Desnúdate el alma,
no el cuerpo que,
algunas veces,
con cariño manifiesto
me regalas en la cama;
desnúdate el alma
y hazme saber
si de verdad me amas.
No me veas a la cara,
apaga la luz
y deja que hable tu alma;
tus tibios ojos
son guerreros
que triunfan en la batalla,
y tu boca
es cascada
que en mi oído
mil canciones me regala.
No me niegues la esperanza
de saber
lo que dice tu corazón
cuando callas.
Desnúdate el alma
y dime con palabras
lo que dicen tus caricias
cuando estamos en la cama.
CON AFECTO PARA MIS AMIGOS DEL DIARIO 21 DE IGUALA, GRO. QUIENES ME HAN APOYADO INFORMANDO SOBRE MI NOVELA "LA NOCHE DE LAS CABRAS".
POEMAS, CUENTOS, COMENTARIOS, SUEÑOS...
domingo, junio 03, 2007
martes, mayo 22, 2007
EXTRAORDINARIO
LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO, DE TANTO EMPOLLAR, TUVO UN POLLITO. EL ANIMALILLO TARDÓ EN ROMPER EL CACARÓN DORADO. CUANDO LO HIZO, SACUDIÓ LENTAMENTE LAS ÁUREAS PLUMAS QUE PESABAN UNA ENORMIDAD. LUEGO INTENTÓ INCORPORARSE, PERO EL AGOBIO DE LAS ALAS METÁLICAS SE LO IMPIDIÓ. ASÍ ESTUVO, ACURRUCADO, SIN PODER ABRIR SU PIQUITO DE ORO, HASTA QUE MURIÓ DE INANICIÓN.
Cuento escrito por mi amiga Queta Navagómez, autora de la novela huichola "Tukari Temai, el hacedor de lluvias". Este cuento salió publicado en su más reciente libro "Hadas Ebrias", editado por la UNAM. Queta fue galardonada con el premio nacional de poesía en 2004.
Cuento escrito por mi amiga Queta Navagómez, autora de la novela huichola "Tukari Temai, el hacedor de lluvias". Este cuento salió publicado en su más reciente libro "Hadas Ebrias", editado por la UNAM. Queta fue galardonada con el premio nacional de poesía en 2004.
domingo, mayo 13, 2007

CUÍDAME BIEN
Cuídame bien
porque siento que me pierdes:
no me dejes, por favor,
solo,
conmigo,
sin ti,
por mucho tiempo libre.
¿Qué no ves
cómo mis manos tiemblan
cuando están a punto de tocar las tuyas?
¿No adviertes en mis ojos,
por tu amor (cobarde),
que aún tengo mis dudas?
¿Qué no ves que mi vida,
en soledad,
me pierde en un laberinto
del que no puedo salirme?
No me dejes caer,
por favor,
sálvame,
cuídame.
Cuídame bien
porque siento que me pierdes:
no me dejes, por favor,
solo,
conmigo,
sin ti,
por mucho tiempo libre.
¿Qué no ves
cómo mis manos tiemblan
cuando están a punto de tocar las tuyas?
¿No adviertes en mis ojos,
por tu amor (cobarde),
que aún tengo mis dudas?
¿Qué no ves que mi vida,
en soledad,
me pierde en un laberinto
del que no puedo salirme?
No me dejes caer,
por favor,
sálvame,
cuídame.
domingo, abril 29, 2007
HOJAS SECAS
"Hojas secas" es el título del libro de poemas que mi amigo, poeta también, Mauricio Leyva, de Chilpancingo, Gro. acaba de publicar. Hace una semana, cuando presentamos un evento en la comunidad de donde soy originario: El Tomatal, Gro., Mauricio nos hizo el favor de llevarnos, a los cuates del grupo Transgresión, un ejemplar de sus hermosos poemas. Y de este libro, el cual tendremos el honor de presentar con él en Iguala, el 12 de mayo a las seis de la tarde, les ofrezco una probadita de la inspiraciòn de este noble caballero de las letras que es Mauricio. Ah, y la foto es del evento de Tomatal.
JUGUEMOS
Juguemos a que nos amamos desde hace tiempo,
a que tu cuerpo y el mío no son ajenos,
a que mis manos conocen los senderos
de tu vientre y su armónico secreto.
Juguemos a que me amas desde hace tiempo,
a que mi corazón y el tuyo no son prohibidos,
a que tienes la respuesta al acertijo
que descifra mis deseos escondidos.
Juguemos a que nos tenemos desde hace tiempo,
a que nos pertenecemos sin freno,
a que sabes clausurar mis labios
con el aguamiel de tus beos.
Juguemos a que somos uno desde hace tiempo,
a que nos fundimos en el mismo sueño,
a que no hay frontera en nuestros cuerpos
que pueda limitar este nítido sentimiento.
Juguemos a que te quedas por mucho tiempo,
durmamos en la misma cama de este encuentro,
finjamos que el amor es dulce y que está contento,
y despuès déjame, si es que llegas al intento.
Con el permiso de Mauricio, lo dedico para mi amigo el pintor Gabriel Marni y su novia Érika, ya que pronto contraerán nupcias en Yucatán.
lunes, abril 09, 2007
EL SILENCIO

El silencio es la carga más pesada
que puede soportar el alma.
La soledad se aloja en el corazón
cuando faltan las palabras,
los recuerdos son heridas
y la nostalgia es una perra brava
que muerde en las noches frías
y nos embarra su baba.
El silencio es una roca
que nos golpea la cara,
es muerte lenta
y también es una daga
que corta con sus dos filos
de amor triste y de esperanza.
jueves, abril 05, 2007
DÉJAME LLORAR

Déjame llorar, a solas, tu partida.
