A MANERA DE PRÓLOGO
Leer un nuevo libro siempre causa una especial emoción, pues no se sabe qué es lo que se va a encontrar en cada una de las páginas conforme van fluyendo; mas los lectores lo hacemos con el afán de remontarnos a grandes sueños, a especiales viajes o, tal vez, para atormentarnos con la historia que se narre.
Las novelas nos hacen sentir que vale la pena vivir; porque, lo que nos describen son vivencias de otros que el autor nos regala para hacerlas nuestras. Entonces, sufrimos, gozamos, reímos o lloramos con los personajes que recrean su existencia en las veredas de nuestras mismas emociones.
La novela que leeremos nos incrustará todos estos sentimientos hasta lo más profundo de nuestro corazón; nos hará sentir la soledad en la que se encuentra un ser que está muy vivo, un personaje que vive su soledad interna pero que lucha contra ella.
Entre estas páginas, encontraremos a un individuo que trabaja y cumple de la mejor manera, porque su profesión le gusta y, en cierto modo, le satisface. También nos vamos a encontrar a ese hombre solitario que tiene sed de amar y de que lo amen; y en esta búsqueda encuentra a alguien: una mujer que en ratos lo quiere pero que juega con él. Juega, porque también está marcada por el destino, este destino que no perdona a nadie y a ella le hizo la peor de las jugadas.
En cada capítulo de “La noche de las cabras” somos testigos de cómo se van engarzando una a una las piezas, cómo van acudiendo a su cita los dos personajes principales: Alejandro y Fátima.
En un diálogo se lee algo tan profundo como la vida misma:
“―¡Qué raro! ―exclamó Alejandro―, si tú eras quien decía que no pensáramos en el futuro y que esperáramos para ver cómo iría todo.
―Sí, ¿pero no te das cuenta de que el futuro ya nos alcanzó y que tengo miedo de que muy pronto se convierta en pasado?”
“La noche de las cabras” es una novela que juega con muchas emociones que, en cierta forma, conocemos muy bien; pero que su autor les da un toque especial, personal e íntimo.
La narrativa es amena, sencilla y hasta coloquial; pero también está llena de colorido e imágenes que nos obligan a no soltarla, pues desde el principio nos atrapa.
Mi amigo José I. Delgado Bahena, el autor, siempre, desde que yo recuerdo, ha escrito y con frecuencia lo invitaba a que publicara sus manuscritos y, gracias a Dios, un día se animó y en el año 2004 publicó su primer libro de poemas: "Malditas palabras". Hoy nos sorprende con esta novela que tiene muchas de sus vivencias, porque él no puede desprenderse de ellas y nos las tiene que platicar por este medio y así nos las comparte para, de alguna manera, entregarnos, también, parte de su vida.
Realmente me siento muy orgullosa por esta su primera novela que, estoy segura, la gente que la lea, la aceptará con amor, la hará suya y, tal vez, encontrará en ella su reflejo.
María de Jesús Márquez.
Sábado 30 de diciembre del 2006.
Puerto Vallarta, Jalisco; México.
POEMAS, CUENTOS, COMENTARIOS, SUEÑOS...
miércoles, enero 10, 2007
domingo, enero 07, 2007
PRÓLOGO DE MI NOVELA
Leer un nuevo libro siempre causa una especial emoción, pues no se sabe qué es lo que se va a encontrar en cada una de las páginas conforme van fluyendo; mas los lectores lo hacemos con el afán de remontarnos a grandes sueños, a especiales viajes o, tal vez, para atormentarnos con la historia que se narre.
Las novelas nos hacen sentir que vale la pena vivir; porque, lo que nos describen son vivencias de otros que el autor nos regala para hacerlas nuestras. Entonces, sufrimos, gozamos, reímos o lloramos con los personajes que recrean su existencia en las veredas de nuestras mismas emociones.
La novela que leeremos nos incrustará todos estos sentimientos hasta lo más profundo de nuestro corazón; nos hará sentir la soledad en la que se encuentra un ser que está muy vivo, un personaje que vive su soledad interna pero que lucha contra ella.
Entre estas páginas, encontraremos a un individuo que trabaja y cumple de la mejor manera, porque su profesión le gusta y, en cierto modo, le satisface. También nos vamos a encontrar a ese hombre solitario que tiene sed de amar y de que lo amen; y en esta búsqueda encuentra a alguien: una mujer que en ratos lo quiere pero que juega con él. Juega, porque también está marcada por el destino, este destino que no perdona a nadie y a ella le hizo la peor de las jugadas.
En cada capítulo de “La noche de las cabras” somos testigos de cómo se van engarzando una a una las piezas, cómo van acudiendo a su cita los dos personajes principales: Alejandro y Fátima.
En un diálogo se lee algo tan profundo como la vida misma:
“―¡Qué raro! ―exclamó Alejandro―, si tú eras quien decía que no pensáramos en el futuro y que esperáramos para ver cómo iría todo.
―Sí, ¿pero no te das cuenta de que el futuro ya nos alcanzó y que tengo miedo de que muy pronto se convierta en pasado?”
“La noche de las cabras” es una novela que juega con muchas emociones que, en cierta forma, conocemos muy bien; pero que su autor les da un toque especial, personal e íntimo.
La narrativa es amena, sencilla y hasta coloquial; pero también está llena de colorido e imágenes que nos obligan a no soltarla, pues desde el principio nos atrapa.
