viernes, octubre 27, 2006

AL FINAL

Al final de cuentas, yo no te perdí:
aún te tengo entre mis venas,
raspándome la piel,
salpicando con tu recuerdo
mis noches en vela.
¿Cómo suponer tal cosa si hay un suspiro tuyo
en cada esquina de mi cama?
Jamás pienses que te he perdido,
te llevo permanentemente en la enredadera
de mis palabras y en el foso profundo
de mis silencios.
¿Cómo decir que te he perdido si te escribo
estos versos y siento que mis manos
recorren tus linderos y mis ojos,
sorprendidos, reflejan tu mirada?
Yo no te he perdido y no lo haré nunca;
mientras me duela el alma al pronunciar tu nombre,
mientras la luna llueva sobre mi ventana
y dibuje tu sombra eterna y anhelante.
No te perdí porque el hueco de mis brazos
y el frío de mi pecho, confirman lo que digo:
yo no te he perdido,
en cambio tú sí me perdiste
y la soledad en la que vives
es mi mejor regalo por lo más hermoso
de lo que vivimos.

Escríbeme: jose_delgado9@hotmail.com

viernes, octubre 13, 2006

¿POR QUÉ TE FUISTE?

b¿POR QUÉ TE FUISTE?
¿Por qué te fuiste?
Me dejaste el silencio clavado en mi ventana,
huíste por el hueco de la luna
hacia el sol y el infinito.
¿Por qué te fuiste?
Te llevaste el sueño, rompiste el Universo,
cruzaste el tiempo seco rasguñando el alma.
Y yo, aquí,
separado de ti sin encontrarme,
haciendo nudos con los hilos de la noche,
sumido en la niebla del camino
por el que escapaste;
viviendo, a solas, los cielos sin estrellas,
con las manos abiertas, ansiosas, permanentes...
Te busco y te pienso en la distancia,
en el llant-viento que arrastra la nostalgia,
en el agua de mar que corre por mis venas,
en la sed,
en el abismo,
en la eterna soledad de la esperanza.
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Perdón si repito este poema que ya había publicado y que salió en mi libro Malditas Palabras, pero me obsequiaron una imagen e inmediatamente la pensé adornando estos versos. Un saludo para mi amigo Francés que me la regaló.

miércoles, octubre 11, 2006

VOY A APAGAR LA LUZ

Voy a apagar la luz
para que no me veas llorar,
si tanto te preocupa;
para que no veas cómo me hundo
por ti,
en esta despedida.
Voy a esconder la vergüenza
de haberte perdido
y volveré a ser
un triste vagabundo
sin rumbo fijo.
Voy a morderme la lengua
para no soltar el grito
que anticipe el llanto
en mi pecho contenido.
Entonces, y sólo entonces,
podrás decirme
las malditas palabras
de la pinche despedida
y me quedaré en pie
viéndote partir,
llevándote mi vida.



Con respeto y afecto para mi amiga Ingrid Ruiz, de Iguala, Gro., esperando que te guste y que nos compartas lo que escribes.