¡VAYA SUSTO!
José I. Delgado Bahena
Hace veintitrés años que trabajo como taxista, además de maestro −ni modo, es lo que hacemos muchos maestros en la búsqueda de más ingresos para sostener a nuestras familias−, siempre en la misma organización de Taxistas Unidos Plan de Iguala, “TUPI”.
Todos, como taxistas o como cualquier otro ciudadano, andamos siempre alertas por el clima de inseguridad que se vive en muchas partes del país. Por eso, con frecuencia desconfiamos de algunos clientes cuando, en la calle, nos piden el servicio y por su aspecto nos hacen sospechar que podrían ser asaltantes, y mejor no los subimos.
Sin embargo, cierto día, en el mes de mayo, época de intensos calores en Iguala y que, además, aún no completaba para pagar lo de la cuenta al dueño del taxi, siendo cerca de las once de la noche, en la esquina de una de las calles del centro de la ciudad, tres individuos me hicieron la señal de que me detuviera. Lo hice y antes de que subieran les pregunté a dónde querían que los llevara. Uno de ellos, el que parecía de mayor edad: como de cuarenta años (los otros aparentaban entre veinte y treinta), me dijo que al Fovissste, una colonia que está por la salida hacia Taxco.
Abrí la puerta y subieron. Dos atrás y el otro adelante, conmigo. De inmediato advertí que iban con aliento alcohólico. Como ya no podía bajarlos, tuve que arriesgarme y arranqué hacia donde me habían indicado.
Ya en el camino, los de atrás discutían en voz baja por algo que yo no alcanzaba a oír y el de adelante inmediatamente subió el vidrio de su ventanilla, a pesar del calor, y cada vez que pasábamos cerca de alguna lámpara, volteaba la cara como queriendo ocultarla.
Si de por sí, como ya dije, siempre andamos con los nervios de punta, con esas actitudes mi corazón saltaba dentro de mi pecho como un conejo encerrado en un elevador.
Para sentirme un poco protegido y, además, como parte de la obligación que todos los taxistas tenemos con la Organización, me reporté por el radio indicando el destino de mi viaje, informando, también, con la clave que todos conocemos, la calidad de sospechosos que llevaba como clientes, para que estuvieran al pendiente. El de adelante me preguntó que por qué lo hacía y le contesté que de no hacerlo me arriesgaba a que me multaran, como parte de las sanciones que habíamos acordado en una asamblea del gremio.
No dijo más, se limitó a expresar un sonido gutural como ¡mj! Entonces, uno de los de atrás, viendo que estábamos a punto de llegar, sugirió que mejor nos siguiéramos hasta un poblado conocido como "Puente González", en la orilla de la ciudad. El de adelante dijo que sí, que nos siguiéramos, pero, como a veinte metros, dijo que mejor nos desviáramos sobre un camino de terracería que estaba adelante.
Mientras tanto, yo trataba de comunicarme con la base que coordina el servicio o con algunos de los compañeros taxistas, sin lograrlo: los canales estaban ocupados y por más que lo intentaba no podía hacerlo. De cualquier manera yo enviaba mensajes ficticios, esperando que los individuos entendieran que no iba solo.
Debo confesar que, a esas alturas, ya no tenía dudas sobre las intenciones de los hombres y el miedo que yo sentía me dio el valor para tomar una decisión. Antes de llegar a la desviación que me había indicado el de adelante, pasamos por un terreno en el que habían construido dos o tres casitas y, afuera de ellas, se veían dos señoras y un anciano. Detuve el carro justo junto a esas tres personas y como si se hubieran puesto de acuerdo, mis tres pasajeros voltearon sus caras ocultándose y, al mismo tiempo, preguntándome el por qué me detenía.
Les dije que no podía ir más adelante porque me había desviado de mi ruta original: la que había informado a los de la base y que, si seguía, podrían suspenderme de mis derechos hasta por una año. Todavía protestaron, pero al verme firme en la decisión y yo, armado con el valor que me regalaban las dos mujeres y el hombre de edad avanzada, que se encontraban en la calle observando todo, les dije que, por favor, bajaran y me pagaran el servicio.
Uno de ellos, de los de atrás, agregó algo como: "Los siento por las viejas". Yo entendí que se refería a las mujeres paradas cerca del taxi, pero el que iba adelante, ya abajo, les dijo: "Ni modo güeyes, ora no se les hizo a sus viejas". El otro, que venía atrás, concluyó: "¿Ya qué?, siquiera vámonos a La curva a ver a la Malena".
El que iba adelante me pagó, cerré la puerta y me di la vuelta para regresar a la ciudad en donde había dejado mi alma tirada en el pavimento. En ese momento me acordé del pobre conejo y lo dejé salir del elevador.
POEMAS, CUENTOS, COMENTARIOS, SUEÑOS...
domingo, enero 31, 2010
jueves, enero 21, 2010
MANUAL PARA PERVERSOS
ANILLO DE BODAS
José I. Delgado Bahena
—Por cierto —le dijo—, ayer descubrí que te quiero.
—¡Cómo! —exclamó Sergio—, pensé que desde hace tres años me lo habías dicho...
—Claro, te lo había dicho, pero no era cierto. Sin embargo, ahora ten la seguridad de que es sincero. Te quiero y deseo que nunca nos separemos —dijo Sara.
—Entonces, ¿ahora debo aceptar que sí me quieres y, al mismo tiempo, que durante más de mil días viví en el engaño? ¿Y cómo fue que descubriste que me querías?
—Fue muy fácil —contestó Sara, con una leve sonrisa y entrecerrando los ojos—: ayer, cuando me llamaste por teléfono para anunciarme que volvías, yo tenía una cita con Fer, Fernando, tu amigo, y de inmediato le llamé para cancelarla porque mis manos sudaban y mi corazón palpitaba más rápido; además, corrí al espejo para ver si estaba bonita.
—Ah, ¿y si no hubiera llamado?
—También es muy fácil: habría salido con él.
—Pero es horrible...
—¿Por qué? ¿Prefieres que te mienta y te diga que durante tu viaje estuve triste, sin salir y pensando sólo en ti?
—No. No lo digo por ti.
—¿Entonces? —preguntó Sara abriendo mucho los ojos, esos ojos grises que Sergio había adorado desde que se conocieron.
—Lo siento por mí…
—¿Por qué por ti?
—Porque siempre he creído en la fidelidad y cuando me fui te dije que iba a reflexionar sobre lo nuestro, ¿recuerdas?
—Sí, por supuesto. Pensé que porque querías que nos reconciliáramos.
—No. En realidad quise pensar cómo decirte que amo a otra persona, para no engañarle ni seguir mintiéndote. Pero ahora ya no tiene caso.
—¿Porque te dije que te quiero piensas que debemos seguir juntos?
—No.
—¿Entonces…?
—Lo digo por mí y… por la otra persona. Tú, en realidad, ya no me interesas.
—Pero… ¿de qué se trata? No entiendo.
—No es necesario que lo entiendas —dijo Sergio, ahora con un nudo en la garganta al mismo tiempo que unía sus manos enlazando los dedos para no mostrar que temblaba.
—Si es por Fernando, no te preocupes, no pienso volver a verlo.
—No es necesario que te sacrifiques, yo tampoco pienso volver a verlo…
—Bueno, al menos dime quién es ella.
—No me escuchas, ¿verdad?
—¿Por qué lo dices?
—Dije que tampoco pienso volver a ver a Fer-nan-do.
—¿Por qué lo dices?
—¡Chingá, haz otra pregunta!
—No grites, es que no entiendo —suplicó Sara, un poco asustada por la reacción de Sergio.
—¿Es que no te das cuenta? Creí que Fernando y yo nos amábamos, pero supongo que me buscó sólo para poder acercarse a ti…—su voz temblaba y un par de lágrimas escurrieron por sus mejillas.
—No llores. Estoy muy confundida. ¿De manera que tú y Fer…?
—No lo digas. No tiene caso. Me voy, te dejo con él.
—¡No! ¡No te vayas, te amo! Fernando no me interesa.
—Ahora soy yo el que no entiende. Cuando nos casamos creí que amabas al hombre que yo era y ahora me confiesas que no era así; te digo que amo a un hombre…y me pides que me quede –murmuró Sergio con la mirada con la mirada incrustada en el piso.
—Sí. Sólo dime que un día me quisiste y con ese pedacito de cielo nos cubriremos de esta nostalgia mientras nos llueve el arrepentimiento –dijo Sara con voz tenue y acariciando el cabello de Sergio.
—No sé qué pensar… y no sé si lo supere –se lamentó él.
—No pienses. Sólo espera. Mañana será otro día.
—Sí, mañana… —le dijo, mientras sacaba de su bolsillo derecho el anillo de bodas, que se había quitado antes de entrar a la casa, y, disimuladamente, se lo colocaba otra vez en el dedo del que nunca, pero nunca, debió haber salido.
José I. Delgado Bahena
—Por cierto —le dijo—, ayer descubrí que te quiero.
—¡Cómo! —exclamó Sergio—, pensé que desde hace tres años me lo habías dicho...
—Claro, te lo había dicho, pero no era cierto. Sin embargo, ahora ten la seguridad de que es sincero. Te quiero y deseo que nunca nos separemos —dijo Sara.
—Entonces, ¿ahora debo aceptar que sí me quieres y, al mismo tiempo, que durante más de mil días viví en el engaño? ¿Y cómo fue que descubriste que me querías?
—Fue muy fácil —contestó Sara, con una leve sonrisa y entrecerrando los ojos—: ayer, cuando me llamaste por teléfono para anunciarme que volvías, yo tenía una cita con Fer, Fernando, tu amigo, y de inmediato le llamé para cancelarla porque mis manos sudaban y mi corazón palpitaba más rápido; además, corrí al espejo para ver si estaba bonita.
—Ah, ¿y si no hubiera llamado?
—También es muy fácil: habría salido con él.
—Pero es horrible...
—¿Por qué? ¿Prefieres que te mienta y te diga que durante tu viaje estuve triste, sin salir y pensando sólo en ti?
—No. No lo digo por ti.
—¿Entonces? —preguntó Sara abriendo mucho los ojos, esos ojos grises que Sergio había adorado desde que se conocieron.
—Lo siento por mí…
—¿Por qué por ti?
—Porque siempre he creído en la fidelidad y cuando me fui te dije que iba a reflexionar sobre lo nuestro, ¿recuerdas?
—Sí, por supuesto. Pensé que porque querías que nos reconciliáramos.
—No. En realidad quise pensar cómo decirte que amo a otra persona, para no engañarle ni seguir mintiéndote. Pero ahora ya no tiene caso.
—¿Porque te dije que te quiero piensas que debemos seguir juntos?
—No.
—¿Entonces…?
—Lo digo por mí y… por la otra persona. Tú, en realidad, ya no me interesas.
—Pero… ¿de qué se trata? No entiendo.
—No es necesario que lo entiendas —dijo Sergio, ahora con un nudo en la garganta al mismo tiempo que unía sus manos enlazando los dedos para no mostrar que temblaba.
—Si es por Fernando, no te preocupes, no pienso volver a verlo.
—No es necesario que te sacrifiques, yo tampoco pienso volver a verlo…
—Bueno, al menos dime quién es ella.
—No me escuchas, ¿verdad?
—¿Por qué lo dices?
—Dije que tampoco pienso volver a ver a Fer-nan-do.
—¿Por qué lo dices?
—¡Chingá, haz otra pregunta!
—No grites, es que no entiendo —suplicó Sara, un poco asustada por la reacción de Sergio.
—¿Es que no te das cuenta? Creí que Fernando y yo nos amábamos, pero supongo que me buscó sólo para poder acercarse a ti…—su voz temblaba y un par de lágrimas escurrieron por sus mejillas.
—No llores. Estoy muy confundida. ¿De manera que tú y Fer…?
—No lo digas. No tiene caso. Me voy, te dejo con él.
—¡No! ¡No te vayas, te amo! Fernando no me interesa.
—Ahora soy yo el que no entiende. Cuando nos casamos creí que amabas al hombre que yo era y ahora me confiesas que no era así; te digo que amo a un hombre…y me pides que me quede –murmuró Sergio con la mirada con la mirada incrustada en el piso.