Mi amigo José I. Delgado Bahena, el autor, siempre, desde que yo recuerdo, ha escrito y con frecuencia lo invitaba a que publicara sus manuscritos y, gracias a Dios, un día se animó y en el año 2004 publicó su primer libro de poemas: "Malditas palabras". Hoy nos sorprende con esta novela que tiene muchas de sus vivencias, porque él no puede desprenderse de ellas y nos las tiene que platicar por este medio y así nos las comparte para, de alguna manera, entregarnos, también, parte de su vida.
Realmente me siento muy orgullosa por esta su primera novela que, estoy segura, la gente que la lea, la aceptará con amor, la hará suya y, tal vez, encontrará en ella su reflejo.
María de Jesús Márquez.
Sábado 30 de diciembre del 2006.
Puerto Vallarta, Jalisco; México.
Las novelas nos hacen sentir que vale la pena vivir; porque, lo que nos describen son vivencias de otros que el autor nos regala para hacerlas nuestras. Entonces, sufrimos, gozamos, reímos o lloramos con los personajes que recrean su existencia en las veredas de nuestras mismas emociones.
La novela que leeremos nos incrustará todos estos sentimientos hasta lo más profundo de nuestro corazón; nos hará sentir la soledad en la que se encuentra un ser que está muy vivo, un personaje que vive su soledad interna pero que lucha contra ella.
Entre estas páginas, encontraremos a un individuo que trabaja y cumple de la mejor manera, porque su profesión le gusta y, en cierto modo, le satisface. También nos vamos a encontrar a ese hombre solitario que tiene sed de amar y de que lo amen; y en esta búsqueda encuentra a alguien: una mujer que en ratos lo quiere pero que juega con él. Juega, porque también está marcada por el destino, este destino que no perdona a nadie y a ella le hizo la peor de las jugadas.
En cada capítulo de “La noche de las cabras” somos testigos de cómo se van engarzando una a una las piezas, cómo van acudiendo a su cita los dos personajes principales: Alejandro y Fátima.
En un diálogo se lee algo tan profundo como la vida misma:
“―¡Qué raro! ―exclamó Alejandro―, si tú eras quien decía que no pensáramos en el futuro y que esperáramos para ver cómo iría todo.
―Sí, ¿pero no te das cuenta de que el futuro ya nos alcanzó y que tengo miedo de que muy pronto se convierta en pasado?”
“La noche de las cabras” es una novela que juega con muchas emociones que, en cierta forma, conocemos muy bien; pero que su autor les da un toque especial, personal e íntimo.
La narrativa es amena, sencilla y hasta coloquial; pero también está llena de colorido e imágenes que nos obligan a no soltarla, pues desde el principio nos atrapa.
Mi amigo José I. Delgado Bahena, el autor, siempre, desde que yo recuerdo, ha escrito y con frecuencia lo invitaba a que publicara sus manuscritos y, gracias a Dios, un día se animó y en el año 2004 publicó su primer libro de poemas: "Malditas palabras". Hoy nos sorprende con esta novela que tiene muchas de sus vivencias, porque él no puede desprenderse de ellas y nos las tiene que platicar por este medio y así nos las comparte para, de alguna manera, entregarnos, también, parte de su vida.
Realmente me siento muy orgullosa por esta su primera novela que, estoy segura, la gente que la lea, la aceptará con amor, la hará suya y, tal vez, encontrará en ella su reflejo.
María de Jesús Márquez.
Sábado 30 de diciembre del 2006.
Puerto Vallarta, Jalisco; México.
Gracias, María, por tan generosas palabras; ojalá nuestros amables lectores, al tener en sus manos la novela, se unan a estas emociones que nos transmites.
miércoles, enero 03, 2007
UNA SOMBRA ME SIGUE
Luna de la caverna
que te asomas temblorosa,
luna de los caminos
que la noche te sonroja,
luna llena del encanto,
llena de vergüenza y miedo,
¿quién olfatea mis pasos?,
¿quién me acosa el pensamiento?
Luna gorda desvelada
que vigilas la alborada,
luna de cachetes rojos
y la boca de granada,
¿de quién es la sombra ajena
que junto a la mía viaja?,
¿cuál es su intención que viene
a estar conmigo de noche
y se va de madrugada?
Luna enciende tus luceros
y prepara tus navajas
porque una sombra me sigue
y junto a la mía viaja.
que te asomas temblorosa,
luna de los caminos
que la noche te sonroja,
luna llena del encanto,
llena de vergüenza y miedo,
¿quién olfatea mis pasos?,
¿quién me acosa el pensamiento?
Luna gorda desvelada
que vigilas la alborada,
luna de cachetes rojos
y la boca de granada,
¿de quién es la sombra ajena
que junto a la mía viaja?,
¿cuál es su intención que viene
a estar conmigo de noche
y se va de madrugada?
Luna enciende tus luceros
y prepara tus navajas
porque una sombra me sigue
y junto a la mía viaja.
sábado, diciembre 30, 2006
TRAS CANDADOS
Extraño
tu mal humor de la mañana
las caricias salvajes
y el café del alba...
¿Cuánto más estarás en mi nostalgia?
¿En la frialdad de esta celda
en la aridez del patio
y el golpe del portón?
¿Cuelgan aún mis recuerdos
en las paredes de la casa?
¿Platican nuestros fantasmas
y se hacen el amor?
¿Todavía
recuerdas mis pasos
mi agrio carácter
y la forma en que te amé?