Se reseca mi boca,
mueren las palabras
y se pudre la melancolía.
Déjame escribir un verso rebelde
en la orilla de esta enorme soledad
que me lastima.
Ayer tus manos descansaban,
dulcemente, entre las mías;
hoy el hueco en el que duermo
es un tren cargado de amargura
que no va a ninguna parte,
a ningún espacio,
a ninguna esquina.
Déjame llorar por esta ausencia de mí
entre tus muslos de fuego que eran mi vida;
tengo sed de tus ojos
y te voz se aleja en el buque
de tu risa perdida.
Ya lo ves, derrotado me dejas,
sin un centavo de sangre redimida,
sin la esperanza que mojaba mis labios
cuando te nombraba
con el rayo de luz de tu luna esparcida.
Déjame llorar,
pero a solas,
no quiero que me veas temblando, sin ti,
en esta noche fría;
tú no sabes qué profundidad tenían
mis palabras dolientes
cuando te preguntaba si deseabas mi muerte
o si querías mi vida.
Déjame llorar, antes de que yo,
como tú,
inicie mi partida.
Poema del libro "Por si no te vuelvo a ver" que pronto daré a conocer.
sábado, marzo 03, 2007
LA NOCHE DE LAS CABRAS

LA NOCHE DE LAS CABRAS
PRESENTACIÓN
Por Alejandro Jahén García Delgado
“La noche de las cabras”, novela de José I. Delgado Bahena que fue presentada en el Museo a la Bandera y Santuario a la Patria de Iguala, Gro., el pasado 17 de febrero de este año, por el propio autor y el grupo de poetas Transgresión.
Nacido en la comunidad de El Tomatal, del mismo municipio, el profesor, poeta, y ahora novelista, autor de otro libro: Malditas Palabras, convocó a un gran número de asistentes, tanto de su pueblo como de la ciudad de Iguala y de otros municipios.
PARA CALENTAR LAS EMOCIONES
Con el auditorio lleno en un setenta y cinco por ciento y en espera del C. Presidente Municipal, Dr. Antonio Jaimes Herrera, el grupo de poetas decidió que el escritor José I. Delgado, leyera parte de su poesía publicada en su poemario Malditas Palabras y nos deleitó con dos poemas: “Quiero” y “El amor se siente” con los que desbordó sus emociones y abrió el camino para la presentación de su novela.
EL CURRÍCULUM
Con el Presidente Municipal de Iguala en el presidium, dio inicio el programa con la presentación de la trayectoria del autor del libro “La Noche de las Cabras”, por parte de la Profra. Maricela Arzate Martínez, coordinadora del grupo al que pertenece el escritor y poeta José I. Delgado Bahena.
Se dijo que es profesor de educación primaria, pero que trabajó en el nivel de secundaria en el Estado de México y en el Distrito Federal impartiendo la asignatura de Español; que le han publicado cuentos y poemas en diarios y revistas de la Ciudad de México y del estado de Guerrero, como esta revista, Reevolución, que también estuvo presente en el evento, y que es autor de otros libros de poemas y de una obra de teatro.
LOS COMENTARIOS
El profesor y poeta, Fernando Antúnez Ávila, fue el encargado de hacer un análisis crítico y comentarios acerca de la obra presentada. Expresó que se congratulaba de conocer al poeta José I. y de contar con su amistad, pero que eso no era motivo para sentirse comprometido para señalar que en sus manos tenía una obra que valía la pena leer. Hizo algunas preguntas al autor entre las que destacaron dos: ¿Por qué “La noche de las cabras”? y ¿por qué perdonar tanto a la mujer que era protagonista de la novela?
El escritor señaló que el título tiene que ver con la constelación de Las Pléyades, mejor conocida como “Las siete cabrillas”, que, en una noche romántica, Fátima y Alejandro, los protagonistas, se ven deslumbrados por este grupo de estrellas y los marcará durante toda la historia. Para responder a la segunda pregunta prefirió hacerlo con un poema que agregó en un apéndice de la novela y en él establece la decisión de no juzgar las malas acciones de la persona amada, y de perdonar todo por amor.
El grupo de poetas tuvo la formidable idea de invitar la maestra Aída Melina Martínez y al profesor Gildardo Bustillos, de la Coordinación del Programa Nacional de Lectura, de Iguala, para que leyeran un fragmento de la novela en la que advertimos gran fluidez en la narración e intensidad en los diálogos que nos ofrece el autor en ese capítulo. Además, con la lectura de estos párrafos lograron motivar al auditorio que se interesó por adquirir el libro para saber el desenlace de la historia.
Cuando el escritor José I. Delgado Bahena tomó la palabra, puntualizó sobre la trama de su libro y dijo: “las vicisitudes de mis personajes me tuvieron inmerso en una nube tan oscura que probablemente me ocultaron algunos detalles que tienen que ver con la formalidad de la escritura, pero con mi experiencia como lector fui cocinando en mi intelecto y en mi corazón el platillo que ahora les ofrezco”. Agregó que el romance que viven Alejandro y Fátima, por la diferencia tan grande de edades que hay entre sus personajes, es un tema “poco probable en nuestra sociedad” y que nadie se viera reflejado. Sin embargo, finalizó diciendo que si encontraban en su obra gran parte de sus vivencias, era de manera natural porque, como dijo Alejandro Casona: “Los novelistas escriben las historias que no son capaces de vivir”.
En su turno, el C. Presidente Municipal, comentó que se sentía complacido de observar la gran asistencia al evento, lo que significaba que la cultura en Iguala tomaba vuelo y ello le hacía comprometerse aún más para seguir apoyando a la gente que se dedica al arte. De paso, felicitó al autor y aprovechó para despedirse, no sin antes tomar entre sus manos un ejemplar de “La noche de las cabras” porque dijo que se interesaba en su lectura.
