado,
de ti y de mí,
escondámonos para siempre.

Vladimir Aguirre Piedragil

sábado, diciembre 17, 2005

LA NAVIDAD EN TUS MANOS



Sólo eso. Que cada quien interprete, viva y sienta esta celebración como su corazón se lo indique; porque, sin lugar a dudas el principal deseo que se regala por este motivo es que, tanto en las familias como en el mundo entero, haya paz, amistad, reconciliación, armonía, tranquilidad y amor.
Y no por ser aguafiestas, pero ¿de verdad nos esforzamos por lograr estos anhelos?
Bueno, como dije: son deseos porque la realización está en las manos y en el corazón de cada uno de nosotros.
Así sea.
Saludos a todos.

viernes, diciembre 16, 2005

QUEMÓ LAS FOTOS


Daniel dibuja y escribe, relata su vida, deambula por las calles y sueña.
Hace poco, hará un año, tuvo un amor que le marcó su existencia. Él dice que es cosa del pasado, pero en un descuido confiesa que en su corazón aún ronda la sombra de los días vividos en la feliz compañía de unas manos cálidas y una boca ardiente.
Sabe que será muy difícil deshacerse del embrujo de los ojos que le hechizaron el alma pero cree tener el remedio y dice que pronto podrá resolver este conflicto sentimental que le hace vagar por las calles vendiendo sus dibujos para sobrevivir a la inutilidad de un amor no correspondido.
-Mira -me dice-, aquí tengo la solución. Y me muestra su cartera con un brillo parpadeante en sus ojos.
Yo no entiendo por qué lo hace, pero él sí. Le oigo murmurar y sólo alcanzo a descifrar algo como: "vicios" y "rencores".
Agrega que para él ser pareja de alguien es ser parejo en todo: en amor, fidelidad, buen trato, y hasta en los gastos y que, cuando esto falla no hay correspondencia y la balanza se inclina fácilmente a favor de uno de los dos que mantienen una relación.
Hace frío. Con este pretexto enciende un cigarrillo y, en un arrebato, abre su cartera extrayendo dos fotografías de la persona a quien finge ya no querer y comienza a quemarlas. Una por una las convierte en cenizas. Alcanzo a descubrir algunos rasgos del cabello, de los ojos y la boca.
Vuelvo mi vista al rostro de Daniel y mientras me regala una falsa sonrisa, deja correr una lágrima de su ojo izquierdo que resbala por su mejilla y con su lengua la lleva a su boca.
-¿Sabes? -dice con voz temblorosa-, me duele, pero siento una liberación que me llena de vida y de fuerzas para salir del agujero en el que vivía con esta desilución.
No comento nada. Sólo observo.
-Mira -agrega-: con esto sé que volveré a quererme otra vez y a recuperar mi dignidad que estaba extraviada. Porque, ¿cuántos hay, como yo, que se olvidan de sí mismos por consagrarse a la otra persona y no se dan cuenta de que sólo los utilizan para sentirse queridos, aceptados, y la otra persona es tan egoísta que no corresponde de la misma manera? Por eso, aunque ya había quemado las cartas -continuó- sabía que necesitaba hacer lo mismo con estas porquerías.
No contesté. Me limité a cerrar los ojos y en una reacción de cobardía absoluta, cerré la conversación. Le pregunté sobre el costo de uno de sus dibujos, le pagué y me fui, dejando a Daniel con un trozo de fotografía quemado jugueteando entre los dedos.
Nunca supo, porque no le dije, que no basta quemar las fotos y las cartas, que eso ya lo hemos hecho los que nos dejamos esclavizar por un amor enfermizo, y que para liberarse realmente es necesario quemar, además de todos los recuerdos, el corazón y el alma.


Con afecto para Daniel, quien realmente existe y me regaló esta idea para el relato. Ojalá algún día se recupere y pueda leer este texto. El dibujo que adjunto es de él. Los hace de manera rústica sobre papel cuadriculado y los ilumina pintando cuadro por cuadro. Los vende en las calles de la Ciudad de México en veinte pesos.

jueves, diciembre 15, 2005

GRACIAS, PEQUEÑA LUNA.

Es un honor que no merezco pero que, por supuesto, agradezco. Gracias, pequeña luna, por estas letras tan tiernas que te inspira mi amistad. Sabes que tu afecto es correspondido, y mi reconocimiento por tu talento es enorme. Sigue brillando con esa luz que se refleja en tu mirada. No me queda más que compartir con nuestros lectores tus valiosos versos que me has dedicado. Ojalá algún día pueda devolverte, como mereces, este elogio.

DE GRANDE JOSÈ

Quiero aprender
A ser tan grande como tú,
A soñar,

A rimar
Como sólo lo haces tú.

Embriagas con tus versos
Esta inspiración fallida
Y ayudas a cerrar con ellas
Una sangrante herida;

Tocas sentimientos
Con tus bellas letras
¡Y nos compartes tanto!

De grande, Josè,
quiero ser como tú:
Tener esa sencillez
Que sòlo la tienes tú

Tener un alma de niño
Y la madurez de los años,
Tenerte como amigo
Y que el tiempo no me haga daño.

Hallar palabras para describirte,
Creo que seria muy tonto
Porque alguien como yo
Aún no merece tanto.

Así que sólo te quiero decir
Lo mucho que yo te admiro
Y que de grande, José,
Sólo quiero
que sigas siendo mi amigo.
ZEL CABRERA (De Iguala, Gro.)

miércoles, diciembre 14, 2005

AHORA QUE NO ESTÁS


Te quiero más que ayer,
en una servilleta me escribiste,
y yo, tan loco como estaba,
te creí.
Pero ahora que no estás aquí,
a mi lado,
me pregunto si, al menos un poco,
siquiera un poco,
un día me quisiste.