Este poema es de la autoría de mi amigo Jesús Jiménez Ochoa y lo he incluído aquí como reconocimiento al premio que acaba de ganar: "XII Concurso Nacional de Poesía Salvador Díaz Mirón", con su poemario "Descubrimientos!. El jurado de este concurso estuvo integradopor Carmen Alardí, Thelma Nava y Saúl Ibargoyen. De verdad que es un orgullo tener en mi humilde espacio las letras y el talento de mi amigo. Espero que les guste. Trataré de compartirles algo más de su poemario.
tu mal humor de la mañana
las caricias salvajes
y el café del alba...
¿Cuánto más estarás en mi nostalgia?
¿En la frialdad de esta celda
en la aridez del patio
y el golpe del portón?
¿Cuelgan aún mis recuerdos
en las paredes de la casa?
¿Platican nuestros fantasmas
y se hacen el amor?
¿Todavía
recuerdas mis pasos
mi agrio carácter
y la forma en que te amé?
Este poema es de la autoría de mi amigo Jesús Jiménez Ochoa y lo he incluído aquí como reconocimiento al premio que acaba de ganar: "XII Concurso Nacional de Poesía Salvador Díaz Mirón", con su poemario "Descubrimientos!. El jurado de este concurso estuvo integradopor Carmen Alardí, Thelma Nava y Saúl Ibargoyen. De verdad que es un orgullo tener en mi humilde espacio las letras y el talento de mi amigo. Espero que les guste. Trataré de compartirles algo más de su poemario.
domingo, diciembre 10, 2006
EN MI CASA HABITASTE
En mi casa habitaste
y dormiste en mi almohada,
te canté las canciones
que tanto te gustaban,
caminé tu camino
y lloré tus nostalgias,
me perdí en las tinieblas
de tu risa mojada,
fui tu perro fiel
que tu espalda cuidaba,
hice nudos irrompibles
con las trece palabras
que escribiste con sangre
en el fondo de mi alma,
le di vida a un poema
con luces de esperanza,
te abracé con ternura,
te regalé mis ansias;
era tuya mi vida
y eran mías tus ganas,
hoy no vienen tus pasos
ni habitas en mi casa
porque con estos versos
nuestra historia se acaba.
Bueno, ni modo; este es un poema que salió así: con una rima bárbara. Espero no insistir tanto en esto. Mientras tanto te comparto que estoy escribiendo una novela que casi termino; quiero registrarla en este mes y publicarla en el próximo. Estoy muy emocionado, siento que estoy haciendo algo muy padre y por eso lo comparto contigo que me lees, porque sé, además que, como yo, gustas de la literatura.
Te recomiendo también que abras los links que aparecen a la izquierda de este espacio, son páginas de amigos en los que puedes encontrar muchas cosas diversas e interesantes.
Ojalá puedas dejar algún comentario.
Gracias por tu visita.
En mi casa habitaste
y dormiste en mi almohada,
te canté las canciones
que tanto te gustaban,
caminé tu camino
y lloré tus nostalgias,
me perdí en las tinieblas
de tu risa mojada,
fui tu perro fiel
que tu espalda cuidaba,
hice nudos irrompibles
con las trece palabras
que escribiste con sangre
en el fondo de mi alma,
le di vida a un poema
con luces de esperanza,
te abracé con ternura,
te regalé mis ansias;
era tuya mi vida
y eran mías tus ganas,
hoy no vienen tus pasos
ni habitas en mi casa
porque con estos versos
nuestra historia se acaba.
Bueno, ni modo; este es un poema que salió así: con una rima bárbara. Espero no insistir tanto en esto. Mientras tanto te comparto que estoy escribiendo una novela que casi termino; quiero registrarla en este mes y publicarla en el próximo. Estoy muy emocionado, siento que estoy haciendo algo muy padre y por eso lo comparto contigo que me lees, porque sé, además que, como yo, gustas de la literatura.
Te recomiendo también que abras los links que aparecen a la izquierda de este espacio, son páginas de amigos en los que puedes encontrar muchas cosas diversas e interesantes.
Ojalá puedas dejar algún comentario.
Gracias por tu visita.
martes, diciembre 05, 2006
ABRI MIS BRAZOS
Abrí mis brazos para decirte adiós
y volar sobre la luna,
entre las estrellas,
en solitario.
La noche enfriaba y yo, temblando,
te dije adiós;
tú sonreíste con una mueca de tristeza
en tus benditos labios.
Nos besamos aún, y abrí mis brazos
para dejarme llevar
por el aire fresco de la noche.
Sólo me llevé tus ojos
incrustados en la melancolía
de mis manos,
y la tersura de tu voz
embarrada sobre el sueño no cumplido
que los dos forjamos.
Y en el mismo lugar (¡qué ironía!)
donde nos encontramos,
te dije adiós y abrí mis brazos
porque otros ojos, color de miel,
me estaban esperando.
Dedico este poema para mi amiga Zandra (con zeta) Caballero, por los buenos recuerdos.
Abrí mis brazos para decirte adiós
y volar sobre la luna,
entre las estrellas,
en solitario.
La noche enfriaba y yo, temblando,
te dije adiós;
tú sonreíste con una mueca de tristeza
en tus benditos labios.
Nos besamos aún, y abrí mis brazos
para dejarme llevar
por el aire fresco de la noche.
Sólo me llevé tus ojos
incrustados en la melancolía
de mis manos,
y la tersura de tu voz
embarrada sobre el sueño no cumplido
que los dos forjamos.
Y en el mismo lugar (¡qué ironía!)
donde nos encontramos,
te dije adiós y abrí mis brazos
porque otros ojos, color de miel,
me estaban esperando.
