viernes, mayo 20, 2005

SATISFACCIONES DE POETA

Fíjate que estando aquí en el Pitillal, me metí a tu página y leí algo de lo nuevo que has escrito y me gustó mucho lo que escribes sobre "LA VIDA ES GENEROSA" y "LA FAMILIA Y LOS VALORES HUMANOS". También me gusta tu narrativa, porque lo escribes con tanta facilidad, se nota que te sale espontáneo, lleva su propio ritmo, se desliza la palabra en la mente de quien lo está leyendo y corre y fluye como manantial; gracias por compartir tu página con la gente y sobre todo conmigo. María de Jesús
Perdón por pecar de vanidoso, pero quise comenzar este texto con el correo que me envió mi amiga María de Jesús Márquez a quien ya les he presentado porque es ella quien con mayor frecuencia me escribe y quise contestarle desde esta página al mismo tiempo que lo comparto con ustedes que me hacen el favor de leerme.
Y le he titulado: "Satisfacciones de poeta" porque, ayer que tuve la necesidad de pasar a consulta al hospital Gonzalo Castañeda de la Cd. de México, la doctora que me atiende, una persona muy profesional y amable, Dra. Angélica Alcalá, viendo que llevaba un libro en las manos me pidió que compartiera, con algunos pacientes a los que les aplicaba unas terapias, uno de mis poemas. Le dije que no era mi libro (era el libro de poemas de Bukowski) pero los pacientes me dijeron que no importaba y les leí el poema "El día que iba a morir" y fue tema para un a polémica que se desató entre ellos mientras la doctora me revisaba de mis males.
Después les platicó que yo también soy poeta y me pidieron que les declamara uno de mis poemas, pero como no acostumbro a memorizar mis poemas les ofrecí disculpas y sólo les pude "decir" el poema "LO QUE ME FALTA", que es muy pequeño y ya lo he enviado a su celular de algunas amistades, entre ellos el doctor, cardiólogo, Samuel Montes de ese mismo hospital, y dice así:
No me faltan tus ojos
ni tu voz
en la penumbra de mi cuarto
en silencio,
no me faltan tus manos
que rondaban,
permanentemente,
por mi sexo,
lo que me falta,
como a ti,
es tener mis labios quemantes
en tu cuello
y que mis dientes muerdan,
con amor,
tus pezones despiertos.
Por supuesto que sirvió para otra polémica sobre el erotismo en la que las participaciones giraron en torno a la madurez de los adultos para entender que este aspecto del ser humano es tan importante que nadie puede (ni pudo) negar que cubre muchas de las satisfacciones de nuestra vida. Me preguntaron que quién era la destinataria y les contesté que en cualquier presentación me hacen esa pregunta y les dije que mi respuesta siempre es la misma: la gente que me lee. Y así es, porque mi primera intención es que sientan mis poemas como suyos y que los dirijan hacia sus parejas y la segunda es que conozcan las emociones que me han permitido disfrutar de la vida con plenitud.
Por supuesto que les aclaré que mi libro no sólo contiene poemas eróticos y me solicitaron, con un interés genuino, que les hiciera llegar un ejemplar con la doctora.
Por otro lado, aprovechando que la doctora creyó necesario mandarme a descansar por el día de hoy, me vine a Guerrero ayer mismo, 19, para acompañar, hoy 20, a mis amigos los poetas de Iguala con los que integramos el grupo "Transgresión" ya que tenían una invitación para presentarse en Taxco. Como yo no pensaba ir no tenía myores informes y como me agregué de última hora iba preparado para leer mis poemas del libro "Malditas Palabras".
Ya en el camino me explicaron que se trataba de un evento en un jardín de niños con las maestras y padres de familia. De igual manera yo iba entusiasmado sin imaginarme la experiencia que iba a vivir.
Al llegar al lugar nos dieron una recepción muy padre y nos entregaron un programa en el que nos dimos cuenta de que se iban a desarrollar varias actividades con los niños: leer cuento, chistes, hacer teatro, leer y escribir poemas, etc., todo en torno al fomento de la lectuira en los niños de preprimaria.
De manera que me olvidé de mis libros y seguimos a las maestras que nos guiaban por cada salón en donde se efectuaban estas actividades.
En uno de los grupos vi a una pequeñita como de cinco años que me despertó en mi interior una gran ternura por su aspecto: vestía un trajecito verde, como pantalón (espero que ese entienda), tenis azules y un sombrero rosa con una flor.
Su carita morena proyectaba una gran angustia por no poder hacer el trabajo que les habían pedido, sus grandes ojos iban de la tristeza a la melancolía y en su nariz se podían ver dos rasguños, con seguridad de su más reciente riña. Las uñas de sus dos manos las tenía pintadas de rosa.
Pronto ya le había tomado un par de fotos con mi celular presumiéndoselas a mi compañera, la poeta Danira. Pero no fue todo: tomé una hoja que llevaba en uno de mis libros y le escribí algunos versos que dicen así:
Su sombrero era una fiesta,
su nariz una leyenda,
tenía ojos de princesa
y uñas de interrogación;
yo la vi
y en un instante
se quedó en mi corazón.
Cuando nos pidieron que nos presentáramos aproveché la oportunidad para comentar en público sobre la niña y el poema que me había inspirado y se los leí. Demás está decir sobre los aplausos recibidos, sin embargo, la pequeña se metió debajo de su mesa y no salió hasta que terminó su trabajo.
Pedí una cartulina y, con letra más grande, le escribí mis versos y se lo regalé con un dibujo que le agregué. Me lo aceptó y lo anduvo presumiendo con "todo el mundo".
Transcurrió la mañana, llegó su mamita por ella y cuando se iba pasó junto a mí, me tocó el hombro y con una sonrisa que no he de olvidar jamás me dijo "Adiós" y se fue de la mano de su mami. La señora sólo me volteó a ver, me sonrió y salió leyendo el poema que le había regalado a su princesa.
Estas son las grandes cosas que dan mayores satisfacciones. Más que los diplomas y reconocimientos por las presentaciones, con esto se contempla el espíritu en el espejo de la dicha.

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