—Sí. Sólo dime que un día me quisiste y con ese pedacito de cielo nos cubriremos de esta nostalgia mientras nos llueve el arrepentimiento –dijo Sara con voz tenue y acariciando el cabello de Sergio.
—No sé qué pensar… y no sé si lo supere –se lamentó él.
—No pienses. Sólo espera. Mañana será otro día.
—Sí, mañana… —le dijo, mientras sacaba de su bolsillo derecho el anillo de bodas, que se había quitado antes de entrar a la casa, y, disimuladamente, se lo colocaba otra vez en el dedo del que nunca, pero nunca, debió haber salido.
domingo, enero 17, 2010
viernes, enero 15, 2010
MANUAL PARA PERVERSOS
¿CON QUIÉN VIVES?
José I. Delgado Bahena
Hace tres días, Macrina aún vivía con el “Pique”. Hoy, sentada en el banco de cemento de la celda del centro de readaptación en la que la han recluido, con la mirada fija en el piso destruido y con las manos apretadas entre sus piernas sudorosas, piensa y se pregunta mil veces si lo volvería a hacer y su respuesta es la misma las mil veces: no sólo lo haría otra vez, sino que trataría de matarlo con otras maneras, “para que sufriera más antes de que estirara las patas, el desgraciado”.
“Aquí estuvo la Matrona”, se lee en una de las paredes en la que ahora detiene su mirada para reconocer las sombras que le acompañarán durante catorce años, o siete, según sus cuentas, si mantiene buena conducta. Decidida, enciende el único cigarro que le permitieron las celadoras como atención por haberles “obsequiado” la cajetilla que Esteban, su hijo, le diera al visitarla esa mañana.
Ahora llora y le da la última chupada al resto del cigarro. “Pinche Esteban…”, piensa, “¿para qué te saliste de la escuela, cabrón?”
Todo fue muy rápido.
El “Pique” era su hombre, el de esos días, su padrote, pues, el que la cuidaba cuando salía del centro nocturno donde trabajaba todas noches y se quedaba a dormir con ella en el único camastro con el que contaban en su humilde vivienda que rentaba por seiscientos pesos para ella y su chamaco, Esteban, de quince años que estudiaba la secundaria.
Aquel día, el “Pique” la envió a la casa de un “amigo” a entretenerlo, porque, según él, le debía un “parote”. Era de tarde. Macrina salió confiada en busca del amigo del “Pique”; pero no lo encontró y lo que sí halló y vio con ojos desorbitados, al regresar a su casa, fue a su chamaco, Esteban, perdido de borracho, semidesnudo sobre la colchoneta que se tiraba en el piso para dormir en un rincón de la habitación y, sobre él, al “Pique”, haciéndole caricias obscenas y pervertidas.
Al “Pique” lo conoció dos meses antes en el mismo lugar donde trabajaba.
− ¿Qué pasó chula? −le preguntó.
−Nada −contestó ella.
− ¿Con quién vives? −indagó él.
−Hasta hoy con nadie, pero creo que me animaré contigo −respondió ella, sonriendo.
Desde entonces, él la llevaba y la esperaba para regresar juntos en un taxi. Él administraba los ingresos de sus “fichas” y de las comisiones por las bailadas. Él le daba una cantidad para que le pusiera unas monedas a Esteban en su mochila de la escuela. Él dirigía su vida y ahora lo veía abusando de la inconsciencia de su adolescente hijo.
Sobre la única mesa de madera que servía de comedor había cuatro botellas de cerveza vacías que, evidentemente, las habían consumido ellos. No supo cómo, pero la furia se apoderó de Macrina y con la fuerza y agilidad que no se conocía, tomó una, la rompió golpeándola sobre el piso y con el filo de la parte que le quedó en su puño, atacó el cuello del “Pique”, que no se había percatado de la llegada de ella, y un chorro de sangre cayó sobre el cuerpo desnudo de Esteban.
Ella misma salió en busca de la policía después de echarle una cubeta de agua a Esteban para despertarlo y hacer que se limpiara el cuerpo de la sangre del “Pique”.
José I. Delgado Bahena
Hace tres días, Macrina aún vivía con el “Pique”. Hoy, sentada en el banco de cemento de la celda del centro de readaptación en la que la han recluido, con la mirada fija en el piso destruido y con las manos apretadas entre sus piernas sudorosas, piensa y se pregunta mil veces si lo volvería a hacer y su respuesta es la misma las mil veces: no sólo lo haría otra vez, sino que trataría de matarlo con otras maneras, “para que sufriera más antes de que estirara las patas, el desgraciado”.
“Aquí estuvo la Matrona”, se lee en una de las paredes en la que ahora detiene su mirada para reconocer las sombras que le acompañarán durante catorce años, o siete, según sus cuentas, si mantiene buena conducta. Decidida, enciende el único cigarro que le permitieron las celadoras como atención por haberles “obsequiado” la cajetilla que Esteban, su hijo, le diera al visitarla esa mañana.
Ahora llora y le da la última chupada al resto del cigarro. “Pinche Esteban…”, piensa, “¿para qué te saliste de la escuela, cabrón?”
Todo fue muy rápido.
El “Pique” era su hombre, el de esos días, su padrote, pues, el que la cuidaba cuando salía del centro nocturno donde trabajaba todas noches y se quedaba a dormir con ella en el único camastro con el que contaban en su humilde vivienda que rentaba por seiscientos pesos para ella y su chamaco, Esteban, de quince años que estudiaba la secundaria.
Aquel día, el “Pique” la envió a la casa de un “amigo” a entretenerlo, porque, según él, le debía un “parote”. Era de tarde. Macrina salió confiada en busca del amigo del “Pique”; pero no lo encontró y lo que sí halló y vio con ojos desorbitados, al regresar a su casa, fue a su chamaco, Esteban, perdido de borracho, semidesnudo sobre la colchoneta que se tiraba en el piso para dormir en un rincón de la habitación y, sobre él, al “Pique”, haciéndole caricias obscenas y pervertidas.
Al “Pique” lo conoció dos meses antes en el mismo lugar donde trabajaba.
− ¿Qué pasó chula? −le preguntó.
−Nada −contestó ella.
− ¿Con quién vives? −indagó él.
−Hasta hoy con nadie, pero creo que me animaré contigo −respondió ella, sonriendo.
Desde entonces, él la llevaba y la esperaba para regresar juntos en un taxi. Él administraba los ingresos de sus “fichas” y de las comisiones por las bailadas. Él le daba una cantidad para que le pusiera unas monedas a Esteban en su mochila de la escuela. Él dirigía su vida y ahora lo veía abusando de la inconsciencia de su adolescente hijo.
Sobre la única mesa de madera que servía de comedor había cuatro botellas de cerveza vacías que, evidentemente, las habían consumido ellos. No supo cómo, pero la furia se apoderó de Macrina y con la fuerza y agilidad que no se conocía, tomó una, la rompió golpeándola sobre el piso y con el filo de la parte que le quedó en su puño, atacó el cuello del “Pique”, que no se había percatado de la llegada de ella, y un chorro de sangre cayó sobre el cuerpo desnudo de Esteban.
Ella misma salió en busca de la policía después de echarle una cubeta de agua a Esteban para despertarlo y hacer que se limpiara el cuerpo de la sangre del “Pique”.
lunes, diciembre 21, 2009
domingo, diciembre 20, 2009
MANUAL PARA PERVERSOS
HACER EL AMOR CON LOS CALCETINES PUESTOS
José I. Delgado Bahena
—Me parece ridículo que hagas el amor con los calcetines puestos —me dijo, recostada, boca abajo, en la orilla de la cama y jugueteando con uno de mis zapatos.
—¿Eso qué? —le grité desde la taza del baño, mientras descargaba la pesadez de mi estómago que no me había dejado en paz desde la mañana en que almorcé los huevos con tocino que me preparó Raquel.
—Nada. Sólo que tengo la impresión de que únicamente soy tu pasatiempo favorito.
—Por favor —le dije, saliendo del baño—, no empieces. Sabes bien cuales son las condiciones en todo esto, pero eso no quiere decir que no te quiera.
No dijo nada. Dejó mi zapato en paz, volteó su cabeza hacia el techo y descargó en el aplanado gris la desesperación que sentía por haber aceptado una relación, conmigo, que a todas luces no tenía futuro.
—Mira —agregué, sentándome en la orilla de la cama, y con ternura, la misma que siente un padre hacia su hija—, no sufras, sólo disfrútalo. No sabemos cuánto durará; tal vez en poco tiempo encuentres un novio que te lleve a vivir con él y yo siga con mi vida normal, aquí, en la casa.
─Eso es, precisamente, lo que me desespera de ti ─exclamó, incorporándose y sentándose sobre la cama─. Tienes más paciencia que un camarón en un estanque. Eso es lo que eres, ¿sabes? ¡Un camarón! No sé por qué fui tan boba y me dejé llevar por tus atenciones y tu cariño de padre viejo.
No dije nada. Terminé de vestirme y dejé que desahogara ese sentimiento con sus lágrimas y sus reproches. Al fin de cuentas no era la primera discusión que teníamos y siempre llegábamos a la misma conclusión: seguir igual y que el tiempo resolviera todo.
Como si leyera mi mente, y un poco más tranquila, me dijo:
─Creo que, como siempre, tienes razón. Tenemos que dejar que el tiempo decida por los dos. Incluso en lo otro: abriré más los ojos y no los cerraré ante otras posibilidades, digamos…de mi edad.
Me senté a un lado de ella, sequé sus lágrimas con las yemas de mis dedos, le tomé el rostro con mis dos manos y le di un beso. No respondió a la caricia pero en un impulso cálido me atrajo hacia ella y me abrazó con fuerza.
─Te amo, tonto ─dijo con ternura─. No me importa la diferencia de edad ni que estés casado con mi madre. Tal vez vi en ti al padre que me abandonó o al hermano mayor que no tuve, pero te amo. Sé que es una locura y que mi madre no se lo merece, pero…
─Calla, por favor ─le supliqué, apartándola de mí con suavidad para tomarle sus dos manos─, dejemos que las cosas sigan. A tus veinte años aún eres una niña y pronto te darás cuenta de que necesitas a alguien de tus mismos intereses, que viva a tu ritmo y que no te haga el amor con los calcetines puestos ─sonreí─. Me tengo que ir ─concluí poniéndome de pie y tomando mi cartera y mi celular─, Raquel no debe tardar en llegar y debo regresar al despacho. Nos vemos en la noche.
─Sí, nos vemos en la noche, “papá” ─dijo con sarcasmo.
Con una media sonrisa, me despedí de ella mientras frotaba su desnudo cuerpo con la humedad de la toalla que dejé sobre la cama, después de lavar los rastros de miel de nuestro amor prohibido.
José I. Delgado Bahena
—Me parece ridículo que hagas el amor con los calcetines puestos —me dijo, recostada, boca abajo, en la orilla de la cama y jugueteando con uno de mis zapatos.
—¿Eso qué? —le grité desde la taza del baño, mientras descargaba la pesadez de mi estómago que no me había dejado en paz desde la mañana en que almorcé los huevos con tocino que me preparó Raquel.
—Nada. Sólo que tengo la impresión de que únicamente soy tu pasatiempo favorito.
—Por favor —le dije, saliendo del baño—, no empieces. Sabes bien cuales son las condiciones en todo esto, pero eso no quiere decir que no te quiera.
No dijo nada. Dejó mi zapato en paz, volteó su cabeza hacia el techo y descargó en el aplanado gris la desesperación que sentía por haber aceptado una relación, conmigo, que a todas luces no tenía futuro.
—Mira —agregué, sentándome en la orilla de la cama, y con ternura, la misma que siente un padre hacia su hija—, no sufras, sólo disfrútalo. No sabemos cuánto durará; tal vez en poco tiempo encuentres un novio que te lleve a vivir con él y yo siga con mi vida normal, aquí, en la casa.
─Eso es, precisamente, lo que me desespera de ti ─exclamó, incorporándose y sentándose sobre la cama─. Tienes más paciencia que un camarón en un estanque. Eso es lo que eres, ¿sabes? ¡Un camarón! No sé por qué fui tan boba y me dejé llevar por tus atenciones y tu cariño de padre viejo.