Dedico este poema para mi amiga Zandra (con zeta) Caballero, por los buenos recuerdos.
lunes, noviembre 27, 2006
"Es una niña buena"
Es una niña buena
que renació a la vida
con ojos de nostalgia,
entre sus manos lleva
la tierra de su tierra
envuelta en añoranzas;
ella no reconoce
presente ni futuro,
vive su eterna infancia:
es tierna, caprichuda,
exigente,
olvidadiza, rebelde,
no sabe de esperanzas.
Es una niña buena
que juega a ser señora
y duerme acurrucada,
a veces el demonio la asusta
y llora
pero la consuela
su ángel de la guarda;
no sabe de promesas
ni de angustias
ni de sentirse, a veces,
con el hambre atrasada.
Esta niña buena
tropieza con sus dudas,
pero con sus sonrisas
ilumina la casa.
Con afecto para mi amigo Rodolfo y para su mamá, doña Higinia, de Teziutlán, Puebla.
que renació a la vida
con ojos de nostalgia,
entre sus manos lleva
la tierra de su tierra
envuelta en añoranzas;
ella no reconoce
presente ni futuro,
vive su eterna infancia:
es tierna, caprichuda,
exigente,
olvidadiza, rebelde,
no sabe de esperanzas.
Es una niña buena
que juega a ser señora
y duerme acurrucada,
a veces el demonio la asusta
y llora
pero la consuela
su ángel de la guarda;
no sabe de promesas
ni de angustias
ni de sentirse, a veces,
con el hambre atrasada.
Esta niña buena
tropieza con sus dudas,
pero con sus sonrisas
ilumina la casa.
Con afecto para mi amigo Rodolfo y para su mamá, doña Higinia, de Teziutlán, Puebla.
viernes, noviembre 10, 2006
TE ESTOY PENSANDO
En el silencio que raspa la noche
incrustada en mi cuarto,
te estoy pensando
como éramos ayer: gato y garabato, sol y agua,
viento y frío,
la luna en el retrato.
Pienso que te quería
con tu voz turbia, lejana y taciturna;
con las manos en el hielo,
con mi sangre hirviente
que se desliza en la conciencia del no olvido
entre el laberinto del perdón nunca exigido.
Y sé que estás, duramente,
permanentemente,
como un grito callado,
como una revelación acobardada,
como un sueño no soñado,
como una guerra perdida
que dejó un corazón -el mío-
minusválido.
Te estoy pensando y te conozco allá:
en el otoño recobrado,
en la espiga derrumbada,
en la llaga oxidada,
en el sueño interrumpido,
rasguñándome,
como siempre,
el alma.
En el silencio que raspa la noche
incrustada en mi cuarto,
te estoy pensando
como éramos ayer: gato y garabato, sol y agua,
viento y frío,
la luna en el retrato.
Pienso que te quería
con tu voz turbia, lejana y taciturna;
con las manos en el hielo,
con mi sangre hirviente
que se desliza en la conciencia del no olvido
entre el laberinto del perdón nunca exigido.
Y sé que estás, duramente,
permanentemente,
como un grito callado,
como una revelación acobardada,
como un sueño no soñado,
como una guerra perdida
que dejó un corazón -el mío-
minusválido.
Te estoy pensando y te conozco allá:
en el otoño recobrado,
en la espiga derrumbada,
en la llaga oxidada,
en el sueño interrumpido,
rasguñándome,
como siempre,
el alma.
viernes, octubre 27, 2006
AL FINAL
Al final de cuentas, yo no te perdí:
aún te tengo entre mis venas,
raspándome la piel,
salpicando con tu recuerdo
mis noches en vela.
¿Cómo suponer tal cosa si hay un suspiro tuyo
en cada esquina de mi cama?
Jamás pienses que te he perdido,
te llevo permanentemente en la enredadera
de mis palabras y en el foso profundo
de mis silencios.
¿Cómo decir que te he perdido si te escribo
estos versos y siento que mis manos
recorren tus linderos y mis ojos,
sorprendidos, reflejan tu mirada?
Yo no te he perdido y no lo haré nunca;
mientras me duela el alma al pronunciar tu nombre,
mientras la luna llueva sobre mi ventana
y dibuje tu sombra eterna y anhelante.
No te perdí porque el hueco de mis brazos
y el frío de mi pecho, confirman lo que digo:
yo no te he perdido,
en cambio tú sí me perdiste
y la soledad en la que vives
es mi mejor regalo por lo más hermoso
de lo que vivimos.
Escríbeme: jose_delgado9@hotmail.com
aún te tengo entre mis venas,
raspándome la piel,
salpicando con tu recuerdo
mis noches en vela.
¿Cómo suponer tal cosa si hay un suspiro tuyo
en cada esquina de mi cama?
Jamás pienses que te he perdido,
te llevo permanentemente en la enredadera
de mis palabras y en el foso profundo
de mis silencios.
¿Cómo decir que te he perdido si te escribo
estos versos y siento que mis manos
recorren tus linderos y mis ojos,
sorprendidos, reflejan tu mirada?
Yo no te he perdido y no lo haré nunca;
mientras me duela el alma al pronunciar tu nombre,
mientras la luna llueva sobre mi ventana
y dibuje tu sombra eterna y anhelante.
No te perdí porque el hueco de mis brazos
y el frío de mi pecho, confirman lo que digo:
yo no te he perdido,
en cambio tú sí me perdiste
y la soledad en la que vives
es mi mejor regalo por lo más hermoso
de lo que vivimos.