Para mi amiga Zel. Gracias por tus comentarios. No dudes de que vas por el buen camino para ser una excelente poeta (buena ya lo eres).

lunes, diciembre 12, 2005

EL ESPEJO DE LA TORTUGA


"Los reflejos son aire y van al aire", me dijiste, y te metiste entre mis brazos, temblorosa. Yo levanté la vista y sólo vi los rayos de la luna que se colaban por una rendija que se abría en las cortinas de mi cuarto. Era de madrugada, habías vuelto a mi ventana gritando mi nombre con el tono mismo con el que lloran las tortugas y yo no tuve màs remedio que encender la luz de la calle para que sin miedo cruzaras el umbral, no de mi casa, el de mi alma.
Trescientos sesenta y cuatro días hace que una mano, la tuya, rozó un brazo, el mío, y se entrelazaron dos chispas que hicieron germinar nuevas estrellas en el espacio abierto de nuestro firmamento.
Yo no entendí bien tus palabras de aquel día cuando dijiste: "Tu frente es un espejo" y me perdí buscando el significado efímero de esta expresión tan profunda. Sólo te sonreí y seguí tus pasos bajando y subiendo escaleras de un pasaje cualquiera. Cuál era poco importa.
Por eso, hoy que llegaste protegida con la envoltura plateada de los rayos de la luna, he recordado aquel encuentro, el primero, para el que ni tu ni yo estábamos prevenidos y dejamos que nuestras miradas fueran espejos en los que los reflejos se repetían en interminable procedencia.
"Entre tus brazos me siento protegida", expresaste deslizando cada letra por el borde de mi almohada hasta incrustarse en mis oídos, y el espejo de tortuga que me regalaste el primer día te devolvió una imagen nítida de confianza y de ternura.
Yo no sabía, hasta hoy, que para ti el aire devuelve los reflejos dispersos y los sintetiza en una frase: "el no olvido".
En cambio, tú lo has sabido siempre. De manera que, cuando decides que es tiempo de convertirse en leña de otra hoguera, envuelves tus ojos de tierra en el arcoiris de la luna, te deslizas por debajo de las sábanas de mi cama y con tus plateadas manos me regalas un beso del "no olvido", y con los pies descalzos, como flotando entre la bruma de la noche, escapas hacia el silencio del espejo que llevas en el pecho. Mientras desapareces sólo se escucha una melodía que cantas enternecida: "Los reflejos son aire y van al aire, la luna es mi fortuna y la esperanza mi madre..."
Por eso, hoy no pienso si mañana serás laguna, pan de mesa o lluvia nueva; sólo te siento palpitar junto a mi pecho mientras tu aliento alimenta mis pulmones y renazco desde mi cobardía para ya no recibirte, en vigoroso roble que te protege entre sus ramas; porque este reflejo del amor nuestro, algún día será tan sólo aire e, irremediablemente, desde el fondo del espejo, se perderá, como todos los reflejos, en el aire.

CON CARIÑO PARA MI SOBRINA DENISSE GARCÍA DELGADO QUIEN ME HA HALAGADO CON SU COMENTARIO Y DICE QUE LE GUSTARÍA ESCRIBIR COMO YO. ESPERO QUE TE GUSTE NENA.
José I. Delgado Bahena jose_delgado9@hotmail.com

miércoles, diciembre 07, 2005

EL AIRE HUELE A TU RECUERDO

EL AIRE HUELE A TU RECUERDO

El aire huele a tu recuerdo,
tus cabellos se enredan en mis dedos;
tus ojos: mudos,
tus oídos: ciegos,
tus labios: sordos,
el cielo, lejos.
¡Qué noches tan serenas,
las que tú y yo sabemos!
En el remanso de tus aguas
sembré, un día, un limonero
que floreció entre tus manos
y en el calor que te sube
de los pechos hasta el cuello.
Las cadenas de tus ojos me sujetan
y no quiero;
déjame llorar tranquilo
porque siento que me pierdo.
Es domingo y, en la mesa,
donde te puse un florero,
hay dos vasos, una llave,
cuatro velas,
y mi corazón dormido
que antes
reposaba, a la sombra
del amor de un limonero.

domingo, diciembre 04, 2005

HOY NO TENGO GANAS


Hoy no tengo ganas de escribir algún poema. Un renglón no saldrá de la nevera que me congela el pecho. Las lágrimas, ahora, se encharcan en el enredo que se ha formado en mi garganta. Ninguna palabra alcanza, no hay letras que me perviertan y me obliguen a deahogar la miseria de estar solo. No tengo facultad; si un día la tuve se la comió la serpiente del arrepentimiento. No camino, me arrastro entre la podredumbre de los silencios que llovieron sobre los senderos. ¡Noooooooooo! La luna me desconcierta. Veo el reloj y una nota cae, lentamente, escurriendo desde los tiempos ignorados. Sólo un sueño me atemoriza: yo, parado, en la orilla, frente al espejo que no refleja más que las sombras de lo indescriptible, esperando...esperando...una mano, un viento suave al menos, que termine con la indecisión. Afuera, y en otros lados, las miradas ajenas, los cielos, las conversaciones, los deseos. Aquí, adentro, el vacío. Y para hablar del vacío no se necesitan las palabras, ni las ideas. Sólo una red con la que atrapar el sabor del trueno, el color del olvido, porque los àngeles también caen.
Mientras tanto, mientras puedo escribir algo coherente, cuando termine esta incertidumbre, más vale encender el fuego, el bondadoso fuego de la carne que no te satisface pero que te alimenta.