No dije nada. Terminé de vestirme y dejé que desahogara ese sentimiento con sus lágrimas y sus reproches. Al fin de cuentas no era la primera discusión que teníamos y siempre llegábamos a la misma conclusión: seguir igual y que el tiempo resolviera todo.
Como si leyera mi mente, y un poco más tranquila, me dijo:
─Creo que, como siempre, tienes razón. Tenemos que dejar que el tiempo decida por los dos. Incluso en lo otro: abriré más los ojos y no los cerraré ante otras posibilidades, digamos…de mi edad.
Me senté a un lado de ella, sequé sus lágrimas con las yemas de mis dedos, le tomé el rostro con mis dos manos y le di un beso. No respondió a la caricia pero en un impulso cálido me atrajo hacia ella y me abrazó con fuerza.
─Te amo, tonto ─dijo con ternura─. No me importa la diferencia de edad ni que estés casado con mi madre. Tal vez vi en ti al padre que me abandonó o al hermano mayor que no tuve, pero te amo. Sé que es una locura y que mi madre no se lo merece, pero…
─Calla, por favor ─le supliqué, apartándola de mí con suavidad para tomarle sus dos manos─, dejemos que las cosas sigan. A tus veinte años aún eres una niña y pronto te darás cuenta de que necesitas a alguien de tus mismos intereses, que viva a tu ritmo y que no te haga el amor con los calcetines puestos ─sonreí─. Me tengo que ir ─concluí poniéndome de pie y tomando mi cartera y mi celular─, Raquel no debe tardar en llegar y debo regresar al despacho. Nos vemos en la noche.
─Sí, nos vemos en la noche, “papá” ─dijo con sarcasmo.
Con una media sonrisa, me despedí de ella mientras frotaba su desnudo cuerpo con la humedad de la toalla que dejé sobre la cama, después de lavar los rastros de miel de nuestro amor prohibido.
MANUAL PARA PERVERSOS
LA SOGA
José I. Delgado Bahena
El silencio de su cuarto se interrumpe de pronto con un leve, pero significativo, sollozo. Una lágrima, un grito ahogado en el nudo que amenaza con ahogar el último suspiro; después, nuevamente el silencio.
Cecilia clava su mirada en la soga que sostiene entre sus manos, se sienta sobre el piso y se recarga en la cama. Aún viste el uniforme de la escuela preparatoria en la que, hasta esa mañana, estudiaba el quinto semestre de bachillerato. Sus libros y cuadernos yacen en desorden sobre la mesa de estudio. La computadora está encendida. Un mensaje rebota sobre la pantalla.
Se recuesta sobre la loseta del piso y estira un brazo para alcanzar una bola de papel que estaba junto a una pata de su cama. La desdobla y logra ver el 10 enorme, rojo, que obtuvo en su examen de matemáticas. Todos se admiraron. Hasta Bety, su mejor amiga, la miró sorprendida cuando el profe entregó los resultados.
“¿Cómo le hiciste?”, le preguntó.
Una mueca gris se dibuja en su rostro. “¿Cómo le hice?”, expresa para sí misma, en voz baja, casi en silencio, con un nuevo suspiro y otra lágrima escurriendo por su mejilla derecha.
“Como hacemos todos los que nos avergüenza reconocer que no la hacemos para el estudio −se contesta−, pagando con cuerpomatic…”
Todos saben, pero nadie lo dice. En su escuela, el lobo de la corrupción ha mordido los límites y algunos maestros piden dinero, botellas, libros, y otros “favores” a cambio de aprobar su materia.
Cecilia no es la primera en aceptar ser amable con el profe, a cambio de ese diez que le hizo tomar la decisión y ahora le incendia el pecho y le derrite las entrañas.
Al salir de la escuela, pasó al mercado a comprar el lazo; llegando a casa, con los padres ausentes, se encerró en su cuarto; como pudo y con el rostro empapado por el sudor y por su llanto, hizo un nudo corredizo en una de las puntas y se sentó a llorar su desventura.
Con decisión, empujada por la sensación de movimiento que percibe en su vientre desde que recibió los resultados de laboratorio que le confirmaron su embarazo, sube a la silla que tenía junto a su cama, cuelga la soga de uno de los travesaños de madera que sostienen el techo de teja de su casa, la acomoda en su cuello y, con un leve puntapié, termina con aquella mala suerte que le orilló a entregarse a su maestro para no reprobar el examen final.
José I. Delgado Bahena
El silencio de su cuarto se interrumpe de pronto con un leve, pero significativo, sollozo. Una lágrima, un grito ahogado en el nudo que amenaza con ahogar el último suspiro; después, nuevamente el silencio.
Cecilia clava su mirada en la soga que sostiene entre sus manos, se sienta sobre el piso y se recarga en la cama. Aún viste el uniforme de la escuela preparatoria en la que, hasta esa mañana, estudiaba el quinto semestre de bachillerato. Sus libros y cuadernos yacen en desorden sobre la mesa de estudio. La computadora está encendida. Un mensaje rebota sobre la pantalla.
Se recuesta sobre la loseta del piso y estira un brazo para alcanzar una bola de papel que estaba junto a una pata de su cama. La desdobla y logra ver el 10 enorme, rojo, que obtuvo en su examen de matemáticas. Todos se admiraron. Hasta Bety, su mejor amiga, la miró sorprendida cuando el profe entregó los resultados.
“¿Cómo le hiciste?”, le preguntó.
Una mueca gris se dibuja en su rostro. “¿Cómo le hice?”, expresa para sí misma, en voz baja, casi en silencio, con un nuevo suspiro y otra lágrima escurriendo por su mejilla derecha.
“Como hacemos todos los que nos avergüenza reconocer que no la hacemos para el estudio −se contesta−, pagando con cuerpomatic…”
Todos saben, pero nadie lo dice. En su escuela, el lobo de la corrupción ha mordido los límites y algunos maestros piden dinero, botellas, libros, y otros “favores” a cambio de aprobar su materia.
Cecilia no es la primera en aceptar ser amable con el profe, a cambio de ese diez que le hizo tomar la decisión y ahora le incendia el pecho y le derrite las entrañas.
Al salir de la escuela, pasó al mercado a comprar el lazo; llegando a casa, con los padres ausentes, se encerró en su cuarto; como pudo y con el rostro empapado por el sudor y por su llanto, hizo un nudo corredizo en una de las puntas y se sentó a llorar su desventura.
Con decisión, empujada por la sensación de movimiento que percibe en su vientre desde que recibió los resultados de laboratorio que le confirmaron su embarazo, sube a la silla que tenía junto a su cama, cuelga la soga de uno de los travesaños de madera que sostienen el techo de teja de su casa, la acomoda en su cuello y, con un leve puntapié, termina con aquella mala suerte que le orilló a entregarse a su maestro para no reprobar el examen final.
viernes, diciembre 18, 2009
sábado, diciembre 12, 2009
MANUAL PARA PERVERSOS

LA PLANTA
José I. Delgado Bahena
Como cada viernes, deambulo por los únicos antros decentes que hay en esta ciudad hundida en el desierto de las costumbres. "Si tú piensas que me has roto la maceta,/ no te preocupes, ya me acostumbré a regarla./ Y ya te me estabas pasando de verde,/ mañana te secas, yo me consigo otra planta…", entona el grupo de moda en este lugar que elegí para disimular el miedo de regresar a casa como perro en barrio ajeno.
Es increíble: apenas ayer, jueves, conocí a Perla y rápido se me clavó hasta en las axilas. "Pero que sea desértica, desértica, ¡oh, sí!", siguen los chamacos tratando de convencerme de que los oiga. La mesera me trae la chela que le pedí y me regresa el sabor de Perla, el olor de Perla, la inmadurez de Perla. No cabe duda: era una perra inmadura pero era buena hembra. Si la hubiera conocido antes le habría regalado mi colección de películas de La Doña, o le habría pedido que me dejara hacerle un par de chamacos, bien macizos para que aguantaran los ganchos de la vida. "Así si la riego no, no me preocupo porque va estar muy bien;/ así si la riego no, ya no me apuro como la regué contigo".
Me late: Perla era la buena. Veinticuatro horas son un montón de minutos. Pues sí, ya es algo de tiempo y hasta sobran para reconocer que tenía lo suyo en el lugar preciso, como dice Sabines.
No sé ni qué hago aquí, oyendo los dobles sentidos de esta canción que entonan los chavos: "Y que un solo jardinero recoja el fruto/ no como tú que ya estabas recogida/ y si es que otro se anima/ pues buena suerte/ a ver si no se espina", tal vez porque quiero olvidar lo que hice en la mañana.
No cabe duda, ayer fue un día increíble: bueno y malo. Encontré en Perla, por fin, un lago dulce para refrescar mis penas, pero con el inconveniente de que era casada. Pero bueno, quién me manda meterme al cine solo, a ver el churro cursi y rudo, y sentarme cerca de ella, sola también, nomás porque se reía a carcajadas de las tonterías de los hermanos futbolistas. Luego, pues, si ella me dijo: “no te apures, él anda en sus viajes”. Nomás por eso la seguí, nomás por eso me metí entre sus muslos como lobo hambriento, nomás por eso se me cayó el teatrito de conquistador y terminé lamiendo el sudor salado que le escurría por el cuello en aquel cuartucho, del hotel barato al que fuimos, sin aire acondicionado o un ventilador, al menos. "Y te pareces tanto amor a una enredadera/ en cualquier tronco te atoras y le das vueltas/ con tus ramitas que se enredan donde quiera/ y entre tanto ramerío ya te apodamos la ramera".
Y también, nomás por eso se me ocurrió pedirle que me dejara quedarme en su casa, “al fin él anda en sus viajes”, le recordé. Y ella, la perra, con la misma carcajada del cine, aceptó. Pero no me aclaró qué tipo de viajes. Al rato llegó el marido, todo drogado –ni cómo hacerlo entrar en razón, ni cómo explicarle que su vieja me había dado entrada−, me insultó y fue a la cocina por un cuchillo; pero no imaginó que yo lo esperaba con mi “veintidós” y lo mandé al mejor de los viajes, al del más allá, por Perla, por esa hembra que bien valió los dos plomazos que le di a su güey, y el que le di a ella, aunque fuera, como dice la letra que cantan los chavos, sólo una ramera que se parece a una enredadera.
miércoles, noviembre 25, 2009
¿CUÁNDO VIENES A CASA?
¿Cuándo vienes a casa
a recoger los frutos de un cariño dormido,
a castigar la duda,
a lloviznar caminos?
¿Cuándo vienes a verme
con tus manos ansiosas,
con tu aroma de nardos,
con tu pecho encendido?
La tarde que te fuiste
me quedé sorprendido
rompiéndome las uñas
con mi anhelo encendido;
me quedé taciturno,
casi nube, casi llanto,
casi mar, casi río...
a recoger los frutos de un cariño dormido,
a castigar la duda,
a lloviznar caminos?
¿Cuándo vienes a verme
con tus manos ansiosas,
con tu aroma de nardos,
con tu pecho encendido?
La tarde que te fuiste
me quedé sorprendido
rompiéndome las uñas
con mi anhelo encendido;
me quedé taciturno,
casi nube, casi llanto,
casi mar, casi río...
miércoles, noviembre 11, 2009
NUEVA REVISTA DE SECTOR7
lunes, noviembre 09, 2009
CURVATURA
Hay un espejo en la orilla de mi alma
y en él reflejo la luz ciega de mi destino;
soy un cordero que mordió el hilo de tu esperanza
y perdonó catorce veces la neblina de tus días.
Ayer escupí sobre las aguas de tu pelo
y sembré mis pies en el único de tus recuerdos;
mi corazón se sumerge en el dolor de la noche,
en esta noche vacía en que no te tengo.