Escríbeme: jose_delgado9@hotmail.com
viernes, octubre 13, 2006
¿POR QUÉ TE FUISTE?
b¿POR QUÉ TE FUISTE?
¿Por qué te fuiste?
Me dejaste el silencio clavado en mi ventana,
huíste por el hueco de la luna
hacia el sol y el infinito.
¿Por qué te fuiste?
Te llevaste el sueño, rompiste el Universo,
cruzaste el tiempo seco rasguñando el alma.
Y yo, aquí,
separado de ti sin encontrarme,
haciendo nudos con los hilos de la noche,
sumido en la niebla del camino
por el que escapaste;
viviendo, a solas, los cielos sin estrellas,
con las manos abiertas, ansiosas, permanentes...
Te busco y te pienso en la distancia,
en el llant-viento que arrastra la nostalgia,
en el agua de mar que corre por mis venas,
en la sed,
en el abismo,
en la eterna soledad de la esperanza.

Perdón si repito este poema que ya había publicado y que salió en mi libro Malditas Palabras, pero me obsequiaron una imagen e inmediatamente la pensé adornando estos versos. Un saludo para mi amigo Francés que me la regaló.
¿Por qué te fuiste?
Me dejaste el silencio clavado en mi ventana,
huíste por el hueco de la luna
hacia el sol y el infinito.
¿Por qué te fuiste?
Te llevaste el sueño, rompiste el Universo,
cruzaste el tiempo seco rasguñando el alma.
Y yo, aquí,
separado de ti sin encontrarme,
haciendo nudos con los hilos de la noche,
sumido en la niebla del camino
por el que escapaste;
viviendo, a solas, los cielos sin estrellas,
con las manos abiertas, ansiosas, permanentes...
Te busco y te pienso en la distancia,
en el llant-viento que arrastra la nostalgia,
en el agua de mar que corre por mis venas,
en la sed,
en el abismo,
en la eterna soledad de la esperanza.
Perdón si repito este poema que ya había publicado y que salió en mi libro Malditas Palabras, pero me obsequiaron una imagen e inmediatamente la pensé adornando estos versos. Un saludo para mi amigo Francés que me la regaló.
miércoles, octubre 11, 2006
VOY A APAGAR LA LUZ
Voy a apagar la luz
para que no me veas llorar,
si tanto te preocupa;
para que no veas cómo me hundo
por ti,
en esta despedida.
Voy a esconder la vergüenza
de haberte perdido
y volveré a ser
un triste vagabundo
sin rumbo fijo.
Voy a morderme la lengua
para no soltar el grito
que anticipe el llanto
en mi pecho contenido.
Entonces, y sólo entonces,
podrás decirme
las malditas palabras
de la pinche despedida
y me quedaré en pie
viéndote partir,
llevándote mi vida.
Con respeto y afecto para mi amiga Ingrid Ruiz, de Iguala, Gro., esperando que te guste y que nos compartas lo que escribes.
Voy a apagar la luz
para que no me veas llorar,
si tanto te preocupa;
para que no veas cómo me hundo
por ti,
en esta despedida.
Voy a esconder la vergüenza
de haberte perdido
y volveré a ser
un triste vagabundo
sin rumbo fijo.
Voy a morderme la lengua
para no soltar el grito
que anticipe el llanto
en mi pecho contenido.
Entonces, y sólo entonces,
podrás decirme
las malditas palabras
de la pinche despedida
y me quedaré en pie
viéndote partir,
llevándote mi vida.
Con respeto y afecto para mi amiga Ingrid Ruiz, de Iguala, Gro., esperando que te guste y que nos compartas lo que escribes.
viernes, septiembre 29, 2006
lunes, septiembre 25, 2006
HOY VOY A VIVIR SIN TI
Hoy voy a vivir sin ti y sin testigos.
Hoy te necesito
porque eres mi abrigo.
Hoy me siento solo
porque tú estás lejos de mis caminares
y de mi destino.
Hoy soy mil olvidos.
Hay deseos que vuelven y tú ya te has ido;
y hay relojes muertos
y hay relojes vivos.
Hoy tienes la boca con sabor del vino
que, en aquella noche, te cambió
y sueño en tus manos que ya no acaricio,
y sueño en tu sexo tan lejos del mío.
Es tan gris el día, pues no estás conmigo
y para tenerte
mil cosas te escribo.
Hoy vivo las horas muertas
de un domingo
cuando nuestras ansias no sabían de frío,
y te encuentro en sueños sin estar dormido;
y muero por verte
y sin ti no vivo.
Hoy soy un rebelde que no tiene amigos,
que no tiene patria
y no encuentra asilo;
porque por tu ausencia
soy pluma sin aire,
soy río sin agua
y amor sin sentido.
Hoy voy a vivir sin ti y sin testigos.
Hoy te necesito
porque eres mi abrigo.
Hoy me siento solo
porque tú estás lejos de mis caminares
y de mi destino.
Hoy soy mil olvidos.
Hay deseos que vuelven y tú ya te has ido;
y hay relojes muertos
y hay relojes vivos.
Hoy tienes la boca con sabor del vino
que, en aquella noche, te cambió
y sueño en tus manos que ya no acaricio,
y sueño en tu sexo tan lejos del mío.
Es tan gris el día, pues no estás conmigo
y para tenerte
mil cosas te escribo.
Hoy vivo las horas muertas
de un domingo
cuando nuestras ansias no sabían de frío,
y te encuentro en sueños sin estar dormido;
y muero por verte
y sin ti no vivo.