EL PÚBLICO
Un detalle que tuvo la coordinadora del evento fue que invitó al público para que, quien quisiera hacer uso del micrófono para dirigir algún comentario o hacer preguntas al autor de “La noche de las cabras”, lo hiciera desde su lugar.
Muchos fueron los participantes quienes quisieron saber algo más sobre la novela. Lo único que aclaró el autor fue que se trataba de una relación amorosa entre un hombre adulto como de cuarenta años y una jovencita de diecinueve. Además, dijo, aborda otros temas como la sexualidad, la desintegración familiar y las adicciones.
Entre los asistentes se encontraban personalidades como el hijo adoptivo del escultor Federico Canessi, autor de la escultura que es ícono de Iguala y que es conocida como monumento a la Bandera. Al escultor lo acompañaba su esposa, hija del dramaturgo mexicano Rodolfo Usigli, autor de la obra “El gesticulador”. Además, se encontraban representantes de los diferentes medios de comunicación, como el escritor y periodista Jesús Pintoralegre quien publica sus artículos en la Jornada, Guerrero. También se dieron cita autoridades educativas de los diferentes niveles quienes hicieron pública la invitación al escritor para que les visitara en sus instituciones.
Enseguida, la maestra Ninfa Mendoza de Albarrán, administradora del museo, tomó la palabra, felicitó al escritor y dijo que él era “profeta en su tierra”, por la gran cantidad de personas que habían asistido, y que estaba segura de que la gente disfrutaría de la lectura de su novela.
EL BRINDIS
Al término del evento, el autor de “La noche de las cabras” y el grupo de poetas Transgresión, ofrecieron un brindis a los asistentes con vino tinto y algunos bocadillos.
Cálida fue la recepción que la gente culta de Iguala hizo de esta nueva obra de José I. Delgado Bahena, quien, antes de despedirse, pidió para su señora madre, presente en el evento, un aplauso de reconocimiento porque, así como su familia, nunca lo deja solo y lo acompaña en cada evento en el que participa.
Gran tarde literaria que nos ha dejado, a todos, motivados para seguir incrementando nuestro acervo cultural por medio de la lectura. Y si es con novelas conmovedoras como “La noche de las cabras”, mejor.
miércoles, enero 31, 2007
PARA OLVIDARTE MÁS
José I. Delgado Bahena
Para olvidarte más falta olvido
y escribo una poesía
sentado en estas pobres,
solitarias,
tablas de mi piso;
ayer estuve enfermo de olvidarte
y me puse a recordar
las tardes veraniegas,
los dos juntos,
soñando con ser plumas,
jugando a ser aviones en el aire detenidos.
Después, cuando,
cansado de pensarte
y no encontrar razones
para dejar así,
de pronto, de olvidarte,
dejé pasar la nube turbia
que me trajo el recuerdo de tu olvido
y, con las letras de tu nombre,
compuse una canción de despedida
para este amor de agua
que por ti sentí
y que ahora llueve
en el terreno seco
del olvido.
José I. Delgado Bahena
Para olvidarte más falta olvido
y escribo una poesía
sentado en estas pobres,
solitarias,
tablas de mi piso;
ayer estuve enfermo de olvidarte
y me puse a recordar
las tardes veraniegas,
los dos juntos,
soñando con ser plumas,
jugando a ser aviones en el aire detenidos.
Después, cuando,
cansado de pensarte
y no encontrar razones
para dejar así,
de pronto, de olvidarte,
dejé pasar la nube turbia
que me trajo el recuerdo de tu olvido
y, con las letras de tu nombre,
compuse una canción de despedida
para este amor de agua
que por ti sentí
y que ahora llueve
en el terreno seco
del olvido.
viernes, enero 19, 2007
CON HIERRO Y FUEGO
Aquí se narran historias
que no son cuentos:
"Una vez la luna bajó del cielo
y se metió en mi cama:
era noche de invierno".
Se cuentan historias
de luz y de viento,
de arena y gua,
de mar y espejo.
Hay una huella impresa
con hierro y fuego
y en el fondo de mi alma
ronda el silencio.
Con afecto, para mis amigos de Cuernavaca, Mor.: José Daniel Osorio Pacheco y sus hermanos Roberto Joaquín e Irenne Jessi, además, por supuesto, para su mamá Evangelina Pacheco Plasencia. Ojalá que les gusten estos versos con los que intento agradecerles sus amables conceptos.
que no son cuentos:
"Una vez la luna bajó del cielo
y se metió en mi cama:
era noche de invierno".
Se cuentan historias
de luz y de viento,
de arena y gua,
de mar y espejo.
Hay una huella impresa
con hierro y fuego
y en el fondo de mi alma
ronda el silencio.
Con afecto, para mis amigos de Cuernavaca, Mor.: José Daniel Osorio Pacheco y sus hermanos Roberto Joaquín e Irenne Jessi, además, por supuesto, para su mamá Evangelina Pacheco Plasencia. Ojalá que les gusten estos versos con los que intento agradecerles sus amables conceptos.
martes, enero 16, 2007
ME QUITARÉ LA PIEL
Me quitaré la piel
desde las uñas,
exhausto de este amor
que he venido sosteniendo
desde el amanecer en que he nacido,
y mis dedos abrirán una llaga
desde el fondo de la noche fría
que se adueñó de mis dientes
y de mi sexo.
Mis ojos no verán más que esa boca
que un día me besó
y fue como una puñalada
que abrió una rendija
por la que entró el viento turbio
con su agónico silbido
(porque hay labios que no son labios
sino oración).