Si un día vuelves, otra vez,
a rasguñarme la vida,
seré un silencio apagado sobre la palma de tu mano
y me iré hacia la bruma,
como un suspiro evaporado que tiende sus alas
sobre el viento oxidado de tu amor casi extinto.
martes, octubre 06, 2009
REVISTA SECTOR7
LES COMPARTO LA PORTADA DE NUESTRA REVISTA SECTOR7, NO. 1
EN ELLA APARECE EL GRUPO PIROMANÍA, SON CHAVOS MUY TALENTOSOS QUE INTEGRAN UNA BANDA DE ROCK Y LLEVAN UNA GRAN PROYECCIÓN. LA REVISTA CONTIENE TEMAS DE INTERÉS GENERAL RELACIONADOS CON EL ARTE Y LA CULTURA. YA ESTÁ A LA VENTA EN LOS PUESTOS DE REVISTAS DE IGUALA.
viernes, septiembre 25, 2009
ME LASTIMAN TUS PALABRAS
NO TENGO FUERZAS PARA SER EL MISMO.
AYER CREÍ EN LA LUZ DE TU MIRADA
Y CRECIÓ EN MI PECHO LA FLOR DE LA ESPERANZA.
HOY NUEVAMENTE SE DILUYE TU IMAGEN EN LA OSCURIDAD DE TUS PALABRAS.
AÚN NO ES TIEMPO DE PROMETER NADA.
HAY UN TIEMPO DETENIDO
Y UNA MOSCA EN MI VENTANA.
AQUEL DOLOR AÚN RONDA EN EL SUEÑO INTERMINABLE DE ESPERAR LA CLARIDAD DEL ALBA.
EL OTOÑO HA LLOVIDO EN LAS LETRAS DE MI CAMA
Y POR SER ABSURDO ESTE ENREDO DE CONFIAR EN TU MIRADA,
HOY ME QUEMA LA NOSTALGIA
Y ME LASTIMAN TUS PALABRAS.
AYER CREÍ EN LA LUZ DE TU MIRADA
Y CRECIÓ EN MI PECHO LA FLOR DE LA ESPERANZA.
HOY NUEVAMENTE SE DILUYE TU IMAGEN EN LA OSCURIDAD DE TUS PALABRAS.
AÚN NO ES TIEMPO DE PROMETER NADA.
HAY UN TIEMPO DETENIDO
Y UNA MOSCA EN MI VENTANA.
AQUEL DOLOR AÚN RONDA EN EL SUEÑO INTERMINABLE DE ESPERAR LA CLARIDAD DEL ALBA.
EL OTOÑO HA LLOVIDO EN LAS LETRAS DE MI CAMA
Y POR SER ABSURDO ESTE ENREDO DE CONFIAR EN TU MIRADA,
HOY ME QUEMA LA NOSTALGIA
Y ME LASTIMAN TUS PALABRAS.
viernes, julio 17, 2009
CON LAS MANOS LLENAS
CON LAS MANOS LLENAS Y EL CORAZÓN EN CALMA,
ME DESPIDO DE TI, DE TUS OJOS, DE TUS MANOS,
DE TU SONRISA ABIERTA, DE TUS PALABRAS AMOROSAS.
ME DESPIDO ILUSIONADO EN LAS CARTAS QUE ESCRIBIMOS
PARA EL NO OLVIDO, PARA SER ALGUIEN ESPECIAL
QUE MOJA EL RECUERDO DE UNA PUERTA SIEMPRE ABIERTA.
TRES VECES NOS FUIMOS A CAMINAR SIN RUMBO,
CON NUESTRO AMOR TEMBLANDO Y LAS TRES VECES
REGRESAMOS, CON UNA ESPERANZA CASI MUERTA.
Y YA VES: DIJIMOS QUE ERA LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD
PARA ABRIR NUESTROS BRAZOS AL AMOR QUE SU MEJOR CARTA JUEGA,
Y COMO ANTES, EL CANSANCIO LLEGÓ Y ENTRÓ
A DESPLEGAR SUS VELAS.
ME DESPIDO CON EL ORGULLO DE HABER SENTIDO SINCERO EL AMOR
QUE UN DÍA ME DISTE; TE DEJO UN RENGLÓN DE POESÍA
(QUE POCO VALORASTE) IMPREGNADA EN TU PIEL PARA TU PRIMAVERA.
NUEVOS OJOS RECREARÁN SU MIRADA SOBRE LOS TUYOS, OTRAS MANOS VIBRARÁN AL TOCAR TU CABELLO, OTROS LABIOS PROBARÁN LA DULZURA DE TUS BESOS Y OTRA PIEL SENTIRÁ LA TERSURA DE TU PIEL SOBRE SU CUERPO,
PERO ESTA LIBERTAD QUE HOY TE DEJO, ES LA MEJOR PRUEBA
DE LO MUCHO QUE TE QUIERO.
ME DESPIDO DE TI CON LAS MANOS LLENAS DE TODO LO QUE VIVÍ CONTIGO,
Y EL CORAZÓN EN CALMA PORQUE SÉ QUE SIN MÍ SERÁS FELIZ
AUNQUE YO NO SÉ SI ESTÉ CONMIGO.
ME DESPIDO DE TI, CON UN HUECO ENTRE MIS BRAZOS Y MIL GOTAS DE RECUERDOS BUENOS LLOVIÉNDOME EN EL ALMA,
CADA ESTRELLA QUE VEAS EN LA PLENITUD DE TU VIDA, SERÁ UN DESEO BUENO Y UN SUSPIRO DE AMOR POR LOS MINUTOS QUE DIOS NOS REGALÓ.
ME DESPIDO DE TI, DE TUS OJOS, DE TUS MANOS,
DE TU SONRISA ABIERTA, DE TUS PALABRAS AMOROSAS.
ME DESPIDO ILUSIONADO EN LAS CARTAS QUE ESCRIBIMOS
PARA EL NO OLVIDO, PARA SER ALGUIEN ESPECIAL
QUE MOJA EL RECUERDO DE UNA PUERTA SIEMPRE ABIERTA.
TRES VECES NOS FUIMOS A CAMINAR SIN RUMBO,
CON NUESTRO AMOR TEMBLANDO Y LAS TRES VECES
REGRESAMOS, CON UNA ESPERANZA CASI MUERTA.
Y YA VES: DIJIMOS QUE ERA LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD
PARA ABRIR NUESTROS BRAZOS AL AMOR QUE SU MEJOR CARTA JUEGA,
Y COMO ANTES, EL CANSANCIO LLEGÓ Y ENTRÓ
A DESPLEGAR SUS VELAS.
ME DESPIDO CON EL ORGULLO DE HABER SENTIDO SINCERO EL AMOR
QUE UN DÍA ME DISTE; TE DEJO UN RENGLÓN DE POESÍA
(QUE POCO VALORASTE) IMPREGNADA EN TU PIEL PARA TU PRIMAVERA.
NUEVOS OJOS RECREARÁN SU MIRADA SOBRE LOS TUYOS, OTRAS MANOS VIBRARÁN AL TOCAR TU CABELLO, OTROS LABIOS PROBARÁN LA DULZURA DE TUS BESOS Y OTRA PIEL SENTIRÁ LA TERSURA DE TU PIEL SOBRE SU CUERPO,
PERO ESTA LIBERTAD QUE HOY TE DEJO, ES LA MEJOR PRUEBA
DE LO MUCHO QUE TE QUIERO.
ME DESPIDO DE TI CON LAS MANOS LLENAS DE TODO LO QUE VIVÍ CONTIGO,
Y EL CORAZÓN EN CALMA PORQUE SÉ QUE SIN MÍ SERÁS FELIZ
AUNQUE YO NO SÉ SI ESTÉ CONMIGO.
ME DESPIDO DE TI, CON UN HUECO ENTRE MIS BRAZOS Y MIL GOTAS DE RECUERDOS BUENOS LLOVIÉNDOME EN EL ALMA,
CADA ESTRELLA QUE VEAS EN LA PLENITUD DE TU VIDA, SERÁ UN DESEO BUENO Y UN SUSPIRO DE AMOR POR LOS MINUTOS QUE DIOS NOS REGALÓ.
domingo, mayo 03, 2009
ERES MI EXTRAÑA
Eres mi extraña y no te nombro,
ni te ciego el temor de no tenerme,
porque iluminas una tierra estéril
que se duerme
junto a las dormideras de la muerte.
Eres mi extraña y no te enredo
como hebra de dolor entre mis dedos,
eres mi luna oscura que no llueve
ninguna partitura en primavera
y ninguna luz fría ni caliente.
Eres mi extraña y soy tu extraño,
nos junta el llanto,
el río de lamentos olvidados,
el temblor de la noche aún nos junta
y estamos como enfermos desahuciados.
Eres mi extraña y duermo entre tus brazos
como duerme un suspiro herido en la montaña,
y andamos perdidos
en este mar silencioso y derrotado
en el que te reconozco como extraña.
ni te ciego el temor de no tenerme,
porque iluminas una tierra estéril
que se duerme
junto a las dormideras de la muerte.
Eres mi extraña y no te enredo
como hebra de dolor entre mis dedos,
eres mi luna oscura que no llueve
ninguna partitura en primavera
y ninguna luz fría ni caliente.
Eres mi extraña y soy tu extraño,
nos junta el llanto,
el río de lamentos olvidados,
el temblor de la noche aún nos junta
y estamos como enfermos desahuciados.
Eres mi extraña y duermo entre tus brazos
como duerme un suspiro herido en la montaña,
y andamos perdidos
en este mar silencioso y derrotado
en el que te reconozco como extraña.
viernes, febrero 20, 2009
A LA BANDERA MÁS BONITA DEL MUNDO

LIENZO DE AMOR
Con la exquisita tesitura
del canto enamorado
Con la exquisita tesitura
del canto enamorado
del jilguero,
libre el pensamiento,
la mexicana sangre renovada
y el valor
libre el pensamiento,
la mexicana sangre renovada
y el valor
y el honor inmaculados,
Lienzo de amor:
a ti te canto;
transitando
Lienzo de amor:
a ti te canto;
transitando
por estas tierras de Yohuala
donde la noche
donde la noche
tiende su manto de rocío
para refrescar el alma
para refrescar el alma
del jornalero amigo
que ha regado su labor
que ha regado su labor
con gotas de esperanza,
donde los niños crecen
donde los niños crecen
sembrando lunas
y llorando flores
y llorando flores
por la alegría del sol nuevo,
y donde el dolor del alfarero
recobra alivio
y donde el dolor del alfarero
recobra alivio
en su abalorio acetrinado
que renace del áureo sol
y del fértil manto
que renace del áureo sol
y del fértil manto
que alimenta su hambre.
Eres, bendito Lábaro,
protectora luz
Eres, bendito Lábaro,
protectora luz
del pueblo mexicano,
creación de amor
creación de amor
del artesano ilustre
que fusionó en su corazón
el sudor de su frente
con el dulce sabor
que fusionó en su corazón
el sudor de su frente
con el dulce sabor
de la victoria.
Eres vasija serenada
Eres vasija serenada
bajo la luna llena,
espejo del alma
espejo del alma
del sastre Magdaleno
que escribió tu destino
que escribió tu destino
en matices solferinos
y surcó la bóveda celeste
y surcó la bóveda celeste
para adornar tu frente
con tres nobles estrellas
que armonizan
con tres nobles estrellas
que armonizan
aún tu firmamento.
A ti te canto, enardecido,
porque emblema has sido
A ti te canto, enardecido,
porque emblema has sido
de mi anhelo
y eres fuente de nostalgia
y eres fuente de nostalgia
por esta tierra cálida,
pebetero de luz
encendido por chontales manos.
¡Honor y gloria para ti,
Bandera mía!,
porque con letras de oro,
en el glorioso canto nacional,
entre bélicas palabras,
existe tu linaje.
Célebre Pendón,
baluarte indestructible
que es símbolo del triunfo
de honestas luchas
y del generoso sacrificio
de grandes hombres
que hallaron su camino
bajo la luz de tus colores,
y por ti supieron
que en la libertad,
la unión
pebetero de luz
encendido por chontales manos.
¡Honor y gloria para ti,
Bandera mía!,
porque con letras de oro,
en el glorioso canto nacional,
entre bélicas palabras,
existe tu linaje.
Célebre Pendón,
baluarte indestructible
que es símbolo del triunfo
de honestas luchas
y del generoso sacrificio
de grandes hombres
que hallaron su camino
bajo la luz de tus colores,
y por ti supieron
que en la libertad,
la unión
nos da la independencia.