Hoy soy un rebelde que no tiene amigos,
que no tiene patria
y no encuentra asilo;
porque por tu ausencia
soy pluma sin aire,
soy río sin agua
y amor sin sentido.
jueves, septiembre 21, 2006
jueves, septiembre 07, 2006
SE FUE MARÍA
(Aún no, pero ya mero.)
Se fue María por la ventana,
la despedimos con luna blanca;
entre las risas de los amigos,
se fue mi amiga
y nos ha dejado su gran cariño,
su risa franca,
sus manos tersas,
su porte fino.
La despedimos catorce ojos
que la miramos entretejiendo
el buen recuerdo del dulce nido;
porque fue un árbol de fuertes ramas,
de ricos frutos
y sombra hermosa que en el invierno
nos dio su abrigo.
Junto a sus pasos viajaba siempre
mi alma doliente
y han de buscarla mis soledades
como se busca al fiel amigo.
Adiós, María,
que a donde vayas seas muy feliz.
(Aún no, pero ya mero.)
Se fue María por la ventana,
la despedimos con luna blanca;
entre las risas de los amigos,
se fue mi amiga
y nos ha dejado su gran cariño,
su risa franca,
sus manos tersas,
su porte fino.
La despedimos catorce ojos
que la miramos entretejiendo
el buen recuerdo del dulce nido;
porque fue un árbol de fuertes ramas,
de ricos frutos
y sombra hermosa que en el invierno
nos dio su abrigo.
Junto a sus pasos viajaba siempre
mi alma doliente
y han de buscarla mis soledades
como se busca al fiel amigo.
Adiós, María,
que a donde vayas seas muy feliz.
martes, septiembre 05, 2006
NO BASTAN DIECISIETE NOCHES PARA OLVIDARTE
Ayer acomodé tus cosas
en el apartamento
y comencé por encajonar
tus fotos y videos,
tus discos,
los recuerdos...
Sólo un libro dejé sobre el buró,
no sé si para leerlo
o para que no te olvide
y mi memoria tenga un pretexto.
Guardé también las lunas y las estrellas
que, en las oscuras noches,
me traían la luz de tus ojos tibios y serenos;
y a la basura tiré las cartas
en las que dibujaste
tus labios frescos.
No sé por qué me engaño
haciendo todo esto
si lo que más me estorba
es una río de fuego que me quema la sangre
y muerde mi silencio;
porque te amo aún
de la misma manera,
con este amor secreto que fue nuestro misterio,
y mi corazón te llora
con el más terrible de todos los lamentos
y sé que es muy tonto,
podré quemar tus fotos
o escupirle al viento el sabor de tus besos,
podré también encerrarme a llorar,
diecisiete noches,
como perro sin dueño,
y no podré jamás, lo tengo claro,
sacarte de mi mente y de mi corazón
hasta que el frío de la muerteme congele los huesos.
Ayer acomodé tus cosas
en el apartamento
y comencé por encajonar
tus fotos y videos,
tus discos,
los recuerdos...
Sólo un libro dejé sobre el buró,
no sé si para leerlo
o para que no te olvide
y mi memoria tenga un pretexto.
Guardé también las lunas y las estrellas
que, en las oscuras noches,
me traían la luz de tus ojos tibios y serenos;
y a la basura tiré las cartas
en las que dibujaste
tus labios frescos.
No sé por qué me engaño
haciendo todo esto
si lo que más me estorba
es una río de fuego que me quema la sangre
y muerde mi silencio;
porque te amo aún
de la misma manera,
con este amor secreto que fue nuestro misterio,
y mi corazón te llora
con el más terrible de todos los lamentos
y sé que es muy tonto,
podré quemar tus fotos
o escupirle al viento el sabor de tus besos,
podré también encerrarme a llorar,
diecisiete noches,
como perro sin dueño,
y no podré jamás, lo tengo claro,
sacarte de mi mente y de mi corazón
hasta que el frío de la muerteme congele los huesos.
domingo, agosto 27, 2006
REGÁLAME UNA LUZ
Regálame la luz de tu mirada
para mi oscuridad compacta;
es tan fría la noche
y en mi corazón dormido
se aloja la nostalgia.
Regálame tu luz, hoy que te marchas,
para caminar sin miedo,
como un resucitado,
sin luna ni esperanza.
¿Qué voy a hacer sin ti
con mi vida ciega,
la piel vacía,
perdida el alma?
Dame un rayito, tan sólo,
una llamita blanca,
¡la soledad vigila
junto a mi cama!
Regálame la luz de tu mirada
para mi oscuridad compacta;
es tan fría la noche
y en mi corazón dormido
se aloja la nostalgia.
Regálame tu luz, hoy que te marchas,
para caminar sin miedo,
como un resucitado,
sin luna ni esperanza.
¿Qué voy a hacer sin ti
con mi vida ciega,
la piel vacía,
perdida el alma?
Dame un rayito, tan sólo,
una llamita blanca,
¡la soledad vigila
junto a mi cama!
martes, agosto 22, 2006
ME DUELE EL CORAZÓN
Me duele el corazón
cuando te pienso
y me enredo en la luna
de los ojos ajenos,
cuando te desplazas,
caprichosamente,
despertando deseos,
cuando imagino que otras bocas
probarán de tus besos.
Y ya sé que es muy tonto,
la vida no se acaba
porque me encuentre lejos
y se distorsione tu imagen
que en mi cama
dibujo con mis dedos;
porque dices que me amas
y me parece cierto.