Y así andaré aún,
por los caminos: despellejado,
desparramándome
en la incorporeidad tangible
de mi realidad fantástica;
único, luminoso, reconocido,
partido en dos:
lengua de serpiente,
rey del paraíso.
Con un saludo muy afectuoso para mi amigo Miguel Sierra, quien se encuentra enfermito. Ni modo, a cuidarse. Un abrazo y mis deseos de una pronta recuperación.
desde las uñas,
exhausto de este amor
que he venido sosteniendo
desde el amanecer en que he nacido,
y mis dedos abrirán una llaga
desde el fondo de la noche fría
que se adueñó de mis dientes
y de mi sexo.
Mis ojos no verán más que esa boca
que un día me besó
y fue como una puñalada
que abrió una rendija
por la que entró el viento turbio
con su agónico silbido
(porque hay labios que no son labios
sino oración).
Y así andaré aún,
por los caminos: despellejado,
desparramándome
en la incorporeidad tangible
de mi realidad fantástica;
único, luminoso, reconocido,
partido en dos:
lengua de serpiente,
rey del paraíso.
Con un saludo muy afectuoso para mi amigo Miguel Sierra, quien se encuentra enfermito. Ni modo, a cuidarse. Un abrazo y mis deseos de una pronta recuperación.
miércoles, enero 10, 2007
GRACIAS MARÍA
A MANERA DE PRÓLOGO
Leer un nuevo libro siempre causa una especial emoción, pues no se sabe qué es lo que se va a encontrar en cada una de las páginas conforme van fluyendo; mas los lectores lo hacemos con el afán de remontarnos a grandes sueños, a especiales viajes o, tal vez, para atormentarnos con la historia que se narre.
Las novelas nos hacen sentir que vale la pena vivir; porque, lo que nos describen son vivencias de otros que el autor nos regala para hacerlas nuestras. Entonces, sufrimos, gozamos, reímos o lloramos con los personajes que recrean su existencia en las veredas de nuestras mismas emociones.
La novela que leeremos nos incrustará todos estos sentimientos hasta lo más profundo de nuestro corazón; nos hará sentir la soledad en la que se encuentra un ser que está muy vivo, un personaje que vive su soledad interna pero que lucha contra ella.
Entre estas páginas, encontraremos a un individuo que trabaja y cumple de la mejor manera, porque su profesión le gusta y, en cierto modo, le satisface. También nos vamos a encontrar a ese hombre solitario que tiene sed de amar y de que lo amen; y en esta búsqueda encuentra a alguien: una mujer que en ratos lo quiere pero que juega con él. Juega, porque también está marcada por el destino, este destino que no perdona a nadie y a ella le hizo la peor de las jugadas.
En cada capítulo de “La noche de las cabras” somos testigos de cómo se van engarzando una a una las piezas, cómo van acudiendo a su cita los dos personajes principales: Alejandro y Fátima.
En un diálogo se lee algo tan profundo como la vida misma:
“―¡Qué raro! ―exclamó Alejandro―, si tú eras quien decía que no pensáramos en el futuro y que esperáramos para ver cómo iría todo.
―Sí, ¿pero no te das cuenta de que el futuro ya nos alcanzó y que tengo miedo de que muy pronto se convierta en pasado?”
“La noche de las cabras” es una novela que juega con muchas emociones que, en cierta forma, conocemos muy bien; pero que su autor les da un toque especial, personal e íntimo.
La narrativa es amena, sencilla y hasta coloquial; pero también está llena de colorido e imágenes que nos obligan a no soltarla, pues desde el principio nos atrapa.
Mi amigo José I. Delgado Bahena, el autor, siempre, desde que yo recuerdo, ha escrito y con frecuencia lo invitaba a que publicara sus manuscritos y, gracias a Dios, un día se animó y en el año 2004 publicó su primer libro de poemas: "Malditas palabras". Hoy nos sorprende con esta novela que tiene muchas de sus vivencias, porque él no puede desprenderse de ellas y nos las tiene que platicar por este medio y así nos las comparte para, de alguna manera, entregarnos, también, parte de su vida.
Realmente me siento muy orgullosa por esta su primera novela que, estoy segura, la gente que la lea, la aceptará con amor, la hará suya y, tal vez, encontrará en ella su reflejo.
María de Jesús Márquez.
Sábado 30 de diciembre del 2006.
Puerto Vallarta, Jalisco; México.
Leer un nuevo libro siempre causa una especial emoción, pues no se sabe qué es lo que se va a encontrar en cada una de las páginas conforme van fluyendo; mas los lectores lo hacemos con el afán de remontarnos a grandes sueños, a especiales viajes o, tal vez, para atormentarnos con la historia que se narre.
Las novelas nos hacen sentir que vale la pena vivir; porque, lo que nos describen son vivencias de otros que el autor nos regala para hacerlas nuestras. Entonces, sufrimos, gozamos, reímos o lloramos con los personajes que recrean su existencia en las veredas de nuestras mismas emociones.
La novela que leeremos nos incrustará todos estos sentimientos hasta lo más profundo de nuestro corazón; nos hará sentir la soledad en la que se encuentra un ser que está muy vivo, un personaje que vive su soledad interna pero que lucha contra ella.
Entre estas páginas, encontraremos a un individuo que trabaja y cumple de la mejor manera, porque su profesión le gusta y, en cierto modo, le satisface. También nos vamos a encontrar a ese hombre solitario que tiene sed de amar y de que lo amen; y en esta búsqueda encuentra a alguien: una mujer que en ratos lo quiere pero que juega con él. Juega, porque también está marcada por el destino, este destino que no perdona a nadie y a ella le hizo la peor de las jugadas.