¡Ondea, Bandera tricolor!
Mi sangre te reclama,
mi orgullosa sangre mexicana
¡Ondea, Bandera tricolor!
Mi sangre te reclama,
mi orgullosa sangre mexicana
fluye por ti
y en ti mi espíritu
y en ti mi espíritu
encuentra redención.
Si bebo de tu fuente
Si bebo de tu fuente
los sueños florecen
y el tiempo se desliza
sobre sutiles ríos
de inspiración y valentía.
Vives en mi sangre,
y el tiempo se desliza
sobre sutiles ríos
de inspiración y valentía.
Vives en mi sangre,
Lienzo sagrado,
como vive la sangre bravía
como vive la sangre bravía
del guerrero
que fecundó
que fecundó
esta tierra bendecida
y nos dio la libertad,
y nos dio la libertad,
la fuerza y el destino.
Esta tierra,
coronada con el laurel
Esta tierra,
coronada con el laurel
del talento de sus hombres
que transforman
que transforman
los áureos metales
en luminosas flores estelares,
y así escriben su memoria
en las páginas sagradas
en luminosas flores estelares,
y así escriben su memoria
en las páginas sagradas
de la historia.
Hombres y mujeres
que construyen el tiempo
Hombres y mujeres
que construyen el tiempo
de su tiempo,
con honrado sacrificio,
bajo la sombra ilustre
con honrado sacrificio,
bajo la sombra ilustre
de Guerrero
y la brillante frente
y la brillante frente
del gran Altamirano.
Lienzo de amor:
al verte ondear
Lienzo de amor:
al verte ondear
en vértigo profundo,
mis ojos admirados
mis ojos admirados
te contemplan,
porque ondeas vigilante
desde el cerro del Tehuehe
y desde ahí nos cuidas.
Majestuosa Bandera mexicana,
cuando en el limpio cielo
porque ondeas vigilante
desde el cerro del Tehuehe
y desde ahí nos cuidas.
Majestuosa Bandera mexicana,
cuando en el limpio cielo
de Yohuala
te veo reinar,
siento que, desde las nubes,
con elegancia te deslizas
hasta el lugar sagrado
que yo te guardo
en mi amante corazón.
te veo reinar,
siento que, desde las nubes,
con elegancia te deslizas
hasta el lugar sagrado
que yo te guardo
en mi amante corazón.
miércoles, febrero 18, 2009

¿DE QUÉ HABLAS, AMOR CUANDO TE CALLAS?
¿De qué hablas, amor, cuando te callas?,
¿qué expresa tu corazón, qué tu mirada?
¿Por qué es tan grande el mar de tu silencio
y llega un huracán cuando no hablas?
¿En qué piensas, así, tan taciturna,
tan lejos de mis ansias y de mi corazón,
que se acobarda sin la claridad del día
que brota en tus palabras?
¿Cuál es tu dolor, amor, cuál tu secreto,
cuál tu miedo, cuál vaso es tu esperanza?
Estoy, aquí, temblando, perdido,
suspirando por escucharte;
quiero saber, amor,
lo que dice tu corazón cuando te callas.
jueves, enero 29, 2009
TU NOMBRE ME ES AJENO

Tu nombre me es ajeno,
en cada letra hay espinas;
es una puerta cerrada
y no sé qué es lo que encierra,
le han llovido cenizas
y atardeceres violentos
que cortan las amapolas
de los tallos del silencio.
Cuando leo esa palabra
crece en mí la cruel sospecha
de que es otra persona
la que habita en tus recuerdos
humedeciendo tus ansias
y mordiendo tus deseos.
miércoles, diciembre 24, 2008
FELIZ NAVIDAD

BUENO, PARECE REPETITIVO, PERO ASÍ PARECE TAMBIÉN EL RÍO, QUE SE REPITE; SIN EMBARGO, NI SUS AGUAS NI SU ALIENTO SON LOS MISMOS SIEMPRE, CAMBIA EL TONO DE SU CANTO Y LA APARIENCIA DE SU TERSURA; ASÍ ES ESTE SALUDO: NUEVO, SINCERO Y RELUCIENTE PORQUE ESTÁ IMPREGNADO DEL BRILLO DE LOS BUENOS DESEOS QUE BROTAN DEL CORAZÓN.
¡FELICIDADES!
jueves, diciembre 11, 2008
PROHIBIDO

Pablo Neruda
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y tu mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarlos sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser TÚ ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas
por ti mismo, tener miedo a la vida
y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera
el último suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen menos que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
dejar de dar las gracias a Dios por tu vida,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te quita.
Queda prohibido no buscar la felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti, este mundo no sería igual.
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y tu mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarlos sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser TÚ ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas
por ti mismo, tener miedo a la vida
y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera
el último suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen menos que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
dejar de dar las gracias a Dios por tu vida,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te quita.
Queda prohibido no buscar la felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti, este mundo no sería igual.
jueves, diciembre 04, 2008
SOBERBIA

Una vez más juegas conmigo
y escupes cada letra de mi nombre
que intenté reescribir en tu memoria;
una vez más, como otras veces,
abres la llaga y arrojas al pantano
de las dudas
tus promesas -rosas negras-
salpicadas de desprecios.
La noche es fría,
la luna duerme,
mi corazón se esfuerza
por ser par del segundero,
el río se desborda,
la voz tiembla,
el ojo del rencor vislumbra el huracán,
se escribe el epitafio: nostalgia y muerte.
Una vez más la soberbia
reina entre tus manos
y la esperanza
se pudre en el negro charco del olvido.
y escupes cada letra de mi nombre
que intenté reescribir en tu memoria;
una vez más, como otras veces,
abres la llaga y arrojas al pantano
de las dudas
tus promesas -rosas negras-
salpicadas de desprecios.
La noche es fría,
la luna duerme,
mi corazón se esfuerza
por ser par del segundero,
el río se desborda,
la voz tiembla,
el ojo del rencor vislumbra el huracán,
se escribe el epitafio: nostalgia y muerte.
Una vez más la soberbia
reina entre tus manos
y la esperanza
se pudre en el negro charco del olvido.
viernes, noviembre 21, 2008
EN EL SILENCIO
En el silencio de tu nombre
construyo el llanto cada noche
con el que disgrego el amor que te tuve.
Rueda el tiempo entre las piedras
del camino que los dos anduvimos,
llueve la tarde que soñamos
y el tic tac ya no me conmueve.
Soy una esperanza perdida,
soy el renglón que se ha borrado,
soy el agua de una vasija rota
que se evapora entre la hierba.
Aún así, terco como una avispa,
te pienso sin domingo y sin luna
y mis ojos enturbian mi mirada
porque te lloro en el silencio nocturno.
miércoles, octubre 22, 2008
HUMO

EN LA ESQUINA DE MI ALMA,
EN MI CORAZÓN SIN RUMBO,
EN LA LLAVE DE MIS SUEÑOS,
EN MI CAMA Y EN MI ALMOHADA;
EN EL HUECO DE MI MANO,
EN LA PARED DE MI CASA,
EN LAS PERLAS DE MIS OJOS,
EN EL RELOJ DE MI ESPERANZA,
EN LA LUZ DE MIS NOSTALGIAS...,
SÓLO HAY HUMO QUE CASTIGA MIS SENTIDOS
Y MARCHITA LOS ANHELOS DE LA FLOR
QUE EN TU NOMBRE CULTIVABA.
EN MI CORAZÓN SIN RUMBO,
EN LA LLAVE DE MIS SUEÑOS,
EN MI CAMA Y EN MI ALMOHADA;
EN EL HUECO DE MI MANO,
EN LA PARED DE MI CASA,
EN LAS PERLAS DE MIS OJOS,
EN EL RELOJ DE MI ESPERANZA,
EN LA LUZ DE MIS NOSTALGIAS...,
SÓLO HAY HUMO QUE CASTIGA MIS SENTIDOS
Y MARCHITA LOS ANHELOS DE LA FLOR
QUE EN TU NOMBRE CULTIVABA.
sábado, octubre 18, 2008

DESDE UNOS OJOS TIBIOS
(DEL LIBRO AZUL COMO EL PECADO)
Desde unos ojos tibios
he vuelto a mi soledad,
derrotado;
en las montañas lejanas,
el sol, que alumbraba mi camino,
se ha ocultado.
Y en esta oscuridad
regreso a mi dolor,
a mis manos huecas,
al sabor amargo.
Una espinita, apenas,
como alfiler de oro,
(y ha sido suficiente)
me ha matado.
¿Por qué habré permitido
que naciera esta flor
en mi viejo corazón
atormentado?
¿Cuándo cerré los ojos
para perderme en su risa,
en su amor cobarde,
ilusionado?
Desde unos ojos tibios
regreso a mi tristeza,
a mis sábanas frías,
al mar abierto de mi llanto.
(DEL LIBRO AZUL COMO EL PECADO)
Desde unos ojos tibios
he vuelto a mi soledad,
derrotado;
en las montañas lejanas,
el sol, que alumbraba mi camino,
se ha ocultado.
Y en esta oscuridad
regreso a mi dolor,
a mis manos huecas,
al sabor amargo.
Una espinita, apenas,
como alfiler de oro,
(y ha sido suficiente)
me ha matado.
¿Por qué habré permitido
que naciera esta flor
en mi viejo corazón
atormentado?
¿Cuándo cerré los ojos
para perderme en su risa,
en su amor cobarde,
ilusionado?
Desde unos ojos tibios
regreso a mi tristeza,
a mis sábanas frías,
al mar abierto de mi llanto.
sábado, octubre 11, 2008
HUILOTL TEXOTLI
EN ESTA HISTORIA ENCONTRAMOS LA INGENUIDAD DEL PRIMER AMOR QUE BROTA, ENTRE LA CHISPA DE UNA ESTRATEGIA PEDAGÓGICA, EN SUS PERSONAJES PRINCIPALES: PALOMITA AZUL Y ÁGUILA VOLADORA, SEUDÓNIMOS DE DOS NIÑOS QUE SE PERMITEN SOÑAR CON LA REALIZACIÓN DEL AMOR VERDADERO, MÁGICO Y ETERNO, QUE ES PARA SIEMPRE.
EN HUILOTL TEXOTLI, NOVELA PARA NIÑOS, LES OFREZCO UNA LUZ DE LUNA QUE TODOS QUISIÉRAMOS LLEVAR EN EL BOLSILLO.
EN HUILOTL TEXOTLI, NOVELA PARA NIÑOS, LES OFREZCO UNA LUZ DE LUNA QUE TODOS QUISIÉRAMOS LLEVAR EN EL BOLSILLO.
lunes, septiembre 29, 2008
HUILOTL TEXOTLI
NOVELA PARA NIÑOS.
TRATA DE LA RELACIÓN SENTIMENTAL ENTRE DOS NIÑOS QUE SE ENAMORAN GRACIAS A LA CORRESPONDENCIA INTERGRUPAL.
Águila Voladora y Palomita Azul, seudónimos de los niños que estudian el sexto grado de su educación primaria en la escuela Andrés Figueroa, de Iguala, Gro.
TRATA DE LA RELACIÓN SENTIMENTAL ENTRE DOS NIÑOS QUE SE ENAMORAN GRACIAS A LA CORRESPONDENCIA INTERGRUPAL.
Águila Voladora y Palomita Azul, seudónimos de los niños que estudian el sexto grado de su educación primaria en la escuela Andrés Figueroa, de Iguala, Gro.
domingo, agosto 03, 2008
NO SE PUEDE
No se puede jugar así con quien sabes que te ama,
que ha sido tu desierto, tu agonía,
tu rústica palabra.
que ha sido tu desierto, tu agonía,
tu rústica palabra.
lunes, julio 07, 2008
domingo, junio 29, 2008
miércoles, junio 25, 2008
ES MARTES Y PARECE VIERNES*
¡Qué raro! —me dijo—, es martes y parece viernes. Yo no sé por qué cuando cierro los ojos pensando en las personas que amo los días se me revuelven y siento que un silencio me inunda de paz y se adueña de mi alma.