Sin embargo,
me encabrono
y me duele
mi pobre corazón
por los malditos celos.
Me duele el corazón
cuando te pienso
y me enredo en la luna
de los ojos ajenos,
cuando te desplazas,
caprichosamente,
despertando deseos,
cuando imagino que otras bocas
probarán de tus besos.
Y ya sé que es muy tonto,
la vida no se acaba
porque me encuentre lejos
y se distorsione tu imagen
que en mi cama
dibujo con mis dedos;
porque dices que me amas
y me parece cierto.
Sin embargo,
me encabrono
y me duele
mi pobre corazón
por los malditos celos.
domingo, agosto 13, 2006

TE PODRÍA DECIR
Te podría decir, igual que ayer,
que te quiero lo mismo que otras veces,
igual que siempre:
con el palpitar del rayo,
con el estruendo del silencio,
con la energía de la nada,
con un llanto en cada esquina
de los minutos en que estás ausente.
Te podría decir, como antes,
que amo tu risa,
tu caprichoso gesto,
tu callado encono
y tu palabra lejana y oprimida.
Porque, como te lo he dicho,
te he querido,
en el temblor de tus caricias,
en el mar de tus sueños que eran míos,
en la raíz de la nostalgia
de tu mirada perdida,
en tu guerra sin tregua,
en tu corazón dormido.
Te podría decir mil veces
que muero por verte
y sueño con tenerte
por siempre en mi destino;
pero sé que es inútil
porque te has marchado
por un nuevo camino
y yo me quedo solo,
mordiéndome la lengua,
pero vivo.
jueves, agosto 10, 2006
EL CLAVO
Ayer pensé en decirte adiós
y, con fuego en la sangre,
escribí las palabras
que un día fueron malditas
y que esperé jamás
volver a pronunciarlas.
Pero rompiste el pliego
para no leerlas
y atizaste la llama
que se apagaba
en mis lágrimas amargas.
Entonces, indagando
en tus ojos tibios
que me negaban su mirada,
vi que también te dolía
el final
que en la carta sospechabas.
Y la verdad, no sé qué pasó,
si habíamos quedado
en no enojarnos más y,
mucho menos, por nada.
¿Por qué el amor
de nuestros ojos
se transformó en dagas?
¿Por qué, las horas,
que debían ser buenas,
en un dos por tres
se hicieron malas?
Mas, en fin,
la tormenta pasó
(¿o quedó suspendida
esperando una llamada?),
abrimos nuestros brazos
para renacer
con nuevas esperanzas y,
nuevamente,
soy este pinche gato
que te rasguña el alma;
aún cuando sé
que el clavo se quedó
incrustado en mi garganta.
Ayer pensé en decirte adiós
y, con fuego en la sangre,
escribí las palabras
que un día fueron malditas
y que esperé jamás
volver a pronunciarlas.
Pero rompiste el pliego
para no leerlas
y atizaste la llama
que se apagaba
en mis lágrimas amargas.
Entonces, indagando
en tus ojos tibios
que me negaban su mirada,
vi que también te dolía
el final
que en la carta sospechabas.
Y la verdad, no sé qué pasó,
si habíamos quedado
en no enojarnos más y,
mucho menos, por nada.
¿Por qué el amor
de nuestros ojos
se transformó en dagas?
¿Por qué, las horas,
que debían ser buenas,
en un dos por tres
se hicieron malas?
Mas, en fin,
la tormenta pasó
(¿o quedó suspendida
esperando una llamada?),
abrimos nuestros brazos
para renacer
con nuevas esperanzas y,
nuevamente,
soy este pinche gato
que te rasguña el alma;
aún cuando sé
que el clavo se quedó
incrustado en mi garganta.
miércoles, agosto 02, 2006
POESÌA Y TROVA
Gran noche, sin duda, la del 29 de julio cuando tuvimos el evento de mùsica y poesìa en Calmècac. Afortunado yo, que tengo, siempre que me presento, la grata compañìa de la mayor parte de mi familia. Sin embargo, en esta ocasiòn tuvimos la presencia de un buen nùmero de personas que no conocìamos y que nos acompañaron a pesar de la lluvia que nos hizo refugiarnos en el interior de las oficinas para seguir, allì, sin micròfonos con el desboradmiento de las emociones que habìa iniciado en el escenario de nuestro espacio cultural.
Ah, por mis amigos lectores que no lo saben: en Iguala, Gro., nos hemos unido tres grupos de personas interesados en difundir la cultura y compartir lo que nos gusta hacer: los amigos de la revista cultural "Reevoluciòn", dirigida por Estela Dìaz Escobar y Luis Luna; el grupo de expresiòn contracultural "Yoatzin", muchachos que se dedican a hacer mùsica, teatro, graffitti, pintura, y nosotros: el grupo de poetas "Transgresiòn".
Pues bien, comentaba que, a pesar de la lluvia, "La casa de la nostalgia" (como le llamè al evento) se desarrollò con gran emotividad, ya que tuve el apoyo del maestro Gonzalo Barrios Flores con su talento para cantar y tocar la guitarra. Los dos preparamos el programa de manera que las canciones y los poemas coincidieran en los temas y, la verdad, el maestro tiene una gran calidad interpretativa ya que logra que el auditorio se meta de lleno en su mùsica y cante con èl las melodìas que entona.