En cada capítulo de “La noche de las cabras” somos testigos de cómo se van engarzando una a una las piezas, cómo van acudiendo a su cita los dos personajes principales: Alejandro y Fátima.
En un diálogo se lee algo tan profundo como la vida misma:
“―¡Qué raro! ―exclamó Alejandro―, si tú eras quien decía que no pensáramos en el futuro y que esperáramos para ver cómo iría todo.
―Sí, ¿pero no te das cuenta de que el futuro ya nos alcanzó y que tengo miedo de que muy pronto se convierta en pasado?”
“La noche de las cabras” es una novela que juega con muchas emociones que, en cierta forma, conocemos muy bien; pero que su autor les da un toque especial, personal e íntimo.
La narrativa es amena, sencilla y hasta coloquial; pero también está llena de colorido e imágenes que nos obligan a no soltarla, pues desde el principio nos atrapa.
Mi amigo José I. Delgado Bahena, el autor, siempre, desde que yo recuerdo, ha escrito y con frecuencia lo invitaba a que publicara sus manuscritos y, gracias a Dios, un día se animó y en el año 2004 publicó su primer libro de poemas: "Malditas palabras". Hoy nos sorprende con esta novela que tiene muchas de sus vivencias, porque él no puede desprenderse de ellas y nos las tiene que platicar por este medio y así nos las comparte para, de alguna manera, entregarnos, también, parte de su vida.
Realmente me siento muy orgullosa por esta su primera novela que, estoy segura, la gente que la lea, la aceptará con amor, la hará suya y, tal vez, encontrará en ella su reflejo.
María de Jesús Márquez.
Sábado 30 de diciembre del 2006.
Puerto Vallarta, Jalisco; México.
domingo, enero 07, 2007
PRÓLOGO DE MI NOVELA
Leer un nuevo libro siempre causa una especial emoción, pues no se sabe qué es lo que se va a encontrar en cada una de las páginas conforme van fluyendo; mas los lectores lo hacemos con el afán de remontarnos a grandes sueños, a especiales viajes o, tal vez, para atormentarnos con la historia que se narre.
Las novelas nos hacen sentir que vale la pena vivir; porque, lo que nos describen son vivencias de otros que el autor nos regala para hacerlas nuestras. Entonces, sufrimos, gozamos, reímos o lloramos con los personajes que recrean su existencia en las veredas de nuestras mismas emociones.
La novela que leeremos nos incrustará todos estos sentimientos hasta lo más profundo de nuestro corazón; nos hará sentir la soledad en la que se encuentra un ser que está muy vivo, un personaje que vive su soledad interna pero que lucha contra ella.
Entre estas páginas, encontraremos a un individuo que trabaja y cumple de la mejor manera, porque su profesión le gusta y, en cierto modo, le satisface. También nos vamos a encontrar a ese hombre solitario que tiene sed de amar y de que lo amen; y en esta búsqueda encuentra a alguien: una mujer que en ratos lo quiere pero que juega con él. Juega, porque también está marcada por el destino, este destino que no perdona a nadie y a ella le hizo la peor de las jugadas.
En cada capítulo de “La noche de las cabras” somos testigos de cómo se van engarzando una a una las piezas, cómo van acudiendo a su cita los dos personajes principales: Alejandro y Fátima.
En un diálogo se lee algo tan profundo como la vida misma:
“―¡Qué raro! ―exclamó Alejandro―, si tú eras quien decía que no pensáramos en el futuro y que esperáramos para ver cómo iría todo.
―Sí, ¿pero no te das cuenta de que el futuro ya nos alcanzó y que tengo miedo de que muy pronto se convierta en pasado?”
“La noche de las cabras” es una novela que juega con muchas emociones que, en cierta forma, conocemos muy bien; pero que su autor les da un toque especial, personal e íntimo.
La narrativa es amena, sencilla y hasta coloquial; pero también está llena de colorido e imágenes que nos obligan a no soltarla, pues desde el principio nos atrapa.
Mi amigo José I. Delgado Bahena, el autor, siempre, desde que yo recuerdo, ha escrito y con frecuencia lo invitaba a que publicara sus manuscritos y, gracias a Dios, un día se animó y en el año 2004 publicó su primer libro de poemas: "Malditas palabras". Hoy nos sorprende con esta novela que tiene muchas de sus vivencias, porque él no puede desprenderse de ellas y nos las tiene que platicar por este medio y así nos las comparte para, de alguna manera, entregarnos, también, parte de su vida.
Realmente me siento muy orgullosa por esta su primera novela que, estoy segura, la gente que la lea, la aceptará con amor, la hará suya y, tal vez, encontrará en ella su reflejo.
María de Jesús Márquez.
Sábado 30 de diciembre del 2006.
Puerto Vallarta, Jalisco; México.
Las novelas nos hacen sentir que vale la pena vivir; porque, lo que nos describen son vivencias de otros que el autor nos regala para hacerlas nuestras. Entonces, sufrimos, gozamos, reímos o lloramos con los personajes que recrean su existencia en las veredas de nuestras mismas emociones.
La novela que leeremos nos incrustará todos estos sentimientos hasta lo más profundo de nuestro corazón; nos hará sentir la soledad en la que se encuentra un ser que está muy vivo, un personaje que vive su soledad interna pero que lucha contra ella.
Entre estas páginas, encontraremos a un individuo que trabaja y cumple de la mejor manera, porque su profesión le gusta y, en cierto modo, le satisface. También nos vamos a encontrar a ese hombre solitario que tiene sed de amar y de que lo amen; y en esta búsqueda encuentra a alguien: una mujer que en ratos lo quiere pero que juega con él. Juega, porque también está marcada por el destino, este destino que no perdona a nadie y a ella le hizo la peor de las jugadas.