Yo le dije: "Estás loca" y le di un beso. Entonces, desbotonó mi camisa, me quitó la camiseta, me bajó el pantalón y, cuando todo se ponía más interesante, vio mi boxer del conejo de la suerte y comenzó a reír sin parar, hasta llegar a las lágrimas.
No supe qué hacer, ni qué decir o pensar; sólo tomé el periódico del día y me senté a leer el "Manual para canallas". En ese momento me di cuenta de que no era martes ni parecía viernes: era jueves. Quizá por eso el tiempo estaba tan loco para todos, especialmente para ella.
Cuando terminó de reír me dijo que tenía que irse, ya que los domingos son días malos para andar por quién sabe qué caminos tan llenos de gente que mal haya la hora.
Yo no dije nada, sólo le ofrecí una cerveza, de esas a las que llaman oscuras sólo por el envase, la aceptó, se la tomó de un trago como buena bebedora, eructó y se fue.
Cuando cerré la puerta quité las mantas de los espejos, que ella había cubierto cuando llegó, y me tendí sobre mi cama que se había quedado anhelante, esperando disfrutar de la fiesta del día. Ella (mi cama) nunca supo que hay días en que los lunes parecen martes, o miércoles, no sé, y que más me valiera quedarme sentadito en el piso de la sala tomándome un tequila y leyendo un buen poema de Bukowski.
Hay días, sin duda...
Relato publicado en mi libro "Ojos de perro y otros miedos".
¡Qué raro! —me dijo—, es martes y parece viernes. Yo no sé por qué cuando cierro los ojos pensando en las personas que amo los días se me revuelven y siento que un silencio me inunda de paz y se adueña de mi alma.
Yo le dije: "Estás loca" y le di un beso. Entonces, desbotonó mi camisa, me quitó la camiseta, me bajó el pantalón y, cuando todo se ponía más interesante, vio mi boxer del conejo de la suerte y comenzó a reír sin parar, hasta llegar a las lágrimas.
No supe qué hacer, ni qué decir o pensar; sólo tomé el periódico del día y me senté a leer el "Manual para canallas". En ese momento me di cuenta de que no era martes ni parecía viernes: era jueves. Quizá por eso el tiempo estaba tan loco para todos, especialmente para ella.
Cuando terminó de reír me dijo que tenía que irse, ya que los domingos son días malos para andar por quién sabe qué caminos tan llenos de gente que mal haya la hora.
Yo no dije nada, sólo le ofrecí una cerveza, de esas a las que llaman oscuras sólo por el envase, la aceptó, se la tomó de un trago como buena bebedora, eructó y se fue.
Cuando cerré la puerta quité las mantas de los espejos, que ella había cubierto cuando llegó, y me tendí sobre mi cama que se había quedado anhelante, esperando disfrutar de la fiesta del día. Ella (mi cama) nunca supo que hay días en que los lunes parecen martes, o miércoles, no sé, y que más me valiera quedarme sentadito en el piso de la sala tomándome un tequila y leyendo un buen poema de Bukowski.
Hay días, sin duda...
Relato publicado en mi libro "Ojos de perro y otros miedos".
domingo, junio 22, 2008
EL AIRE HUELE A TU RECUERDO
El aire huele a tu recuerdo,
tus cabellos se enredan en mis dedos;
tus ojos: mudos,
tus oídos: ciegos,
tus labios: sordos,
el cielo, lejos.
¡Qué noches tan serenas,
las que tú y yo sabemos!
En el remanso de tus aguas
sembré, un día, un limonero
que floreció entre tus manos
y en el calor que te sube
de los pechos hacia el cuello.
Las cadenas de tus ojos me sujetan
y no quiero;
déjame llorar tranquilo
porque siento que me pierdo.
Es domingo y en la mesa,
donde te puse un florero,
hay dos vasos, una llave,
cuatro velas,
y mi corazón dormido
que, un día, alimentó su destino
del amor de un limonero.
El aire huele a tu recuerdo,
tus cabellos se enredan en mis dedos;
tus ojos: mudos,
tus oídos: ciegos,
tus labios: sordos,
el cielo, lejos.
¡Qué noches tan serenas,
las que tú y yo sabemos!
En el remanso de tus aguas
sembré, un día, un limonero
que floreció entre tus manos
y en el calor que te sube
de los pechos hacia el cuello.
Las cadenas de tus ojos me sujetan
y no quiero;
déjame llorar tranquilo
porque siento que me pierdo.
Es domingo y en la mesa,
donde te puse un florero,
hay dos vasos, una llave,
cuatro velas,
y mi corazón dormido
que, un día, alimentó su destino
del amor de un limonero.
Etiquetas:
ojos de perro
lunes, junio 09, 2008
ENTRE UNA CALLE Y OTRA
Entre una calle y otra
hay un apartamento
y en él se esconde el miedo,
desde una ventana abierta
se observa el cielo
y si la cierro
queda tu cuerpo.
Mientras la noche
se queda fuera
yo me sumerjo
en tus tardes de lluvia,
tus recuerdos;
en tus lunas incompletas,
tu universo.
Adentro, iluminados
por las estrellas del deseo,
con los ojos sorprendidos,
pero eternos,
te ofrezco una canción
con este amor sereno
que escondo, temeroso,
en este apartamento
en el que descubrimos,
a solas,
el secreto.
Entre una calle y otra
hay un apartamento
y en él se esconde el miedo,
desde una ventana abierta
se observa el cielo
y si la cierro
queda tu cuerpo.
Mientras la noche
se queda fuera
yo me sumerjo
en tus tardes de lluvia,
tus recuerdos;
en tus lunas incompletas,
tu universo.
Adentro, iluminados
por las estrellas del deseo,
con los ojos sorprendidos,
pero eternos,
te ofrezco una canción
con este amor sereno
que escondo, temeroso,
en este apartamento
en el que descubrimos,
a solas,
el secreto.
martes, junio 03, 2008
VOY A APAGAR LA LUZ
Voy a apagar la luz
para que no me veas llorar,
si tanto te preocupa;
para que no veas cómo me hundo
por ti,
en esta despedida.
Voy a esconder la vergüenza
de haberte perdido
y volveré a ser
un triste vagabundo
sin rumbo fijo.
Voy a morderme la lengua
para no soltar el grito
que anticipe el llanto
en mi pecho contenido.
Entonces, y sólo entonces,
podrás decirme
las malditas palabras
de esta despedida
y me quedaré en pie
viéndote partir,llevándote mi vida
Voy a apagar la luz
para que no me veas llorar,
si tanto te preocupa;
para que no veas cómo me hundo
por ti,
en esta despedida.
Voy a esconder la vergüenza
de haberte perdido
y volveré a ser
un triste vagabundo
sin rumbo fijo.
Voy a morderme la lengua
para no soltar el grito
que anticipe el llanto
en mi pecho contenido.
Entonces, y sólo entonces,
podrás decirme
las malditas palabras
de esta despedida
y me quedaré en pie
viéndote partir,llevándote mi vida
martes, mayo 27, 2008
SOLO HABRÉ DE QUEDAR
Solo habré de quedar,
lo sé,
como el suspiro que se arroja
desde la ventana
de un quinto piso,
sin destino y sin sentido.
Solo,
tristemente solo…
como la piedra pisoteada
bajo el ardiente sol
en medio del camino.
Solo,
como la palabra maldita
que se pronunció
una noche de rencores
y fue depositada
en el lodo del egoísmo.
Así habré de quedar después de ti,
cuando me escupas al olvido,
cuando me arrojes de tus vicios,
cuando no tengas para mí más que dolor
y el amor que un día nos dimos
sea sólo un artificio.
Solo.
Terriblemente solo he de quedar,
con mi sangre ardiente
y mis dientes fríos.
Solo habré de quedar,
lo sé,
como el suspiro que se arroja
desde la ventana
de un quinto piso,
sin destino y sin sentido.
Solo,
tristemente solo…
como la piedra pisoteada
bajo el ardiente sol
en medio del camino.
Solo,
como la palabra maldita
que se pronunció
una noche de rencores
y fue depositada
en el lodo del egoísmo.
Así habré de quedar después de ti,
cuando me escupas al olvido,
cuando me arrojes de tus vicios,
cuando no tengas para mí más que dolor
y el amor que un día nos dimos
sea sólo un artificio.
Solo.
Terriblemente solo he de quedar,
con mi sangre ardiente
y mis dientes fríos.
martes, mayo 20, 2008
NO ES QUE LA LLUVIA
No es que la lluvia
no refresque,
ni que el corazón duerma
en un desierto;
no es la sed del moribundo
ni la esperanza que escurre
entre los dedos.
No es la letra que se escribe
entre sollozos
ni la canción que gime el viento;
no es el frío de mis pies
desnudos, en la nieve,
ni la verdad
sumergida en el silencio.
No.
Es mi sangre
encendida y palpitante:
chispa de luz,
brújula perdida
en el mar oscuro
de tu cuerpo.
No es que la lluvia
no refresque,
ni que el corazón duerma
en un desierto;
no es la sed del moribundo
ni la esperanza que escurre
entre los dedos.
No es la letra que se escribe
entre sollozos
ni la canción que gime el viento;
no es el frío de mis pies
desnudos, en la nieve,
ni la verdad
sumergida en el silencio.
No.
Es mi sangre
encendida y palpitante:
chispa de luz,
brújula perdida
en el mar oscuro
de tu cuerpo.
miércoles, mayo 14, 2008
TE ESTOY PENSANDO
En el silencio que raspa la noche
incrustada en mi cuarto,
te estoy pensando
como éramos ayer:
gato y garabato,
sol y agua,
viento y frío,
la luna en el retrato.
Pienso que te quería
con tu voz turbia, lejana y taciturna;
con las manos en el hielo,
con mi sangre hirviente
que se desliza en la conciencia del no olvido
entre el laberinto del perdón nunca exigido.
Y sé que estás, duramente,
permanentemente,
como un grito callado,
como una revelación acobardada,
como un sueño no soñado,
como una guerra perdida
que dejó un corazón ─el mío─
minusválido.
Te estoy pensando
y te conozco allá:
en el otoño recobrado,
en la espiga derrumbada,
en la llaga oxidada,
en el sueño interrumpido,
rasguñándome,
como siempre,
el alma.
En el silencio que raspa la noche
incrustada en mi cuarto,
te estoy pensando
como éramos ayer:
gato y garabato,
sol y agua,
viento y frío,
la luna en el retrato.
Pienso que te quería
con tu voz turbia, lejana y taciturna;
con las manos en el hielo,
con mi sangre hirviente
que se desliza en la conciencia del no olvido
entre el laberinto del perdón nunca exigido.
Y sé que estás, duramente,
permanentemente,
como un grito callado,
como una revelación acobardada,
como un sueño no soñado,
como una guerra perdida
que dejó un corazón ─el mío─
minusválido.
Te estoy pensando
y te conozco allá:
en el otoño recobrado,
en la espiga derrumbada,
en la llaga oxidada,
en el sueño interrumpido,
rasguñándome,
como siempre,
el alma.
viernes, mayo 09, 2008
AZUL COMO EL PECADO
He derrapado en un cuerpo azul,
como el pecado.
Mis manos llovieron sobre sus ansias
y fuimos dos locos,
acorralados,
que mordimos las cenizas del amor,
entre el follaje de la luna,
urgidos de dolor,
anhelando el llanto.
En el hueco de su olfato
hallé un rencor extraviado:
era un mar de dulces olas,
era un lugar infinito,
era un sol de negros rayos.
Me interné en sus soledades
y fui piel de sus tormentos,
fui el deseo inalcanzable,
fui la causa de sus miedos.
He derrapado en un cuerpo azul
extenso y lejano,
como la paz del condenado;
ensombreció mis nostalgias
cuando un suspiro dejó
en mi corazón desesperado,
y le regalé una historia dolorosa
como la roja luna
que se posa en el tejado.
Derrapé en ese cuerpo azul
y me enamoré con llanto
una noche de pecado.
He derrapado en un cuerpo azul,
como el pecado.
Mis manos llovieron sobre sus ansias
y fuimos dos locos,
acorralados,
que mordimos las cenizas del amor,
entre el follaje de la luna,
urgidos de dolor,
anhelando el llanto.
En el hueco de su olfato
hallé un rencor extraviado:
era un mar de dulces olas,
era un lugar infinito,
era un sol de negros rayos.
Me interné en sus soledades
y fui piel de sus tormentos,
fui el deseo inalcanzable,
fui la causa de sus miedos.
He derrapado en un cuerpo azul
extenso y lejano,
como la paz del condenado;
ensombreció mis nostalgias
cuando un suspiro dejó
en mi corazón desesperado,
y le regalé una historia dolorosa
como la roja luna
que se posa en el tejado.
Derrapé en ese cuerpo azul
y me enamoré con llanto
una noche de pecado.
martes, mayo 06, 2008
NOS DIREMOS ADIÓS
Nos diremos adiós fingiendo un hasta luego.
Te alejarás de mí, de estos brazos
que tanto te abrazaron,
de estos ojos que con amor te vieron,
de mi pobre corazón que dormirá en soledad
por tu desprendimiento.
Y me dirás que no es para siempre,
que un día regresarás
a desatar el nudo del dolor
que amarra el sentimiento,
y me besarás
y te besaré
y con una mirada envolveré tu imagen
que guardaré entre mis nostalgias,
y nos despediremos
creyendo en las promesas
que en una noche de pasión
sin medir consecuencias
los dos dijimos;
pero la luna sabe que no es verdad,
tú no regresarás
ni yo te esperaré porque este adiós,
aunque nos quema el alma,
es para siempre.
Nos diremos adiós fingiendo un hasta luego.
Te alejarás de mí, de estos brazos
que tanto te abrazaron,
de estos ojos que con amor te vieron,
de mi pobre corazón que dormirá en soledad
por tu desprendimiento.
Y me dirás que no es para siempre,
que un día regresarás
a desatar el nudo del dolor
que amarra el sentimiento,
y me besarás
y te besaré
y con una mirada envolveré tu imagen
que guardaré entre mis nostalgias,
y nos despediremos
creyendo en las promesas
que en una noche de pasión
sin medir consecuencias
los dos dijimos;
pero la luna sabe que no es verdad,
tú no regresarás
ni yo te esperaré porque este adiós,
aunque nos quema el alma,
es para siempre.
domingo, mayo 04, 2008
EN LA PRESENTACIÓN DE ECATEPEC
REGÁLAME UNA LUZ
Regálame la luz de tu mirada
para mi oscuridad compacta;
es tan fría la noche
y en mi corazón dormido
se aloja la nostalgia.
Regálame tu luz,
hoy que te marchas,
para caminar sin miedo,
como un resucitado,
sin luna ni esperanza.
¿Qué voy a hacer sin ti
con mi vida ciega,
la piel vacía,
perdida el alma?
Dame un rayito, tan sólo,
una llamita blanca,
¡la soledad vigila
junto a mi cama!
Regálame la luz de tu mirada
para mi oscuridad compacta;
es tan fría la noche
y en mi corazón dormido
se aloja la nostalgia.
Regálame tu luz,
hoy que te marchas,
para caminar sin miedo,
como un resucitado,
sin luna ni esperanza.
¿Qué voy a hacer sin ti
con mi vida ciega,
la piel vacía,
perdida el alma?
Dame un rayito, tan sólo,
una llamita blanca,
¡la soledad vigila
junto a mi cama!
jueves, abril 24, 2008

Amar: repite el mar
y su tono monocorde
hace estallar los silencios en fuegos de artificio.
Si dos se quieren existe el cielo.
Bienaventurado el que, sin miedo,
da un salto hacia el vacío donde otro espera;
porque eso es amar:
estar inquieto y morir embelesado.
Ama y cambia tus ideas,
Ama y cambia tus ideas,
dijo el hombre de ciencia.
Quien ama a una persona la salva
y salva también al mundo entero,
dice el Talmud.
Entonces,
Entonces,
que conserve la luz su aliento y su memoria
porque, con el amor, después del holocausto,
llega el perdón y un himno de paz
se vierte sobre el alma.
Que el cielo llore,
Que el cielo llore,
y que en la Tierra llueva
el virtus beatífico del alba.
lunes, abril 21, 2008

MISTERIOS
Mira que te escribo
ahora que te has ido,
después de lloviznar,
con mis caricias,
en el terreno fértil de tu cuerpo,
después de que el deseo mordiera,
bravamente, el silencio.
Te escribo, a media noche,
sin volver al ayer,
sin pensar en mañana;
como paralizando el miedo
de que todo sea sólo un sueño.
Pero te escribo con mi carne
sobornada por tu lengua y tu mirada,
por tus manos tibias,
por tus palabras
que me embarras en la cara.
Te escribo ahora
cuando estás ausente
de mis brazos,
de mis manos y de mis dedos
descubrieron tu misterio.
Te escribo callado
después de tantos ruegos
para que no te fueras,
para que te quedaras
a llorar conmigo
encerrados en el apartamento.
Pero te fuiste
y te llevaste la luna fría
que nos ha cobijado,
durante noventa días,
coronando secretos.
Y llegarás mañana
trayendo la luz de tus ojos
que tanto quiero,
y me abrazarás,
y te besaré,
y volverás a ser misterio,
sólo misterio.
Mira que te escribo
ahora que te has ido,
después de lloviznar,
con mis caricias,
en el terreno fértil de tu cuerpo,
después de que el deseo mordiera,
bravamente, el silencio.
Te escribo, a media noche,
sin volver al ayer,
sin pensar en mañana;
como paralizando el miedo
de que todo sea sólo un sueño.
Pero te escribo con mi carne
sobornada por tu lengua y tu mirada,
por tus manos tibias,
por tus palabras
que me embarras en la cara.
Te escribo ahora
cuando estás ausente
de mis brazos,
de mis manos y de mis dedos
descubrieron tu misterio.
Te escribo callado
después de tantos ruegos
para que no te fueras,
para que te quedaras
a llorar conmigo
encerrados en el apartamento.
Pero te fuiste
y te llevaste la luna fría
que nos ha cobijado,
durante noventa días,
coronando secretos.
Y llegarás mañana
trayendo la luz de tus ojos
que tanto quiero,
y me abrazarás,
y te besaré,
y volverás a ser misterio,
sólo misterio.
lunes, abril 07, 2008
BEBER DE TU SANGRE
jueves, abril 03, 2008
ME TOMARÉ UN CAFÉ SIN TI

Me tomaré un café, sin ti,
en el desierto de mis días sin saberte,
sin oírte, sin tenerte y sólo amarte.
Me tomaré un café y hablaré de lo nuestro
mirando al suelo,
lloviendo desde mis ojos duros
lágrimas de fuego.
Será el café más amargo y más simple
porque estarás ausente de mis brazos
que tanto te abrazaron
y de mi boca que con amor te nombra;
y a pesar del tiempo y la distancia
seguirás en mi pecho,
donde es tu casa.
en el desierto de mis días sin saberte,
sin oírte, sin tenerte y sólo amarte.
Me tomaré un café y hablaré de lo nuestro
mirando al suelo,
lloviendo desde mis ojos duros
lágrimas de fuego.
Será el café más amargo y más simple
porque estarás ausente de mis brazos
que tanto te abrazaron
y de mi boca que con amor te nombra;
y a pesar del tiempo y la distancia
seguirás en mi pecho,
donde es tu casa.
viernes, marzo 21, 2008
FUE UN ACCIDENTE
Fue un accidente,
me dijiste,
loque pasó aquella tarde
de invierno;
y tienes razón
porque mi corazón,
desde entonces
se encuentra minusválido.
me dijiste,
loque pasó aquella tarde
de invierno;
y tienes razón
porque mi corazón,
desde entonces
se encuentra minusválido.
viernes, febrero 29, 2008
SIMPLEMENTE...¡GRACIAS!
lunes, febrero 11, 2008
martes, febrero 05, 2008
lunes, enero 28, 2008
HABÌA UNA HAMACA
In memoriam:
Para mi pequeño amigo: Gerardo Contreras Camarillo (D.E.P)
En mi pueblo habìa una hamaca para cruzar el rìo.
La tendieron viendo al sol y, sumergida en tanto brillo, soportaba nuestros pasos con valor y heroísmo.
—¡Còrrele que te gano! ¡Corre ya, Gerardo, amigo!
Sòlo quedan los recuerdos que llevo siempre conmigo.
De la hamaca: dos, tres varas y algunos cables tendidos. Construyeron un gran puente donde no juegan los niños.
Y se duermen, temblorosos, los paseos de los domingos.
Atrapàbamos mojarras bajo las piedras del rìo.
Sòlo quedan los recuerdos y su sonrisa de amigo. Èl està abonando flores con sus anhelos dormidos.
In memoriam:
Para mi pequeño amigo: Gerardo Contreras Camarillo (D.E.P)
En mi pueblo habìa una hamaca para cruzar el rìo.
La tendieron viendo al sol y, sumergida en tanto brillo, soportaba nuestros pasos con valor y heroísmo.
—¡Còrrele que te gano! ¡Corre ya, Gerardo, amigo!
Sòlo quedan los recuerdos que llevo siempre conmigo.
De la hamaca: dos, tres varas y algunos cables tendidos. Construyeron un gran puente donde no juegan los niños.
Y se duermen, temblorosos, los paseos de los domingos.
Atrapàbamos mojarras bajo las piedras del rìo.
Sòlo quedan los recuerdos y su sonrisa de amigo. Èl està abonando flores con sus anhelos dormidos.
lunes, enero 14, 2008
ME DUELE EL CORAZÓN
ME DUELE EL CORAZÓN
Me duele el corazón
cuando te pienso
y me enredo en la luna
de los ojos ajenos,
cuando te desplazas,
caprichosamente,
despertando deseos,
cuando imagino que otras bocas
probarán de tus besos.
Y ya sé que es muy tonto,
la vida no se acaba
porque me encuentre lejos
y se distorsione tu imagen
que en mi cama
dibujo con mis dedos;
porque dices que me amas
y me parece cierto.
Sin embargo,
me encabrono
y me duele
mi pobre corazón
por los malditos celos.
Me duele el corazón
cuando te pienso
y me enredo en la luna
de los ojos ajenos,
cuando te desplazas,
caprichosamente,
despertando deseos,
cuando imagino que otras bocas
probarán de tus besos.
Y ya sé que es muy tonto,
la vida no se acaba
porque me encuentre lejos
y se distorsione tu imagen
que en mi cama
dibujo con mis dedos;
porque dices que me amas
y me parece cierto.
Sin embargo,
me encabrono
y me duele
mi pobre corazón
por los malditos celos.
Con afecto, para mis amigas: Alba Iris Cisca Rubio, Margarita Zagal Jiménez y Janeth Díaz Jiménez.
lunes, diciembre 17, 2007
GRACIAS
CON LA MÁS GRANDE HUMILDAD, AGRADEZCO A LOS EDITORES DE LA REVISTA REEVOLUCIÓN DE IGUALA, GRO., LA DISTICIÓN QUE ME HICIERON AL NOMBRARME "ESCRITOR DEL AÑO".
EN EL RECONOCIMIENTO AGREGARON QUE FUE DEBIDO A LOS LOGROS QUE OBTUVE DURANTE ESTE AÑO: PRIMEROS LUGARES EN CUENTO Y POESÍA DE LAS JORNADAS CULTURALES DEL MAGISTERIO EN EL ESTADO DE MÉXICO, EL PREMIO DE CUENTO CORTO JOSÉ AGUSTÍN, QUE ME OTORGARON EN ACAPULCO EN EL MES DE JULIO Y EL PREMIO "MARÍA LUISA OCAMPO" EN POESÍA QUE ME DIERON EN NOVIEMBRE Y, POR SUPUESTO, LA GRAN ACEPTACIÓN QUE HA TENIDO MI NOVELA LA NOCHE DE LAS CABRAS.
LA ENTREGA DE ESTE RECONOCIMIENTO SE LLEVÓ A CABO EL SÁBADO 15 DE DICIEMBRE EN EL FORO DE LA REVISTA, EN EL MARCO DEL CICLO DE LECTURAS QUE ELLOS PROMOVIERON Y QUE SE CERRÓ EN ESA FECHA.
ESTUVIERON PRESENTES GRANDES PERSONALIDADES, AMISTADES Y MI FAMILIA -DESDE LUEGO.