En cada capítulo de “La noche de las cabras” somos testigos de cómo se van engarzando una a una las piezas, cómo van acudiendo a su cita los dos personajes principales: Alejandro y Fátima.
En un diálogo se lee algo tan profundo como la vida misma:
“―¡Qué raro! ―exclamó Alejandro―, si tú eras quien decía que no pensáramos en el futuro y que esperáramos para ver cómo iría todo.
―Sí, ¿pero no te das cuenta de que el futuro ya nos alcanzó y que tengo miedo de que muy pronto se convierta en pasado?”
“La noche de las cabras” es una novela que juega con muchas emociones que, en cierta forma, conocemos muy bien; pero que su autor les da un toque especial, personal e íntimo.
La narrativa es amena, sencilla y hasta coloquial; pero también está llena de colorido e imágenes que nos obligan a no soltarla, pues desde el principio nos atrapa.
Mi amigo José I. Delgado Bahena, el autor, siempre, desde que yo recuerdo, ha escrito y con frecuencia lo invitaba a que publicara sus manuscritos y, gracias a Dios, un día se animó y en el año 2004 publicó su primer libro de poemas: "Malditas palabras". Hoy nos sorprende con esta novela que tiene muchas de sus vivencias, porque él no puede desprenderse de ellas y nos las tiene que platicar por este medio y así nos las comparte para, de alguna manera, entregarnos, también, parte de su vida.
Realmente me siento muy orgullosa por esta su primera novela que, estoy segura, la gente que la lea, la aceptará con amor, la hará suya y, tal vez, encontrará en ella su reflejo.
María de Jesús Márquez.
Sábado 30 de diciembre del 2006.
Puerto Vallarta, Jalisco; México.
Gracias, María, por tan generosas palabras; ojalá nuestros amables lectores, al tener en sus manos la novela, se unan a estas emociones que nos transmites.
miércoles, enero 03, 2007
UNA SOMBRA ME SIGUE
Luna de la caverna
que te asomas temblorosa,
luna de los caminos
que la noche te sonroja,
luna llena del encanto,
llena de vergüenza y miedo,
¿quién olfatea mis pasos?,
¿quién me acosa el pensamiento?
Luna gorda desvelada
que vigilas la alborada,
luna de cachetes rojos
y la boca de granada,
¿de quién es la sombra ajena
que junto a la mía viaja?,
¿cuál es su intención que viene
a estar conmigo de noche
y se va de madrugada?
Luna enciende tus luceros
y prepara tus navajas
porque una sombra me sigue
y junto a la mía viaja.
que te asomas temblorosa,
luna de los caminos
que la noche te sonroja,
luna llena del encanto,
llena de vergüenza y miedo,
¿quién olfatea mis pasos?,
¿quién me acosa el pensamiento?
Luna gorda desvelada
que vigilas la alborada,
luna de cachetes rojos
y la boca de granada,
¿de quién es la sombra ajena
que junto a la mía viaja?,
¿cuál es su intención que viene
a estar conmigo de noche
y se va de madrugada?
Luna enciende tus luceros
y prepara tus navajas
porque una sombra me sigue
y junto a la mía viaja.
sábado, diciembre 30, 2006
TRAS CANDADOS
Extraño
tu mal humor de la mañana
las caricias salvajes
y el café del alba...
¿Cuánto más estarás en mi nostalgia?
¿En la frialdad de esta celda
en la aridez del patio
y el golpe del portón?
¿Cuelgan aún mis recuerdos
en las paredes de la casa?
¿Platican nuestros fantasmas
y se hacen el amor?
¿Todavía
recuerdas mis pasos
mi agrio carácter
y la forma en que te amé?
Este poema es de la autoría de mi amigo Jesús Jiménez Ochoa y lo he incluído aquí como reconocimiento al premio que acaba de ganar: "XII Concurso Nacional de Poesía Salvador Díaz Mirón", con su poemario "Descubrimientos!. El jurado de este concurso estuvo integradopor Carmen Alardí, Thelma Nava y Saúl Ibargoyen. De verdad que es un orgullo tener en mi humilde espacio las letras y el talento de mi amigo. Espero que les guste. Trataré de compartirles algo más de su poemario.
tu mal humor de la mañana
las caricias salvajes
y el café del alba...
¿Cuánto más estarás en mi nostalgia?
¿En la frialdad de esta celda
en la aridez del patio
y el golpe del portón?
¿Cuelgan aún mis recuerdos
en las paredes de la casa?
¿Platican nuestros fantasmas
y se hacen el amor?
¿Todavía
recuerdas mis pasos
mi agrio carácter
y la forma en que te amé?
Este poema es de la autoría de mi amigo Jesús Jiménez Ochoa y lo he incluído aquí como reconocimiento al premio que acaba de ganar: "XII Concurso Nacional de Poesía Salvador Díaz Mirón", con su poemario "Descubrimientos!. El jurado de este concurso estuvo integradopor Carmen Alardí, Thelma Nava y Saúl Ibargoyen. De verdad que es un orgullo tener en mi humilde espacio las letras y el talento de mi amigo. Espero que les guste. Trataré de compartirles algo más de su poemario.
domingo, diciembre 10, 2006
EN MI CASA HABITASTE
En mi casa habitaste
y dormiste en mi almohada,
te canté las canciones
que tanto te gustaban,
caminé tu camino
y lloré tus nostalgias,
me perdí en las tinieblas
de tu risa mojada,
fui tu perro fiel
que tu espalda cuidaba,
hice nudos irrompibles
con las trece palabras
que escribiste con sangre
en el fondo de mi alma,
le di vida a un poema
con luces de esperanza,
te abracé con ternura,
te regalé mis ansias;
era tuya mi vida
y eran mías tus ganas,
hoy no vienen tus pasos
ni habitas en mi casa
porque con estos versos
nuestra historia se acaba.
Bueno, ni modo; este es un poema que salió así: con una rima bárbara. Espero no insistir tanto en esto. Mientras tanto te comparto que estoy escribiendo una novela que casi termino; quiero registrarla en este mes y publicarla en el próximo. Estoy muy emocionado, siento que estoy haciendo algo muy padre y por eso lo comparto contigo que me lees, porque sé, además que, como yo, gustas de la literatura.
Te recomiendo también que abras los links que aparecen a la izquierda de este espacio, son páginas de amigos en los que puedes encontrar muchas cosas diversas e interesantes.
Ojalá puedas dejar algún comentario.
Gracias por tu visita.
En mi casa habitaste
y dormiste en mi almohada,
te canté las canciones
que tanto te gustaban,
caminé tu camino
y lloré tus nostalgias,
me perdí en las tinieblas
de tu risa mojada,
fui tu perro fiel
que tu espalda cuidaba,
hice nudos irrompibles
con las trece palabras
que escribiste con sangre
en el fondo de mi alma,
le di vida a un poema
con luces de esperanza,
te abracé con ternura,
te regalé mis ansias;
era tuya mi vida
y eran mías tus ganas,
hoy no vienen tus pasos
ni habitas en mi casa
porque con estos versos
nuestra historia se acaba.
Bueno, ni modo; este es un poema que salió así: con una rima bárbara. Espero no insistir tanto en esto. Mientras tanto te comparto que estoy escribiendo una novela que casi termino; quiero registrarla en este mes y publicarla en el próximo. Estoy muy emocionado, siento que estoy haciendo algo muy padre y por eso lo comparto contigo que me lees, porque sé, además que, como yo, gustas de la literatura.
Te recomiendo también que abras los links que aparecen a la izquierda de este espacio, son páginas de amigos en los que puedes encontrar muchas cosas diversas e interesantes.
Ojalá puedas dejar algún comentario.
Gracias por tu visita.
martes, diciembre 05, 2006
ABRI MIS BRAZOS
Abrí mis brazos para decirte adiós
y volar sobre la luna,
entre las estrellas,
en solitario.
La noche enfriaba y yo, temblando,
te dije adiós;
tú sonreíste con una mueca de tristeza
en tus benditos labios.
Nos besamos aún, y abrí mis brazos
para dejarme llevar
por el aire fresco de la noche.
Sólo me llevé tus ojos
incrustados en la melancolía
de mis manos,
y la tersura de tu voz
embarrada sobre el sueño no cumplido
que los dos forjamos.
Y en el mismo lugar (¡qué ironía!)
donde nos encontramos,
te dije adiós y abrí mis brazos
porque otros ojos, color de miel,
me estaban esperando.
Dedico este poema para mi amiga Zandra (con zeta) Caballero, por los buenos recuerdos.
Abrí mis brazos para decirte adiós
y volar sobre la luna,
entre las estrellas,
en solitario.
La noche enfriaba y yo, temblando,
te dije adiós;
tú sonreíste con una mueca de tristeza
en tus benditos labios.
Nos besamos aún, y abrí mis brazos
para dejarme llevar
por el aire fresco de la noche.
Sólo me llevé tus ojos
incrustados en la melancolía
de mis manos,
y la tersura de tu voz
embarrada sobre el sueño no cumplido
que los dos forjamos.
Y en el mismo lugar (¡qué ironía!)
donde nos encontramos,
te dije adiós y abrí mis brazos
porque otros ojos, color de miel,
me estaban esperando.
Dedico este poema para mi amiga Zandra (con zeta) Caballero, por los buenos recuerdos.
lunes, noviembre 27, 2006
"Es una niña buena"
Es una niña buena
que renació a la vida
con ojos de nostalgia,
entre sus manos lleva
la tierra de su tierra
envuelta en añoranzas;
ella no reconoce
presente ni futuro,
vive su eterna infancia:
es tierna, caprichuda,
exigente,
olvidadiza, rebelde,
no sabe de esperanzas.
Es una niña buena
que juega a ser señora
y duerme acurrucada,
a veces el demonio la asusta
y llora
pero la consuela
su ángel de la guarda;
no sabe de promesas
ni de angustias
ni de sentirse, a veces,
con el hambre atrasada.
Esta niña buena
tropieza con sus dudas,
pero con sus sonrisas
ilumina la casa.
Con afecto para mi amigo Rodolfo y para su mamá, doña Higinia, de Teziutlán, Puebla.
que renació a la vida
con ojos de nostalgia,
entre sus manos lleva
la tierra de su tierra
envuelta en añoranzas;
ella no reconoce
presente ni futuro,
vive su eterna infancia:
es tierna, caprichuda,
exigente,
olvidadiza, rebelde,
no sabe de esperanzas.
Es una niña buena
que juega a ser señora
y duerme acurrucada,
a veces el demonio la asusta
y llora
pero la consuela
su ángel de la guarda;
no sabe de promesas
ni de angustias
ni de sentirse, a veces,
con el hambre atrasada.
Esta niña buena
tropieza con sus dudas,
pero con sus sonrisas
ilumina la casa.
Con afecto para mi amigo Rodolfo y para su mamá, doña Higinia, de Teziutlán, Puebla.
viernes, noviembre 10, 2006
TE ESTOY PENSANDO
En el silencio que raspa la noche
incrustada en mi cuarto,
te estoy pensando
como éramos ayer: gato y garabato, sol y agua,
viento y frío,
la luna en el retrato.