OFRECÍ UN RECITAL POÉTICO CON UN PROGRAMA EN DOS PARTES: LA PRIMERA PARA HACER UN HOMENAJE A GRANDES POETAS: NERUDA, BÉCQUER, SABINES, LORCA, LEÓN FELIPE, BENEDETTI, Y EL LA OTRA PARA LEER POEMAS MÍOS. CONTÉ CON EL APOYO INVALUABLE DE MI AMIGA MARICELA ARZATE, PROFESORA Y POETA QUE ME HIZO EL FAVOR DE LEER ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS DE LOS POETAS Y REALIZÓ LA INTRODUCCIÓN DE MIS POEMAS.
NOCHE PARA GUARDAR POR SIMPRE EN LA MEMORIA Y EN EL CORAZÓN.
GRACIAS ESTELA DÍAZ, GRACIAS LUIS LUNA, GRACIAS A TODOS LOQUE ASISTIERON QUE HICIERON DE GALA UNA FIESTA LITERARIA PREPARADA CON GRAN EMOCIÓN Y CON UN RESPINGO EN EL ALMA.
miércoles, diciembre 12, 2007
EL AIRE HUELE A TU RECUERDO
El aire huele a tu recuerdo,
tus cabellos se enredan en mis dedos;
tus ojos: mudos,
tus oídos: ciegos,
tus labios: sordos,
el cielo, lejos.
¡Qué noches tan serenas,
las que tú y yo sabemos!
En el remanso de tus aguas
sembré, un día, un limonero
que floreció entre tus manos
y en el calor que te sube
de los pechos hasta el cuello.
Las cadenas de tus ojos me sujetan
y no quiero;
déjame llorar tranquilo
porque siento que me pierdo.
Es domingo y, en la mesa,
donde te puse un florero,
hay dos vasos, una llave,
cuatro velas,
y mi corazón, dormido,
que antes, atrás,
reposaba, a la sombra
del amor de un limonero.
El aire huele a tu recuerdo,
tus cabellos se enredan en mis dedos;
tus ojos: mudos,
tus oídos: ciegos,
tus labios: sordos,
el cielo, lejos.
¡Qué noches tan serenas,
las que tú y yo sabemos!
En el remanso de tus aguas
sembré, un día, un limonero
que floreció entre tus manos
y en el calor que te sube
de los pechos hasta el cuello.
Las cadenas de tus ojos me sujetan
y no quiero;
déjame llorar tranquilo
porque siento que me pierdo.
Es domingo y, en la mesa,
donde te puse un florero,
hay dos vasos, una llave,
cuatro velas,
y mi corazón, dormido,
que antes, atrás,
reposaba, a la sombra
del amor de un limonero.
martes, diciembre 04, 2007
ELLA SE PREOCUPA
Ella se preocupa por mí
más de la cuenta
(y fuma también más de la cuenta),
¡pobre!,
no sabe que para un poeta como yo
ni la enfermedad
ni la muerte
tienen importancia.
Yo la oigo y me habla
de razones que no entiendo;
enciende sus ojos claros
y sigue hablando,
y cuando se calla aún habla:
su mirada implora,
tira lágrimas
que mojan el cigarrillo
que su mano temblorosa sostiene.
Cuando, al fin, apaga el último
cierra los ojos
y como si yo fuera Dios exclama:
“hágase tu voluntad en tu cuerpo
como en tu alma”.
Entonces, con el amor de un padre
hacia una hija,
o el de un tío a su sobrina,
le tomo de la mano
y la llevo a caminar
por la vereda que sólo yo sé:
hacia la otra orilla de la vida.
martes, noviembre 27, 2007
MI PADRE FUE SAXOFONISTA

Mi padre fue saxofonista;
era un buen músico,
siempre nos hablaba de las negras
y de las blancas,
las redondas y las corcheas,
y sabía de sus valores.
las redondas y las corcheas,
y sabía de sus valores.
Un mal día guardó su instrumento
en una caja rústica
y empezó a silbarle al viento.
y empezó a silbarle al viento.
Igual: era buen músico,
estaba en sintonía con su naturaleza;
el compás y los silencios
le daban ritmo a su taciturna vida.
Un día le dije:
“enséñame a tocar tu sax”.
Entonces, sus ojos, grises y opacos,
destellaron
y un sol se le estampó en la frente.
y un sol se le estampó en la frente.
Desempolvó la caja
donde guardaba el sax, ya viejo,
lo limpió, lo pulió con gran esmero
y lo puso entre mis manos con las suyas,
lo limpió, lo pulió con gran esmero
y lo puso entre mis manos con las suyas,
temblorosas.
Fue como una magia:
mis dedos y mi boca se acoplaron,
mis pulmones se incendiaron
mis pulmones se incendiaron
y las notas, valientes, se atrevieron;
la casa, toda, se hizo regocijo.
la casa, toda, se hizo regocijo.
Mi madre se acercó,
curiosa, a preguntarme:
“Pero, ¿quién te enseñó?”, me dijo.
“Pero, ¿quién te enseñó?”, me dijo.
“Mi padre”, contesté volteando a verlo.
Por sus mejillas resbalaban
dos gotas de rocío.
SIN COMENTARIOS...(PERDÓN)
lunes, noviembre 12, 2007
DEL POEMARIO "SOY UNA CASA"
Con gusto les comparto este poema que forma parte del trabajo SOY UNA CASA que me permitió ganar el premio estatal de poesía 2007 "María Luisa Ocampo", en el estado de Guerrrero, convocado por el gobierno del estado a través del Instituto Guerrerense de Cultura.
El poemario completo lo estaré compartiendo el 15 de diciembre en Reevolución, Zaragoza 84, Iguala, Gro.
CUANDO ABRO LOS OJOS
Cuando abro los ojos y miro al cielo
me deslumbra la noche de tu silencio;
entonces, lluevo a solas,
porque soy necio,
en el terreno seco,
que no da fruto,
de tu cuerpo.
Cuando abro los ojos,
que un buen día estarán ciegos,
se me antoja tocarte
y proteger mi vida de tanto miedo
con el velo de novia
de tu cabello.
Cuando abro los ojos
los cierro luego
y es un siglo el instante
en el que muero.
La sábana está fría,
mi cama es un desierto,
estoy solo,
tan solo,
en esta inmensa calle de mis lamentos.
viernes, octubre 19, 2007
SALUDO
SALUDO A TODOS LOS QUE ME VISITAN. GRACIAS. AL AMIGO DE ARGENTINA QUE ME DEJÓ UN MENSAJE; SUS PALABRAS SON BRISA FRESCA PARA EL CALOR DE LOS ATARDECERES NOSTÁLGICOS.
SOY UNO MÁS QUE ASPIRA A SER POETA
Y QUE JUEGA CON EL DULCE PLACER DEL TONO Y LA ARMONÍA
EN LAS MALAS PALABRAS QUE BROTAN DE LAS LLAGAS;
SOY UNO MÁS QUE SE PERFUMA EL ALMA
CON LA PÁLIDA LUZ DE LAS ESTRELLAS
Y CAMINA ENTRE ABROJOS, DESCALZO Y TACITURNO,
SUSPIRANDO POR TODO Y MURIENDO POR NADA.
martes, septiembre 04, 2007
AMOR DE HIJO
Hace un tiempo que extravié mi aliento provinciano
y me pensé cosmopolita, citadino, gentilhombre, educado;
y me dejé envolver en la locura de dos ojos
que fueron a un tiempo: torbellino y placer,
luz nueva de mañana tibia,
sol fresco del ocaso.
Entonces, como veleta que mueve el viento,
a su capricho,
fui de norte a sur, de oriente a occidente,
siguiendo sólo sus pasos.
Y me olvidé de todos y de todo:
de la tierra generosa que me vio nacer,
del amoroso abrazo de mis padres,
del calor del hogar,
de mis hermanos.
Pero, un día,
a mis oídos llegó la angustia
de una voz que me llamaba y,
como desesperado,
al terruño llegué donde aguardaban,
como siempre lo hacen,
las manos extendidas de mi madre,
que soñaba mi regreso,
para acariciar mi cabello
y tenerme en su regazo.
Y ahí, sobre su hombro, lloré
con la amargura del hijo renegado
que vuelve a sentir el aliento del ser más adorado.
Ella me dijo:
“Quiero que vengas a verme más seguido,
por favor, no tardes tanto”.
En ese instante comprendí
lo perdido que estaba creyendo que era amor
lo que me hacía sufrir y me causaba llanto;
por eso, tomé mi corazón y, con el amor de hijo
que siento por mi madre, le dije:
si tú lo quieres, aquí estaré,
siempre que tú me llames vendré a tu lado;
entonces llegó a mi alma la paz
que, en la ciudad, había extraviado.
Hace un tiempo que extravié mi aliento provinciano
y me pensé cosmopolita, citadino, gentilhombre, educado;
y me dejé envolver en la locura de dos ojos
que fueron a un tiempo: torbellino y placer,
luz nueva de mañana tibia,
sol fresco del ocaso.
Entonces, como veleta que mueve el viento,
a su capricho,
fui de norte a sur, de oriente a occidente,
siguiendo sólo sus pasos.
Y me olvidé de todos y de todo:
de la tierra generosa que me vio nacer,
del amoroso abrazo de mis padres,
del calor del hogar,
de mis hermanos.
Pero, un día,
a mis oídos llegó la angustia
de una voz que me llamaba y,
como desesperado,
al terruño llegué donde aguardaban,
como siempre lo hacen,
las manos extendidas de mi madre,
que soñaba mi regreso,
para acariciar mi cabello
y tenerme en su regazo.
Y ahí, sobre su hombro, lloré
con la amargura del hijo renegado
que vuelve a sentir el aliento del ser más adorado.
Ella me dijo:
“Quiero que vengas a verme más seguido,
por favor, no tardes tanto”.
En ese instante comprendí
lo perdido que estaba creyendo que era amor
lo que me hacía sufrir y me causaba llanto;
por eso, tomé mi corazón y, con el amor de hijo
que siento por mi madre, le dije:
si tú lo quieres, aquí estaré,
siempre que tú me llames vendré a tu lado;
entonces llegó a mi alma la paz
que, en la ciudad, había extraviado.
jueves, agosto 02, 2007
MIL DISCULPAS

Mil disculpas, ofrezco a mis amigos que me visitan y que no han encontrado nada nuevo en tanto tiempo. Si de algo sirve, les diré que he estado un poco atado: , me fracturé un brazo y me costaba mucho trabajo escribir, además de que sentía muchas molestias. Bueno, además he estado un poco ocupado escribiendo y participando en eventos a los que me han invitado y que gracias a mi novela, La noche de las cabras, he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente interesante con la que he comenzado a desarrollar algunnos proyectos.
Además me di la oportunidad de participar en un concurso de cuento organizado por la casa de cultura de Acapulco, a cargo de la maestra Aída Espino y tuve la fortuna de ser considerado por el jurado como uno de los ganadores de este año. Y esto es una satisfacción que quiero compartir con todos ustedes, ýa que, además del premio, claro, el diploma que avala el reconocimiento para mi trabajo me hace sentirme orgulloso de ser amante de la literatura y de ser un lector fervoroso de José Agustín, de García Márquez, de Saramago, de Balzac, de Isabel Allende, Vargas Llosa y de Sabines y Neruda, entre otros muchos.
Tengo tanto que contarles pero lo iré haciendo poco a poco. Por el momento, sólo les comento que el cuento con el que participé se titula El citatorio y me lo inspiró una nota periodística que leí en un diario de la capital acerca de una anciana, de 86 años, que había demandado ante las autoridades a su amigo, anciano también, de 88 años, porque, según ella, la había intentado violar.
Bueno, imaginé una historia y la escribí. Espero poder cargar el cuento un día de estos y compartirlo con ustedes. De cualquier manera pronto publicaré otro libro, ahora de cuentos y relatos, al que he titulado Ojos de perro y otros miedos y, por supuesto contendrá este cuento ganador, así como otros que me han permitido ganar otros concursos magisteriales como La apuesta y Jaimito.
Mientras tanto les regalo una imagen de mi diploma, que espera hagan suyo también.
Gracias por la espera.
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