Pienso que te quería
con tu voz turbia, lejana y taciturna;
con las manos en el hielo,
con mi sangre hirviente
que se desliza en la conciencia del no olvido
entre el laberinto del perdón nunca exigido.
Y sé que estás, duramente,
permanentemente,
como un grito callado,
como una revelación acobardada,
como un sueño no soñado,
como una guerra perdida
que dejó un corazón -el mío-
minusválido.
Te estoy pensando y te conozco allá:
en el otoño recobrado,
en la espiga derrumbada,
en la llaga oxidada,
en el sueño interrumpido,
rasguñándome,
como siempre,
el alma.
En el silencio que raspa la noche
incrustada en mi cuarto,
te estoy pensando
como éramos ayer: gato y garabato, sol y agua,
viento y frío,
la luna en el retrato.
Pienso que te quería
con tu voz turbia, lejana y taciturna;
con las manos en el hielo,
con mi sangre hirviente
que se desliza en la conciencia del no olvido
entre el laberinto del perdón nunca exigido.
Y sé que estás, duramente,
permanentemente,
como un grito callado,
como una revelación acobardada,
como un sueño no soñado,
como una guerra perdida
que dejó un corazón -el mío-
minusválido.
Te estoy pensando y te conozco allá:
en el otoño recobrado,
en la espiga derrumbada,
en la llaga oxidada,
en el sueño interrumpido,
rasguñándome,
como siempre,
el alma.
viernes, octubre 27, 2006
AL FINAL
Al final de cuentas, yo no te perdí:
aún te tengo entre mis venas,
raspándome la piel,
salpicando con tu recuerdo
mis noches en vela.
¿Cómo suponer tal cosa si hay un suspiro tuyo
en cada esquina de mi cama?
Jamás pienses que te he perdido,
te llevo permanentemente en la enredadera
de mis palabras y en el foso profundo
de mis silencios.
¿Cómo decir que te he perdido si te escribo
estos versos y siento que mis manos
recorren tus linderos y mis ojos,
sorprendidos, reflejan tu mirada?
Yo no te he perdido y no lo haré nunca;
mientras me duela el alma al pronunciar tu nombre,
mientras la luna llueva sobre mi ventana
y dibuje tu sombra eterna y anhelante.
No te perdí porque el hueco de mis brazos
y el frío de mi pecho, confirman lo que digo:
yo no te he perdido,
en cambio tú sí me perdiste
y la soledad en la que vives
es mi mejor regalo por lo más hermoso
de lo que vivimos.
Escríbeme: jose_delgado9@hotmail.com
aún te tengo entre mis venas,
raspándome la piel,
salpicando con tu recuerdo
mis noches en vela.
¿Cómo suponer tal cosa si hay un suspiro tuyo
en cada esquina de mi cama?
Jamás pienses que te he perdido,
te llevo permanentemente en la enredadera
de mis palabras y en el foso profundo
de mis silencios.
¿Cómo decir que te he perdido si te escribo
estos versos y siento que mis manos
recorren tus linderos y mis ojos,
sorprendidos, reflejan tu mirada?
Yo no te he perdido y no lo haré nunca;
mientras me duela el alma al pronunciar tu nombre,
mientras la luna llueva sobre mi ventana
y dibuje tu sombra eterna y anhelante.
No te perdí porque el hueco de mis brazos
y el frío de mi pecho, confirman lo que digo:
yo no te he perdido,
en cambio tú sí me perdiste
y la soledad en la que vives
es mi mejor regalo por lo más hermoso
de lo que vivimos.
Escríbeme: jose_delgado9@hotmail.com
viernes, octubre 13, 2006
¿POR QUÉ TE FUISTE?
b¿POR QUÉ TE FUISTE?
¿Por qué te fuiste?
Me dejaste el silencio clavado en mi ventana,
huíste por el hueco de la luna
hacia el sol y el infinito.
¿Por qué te fuiste?
Te llevaste el sueño, rompiste el Universo,
cruzaste el tiempo seco rasguñando el alma.
Y yo, aquí,
separado de ti sin encontrarme,
haciendo nudos con los hilos de la noche,
sumido en la niebla del camino
por el que escapaste;
viviendo, a solas, los cielos sin estrellas,
con las manos abiertas, ansiosas, permanentes...
Te busco y te pienso en la distancia,
en el llant-viento que arrastra la nostalgia,
en el agua de mar que corre por mis venas,
en la sed,
en el abismo,
en la eterna soledad de la esperanza.

Perdón si repito este poema que ya había publicado y que salió en mi libro Malditas Palabras, pero me obsequiaron una imagen e inmediatamente la pensé adornando estos versos. Un saludo para mi amigo Francés que me la regaló.
¿Por qué te fuiste?
Me dejaste el silencio clavado en mi ventana,
huíste por el hueco de la luna
hacia el sol y el infinito.
¿Por qué te fuiste?
Te llevaste el sueño, rompiste el Universo,
cruzaste el tiempo seco rasguñando el alma.
Y yo, aquí,
separado de ti sin encontrarme,
haciendo nudos con los hilos de la noche,
sumido en la niebla del camino
por el que escapaste;
viviendo, a solas, los cielos sin estrellas,
con las manos abiertas, ansiosas, permanentes...
Te busco y te pienso en la distancia,
en el llant-viento que arrastra la nostalgia,
en el agua de mar que corre por mis venas,
en la sed,
en el abismo,
en la eterna soledad de la esperanza.
Perdón si repito este poema que ya había publicado y que salió en mi libro Malditas Palabras, pero me obsequiaron una imagen e inmediatamente la pensé adornando estos versos. Un saludo para mi amigo Francés que me la regaló.
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