Ademàs, contè con el apoyo de mis compañeros del grupo: Maricela Arzate (quien es nuestra coordinadora), Zel Cabrera, Samuel Porras y Karla Reyes -Fernando Antùnez no llegò a tiempo y Mauricio Leyva no pudo venir de Chilpancingo-, quienes me hicieron el favor de leer algunos de mis poemas en esta presentaciòn y lo hicieron con gran emociòn.
Como ya es constumbre, en nuestro eventos, invitamos a que el pùblico participe y nos haga sus comentarios o lea algùn poema que lleve preparado, ya que nos hemos significado por ser un foro abierto. Y este fue el momento en el que participò nuestro buen amigo Juan Jesús Pintor Alegre, escritor de nuestro estado quien ha sido becario por el gobierno estatal gracias a su talento y nos compartió algunos textos que ha publicado.
En fin, una gran noche que fue el pretexto para leer algunos de mis poemas más recientes que no fueron publicados en mi libro "Malditas Palabras".
Para quienes gusten saber más sobre Calmécac, nos encontramos en Zaragoza No. 84, en Iguala, Gro.
Ah, por mis amigos lectores que no lo saben: en Iguala, Gro., nos hemos unido tres grupos de personas interesados en difundir la cultura y compartir lo que nos gusta hacer: los amigos de la revista cultural "Reevoluciòn", dirigida por Estela Dìaz Escobar y Luis Luna; el grupo de expresiòn contracultural "Yoatzin", muchachos que se dedican a hacer mùsica, teatro, graffitti, pintura, y nosotros: el grupo de poetas "Transgresiòn".
Pues bien, comentaba que, a pesar de la lluvia, "La casa de la nostalgia" (como le llamè al evento) se desarrollò con gran emotividad, ya que tuve el apoyo del maestro Gonzalo Barrios Flores con su talento para cantar y tocar la guitarra. Los dos preparamos el programa de manera que las canciones y los poemas coincidieran en los temas y, la verdad, el maestro tiene una gran calidad interpretativa ya que logra que el auditorio se meta de lleno en su mùsica y cante con èl las melodìas que entona.
Ademàs, contè con el apoyo de mis compañeros del grupo: Maricela Arzate (quien es nuestra coordinadora), Zel Cabrera, Samuel Porras y Karla Reyes -Fernando Antùnez no llegò a tiempo y Mauricio Leyva no pudo venir de Chilpancingo-, quienes me hicieron el favor de leer algunos de mis poemas en esta presentaciòn y lo hicieron con gran emociòn.
Como ya es constumbre, en nuestro eventos, invitamos a que el pùblico participe y nos haga sus comentarios o lea algùn poema que lleve preparado, ya que nos hemos significado por ser un foro abierto. Y este fue el momento en el que participò nuestro buen amigo Juan Jesús Pintor Alegre, escritor de nuestro estado quien ha sido becario por el gobierno estatal gracias a su talento y nos compartió algunos textos que ha publicado.
En fin, una gran noche que fue el pretexto para leer algunos de mis poemas más recientes que no fueron publicados en mi libro "Malditas Palabras".
Para quienes gusten saber más sobre Calmécac, nos encontramos en Zaragoza No. 84, en Iguala, Gro.
martes, agosto 01, 2006
NO TE VOY A JUZGAR
Josè I. Delgado Bahena
No te voy a juzgar,
¿para qué?,
no soy un juez..
Arriba hay alguien que sí lo hará;
él sabe todo
de lo que expresas
cuando hablas
y cuando callas,
si me dices la verdad
o si me engañas.
Yo no te voy a juzgar,
no soy divino
y, además, creo siempre
en tus palabras.
Él, que lo puede,
un día lo hará
y habrá de valorar
tus obras buenas o malas.
Yo no te puedo juzgar
sólo soy un mortal,
el que te ama.
Josè I. Delgado Bahena
No te voy a juzgar,
¿para qué?,
no soy un juez..
Arriba hay alguien que sí lo hará;
él sabe todo
de lo que expresas
cuando hablas
y cuando callas,
si me dices la verdad
o si me engañas.
Yo no te voy a juzgar,
no soy divino
y, además, creo siempre
en tus palabras.
Él, que lo puede,
un día lo hará
y habrá de valorar
tus obras buenas o malas.
Yo no te puedo juzgar
sólo soy un mortal,
el que te ama.
sábado, julio 29, 2006

MIRO EL RELOJ
Josè I. Delgado Bahena
Miro el reloj, cuento los minutos
y me trascurro
en la quietud de la noche
hasta la madrugada.
Cada paso de las horas vibra en resonancia
con las sombras que me acechan,
y la arena del tiempo
se diluye acobardada.
Ayer te dije una palabra sola
y fue como un flechazo
que soltó mi garganta
hasta tu tierno pecho.
No sé por que la dije,
si fue porque la luna
se entrometió candorosa
y develó tu secreto,
o porque el crucifico
emitió un leve, sencillo,
reclamo del hombre escarnecido,
o simplemente porque, en tu mirada,
descubrí todos los nombres
que yo mismo pude haber tenido.
Sin embargo, hundido en una esquina de mi cama,
solo,
porque te has ido,
miro el reloj
y cuento los minutos que llueven
sobre mi lecho frío.
jueves, julio 27, 2006
LA CASA DE LA NOSTALGIA
Elegí estar solo,
sin ti,
y me fui a la cama.
¡Qué curioso!,
he escrito ya el final
de este poema que tiene una historia larga.
Alguna vez te pregunté:
¿por qué esta aventura comenzó
sin saber cómo habría de terminar
y le llamé:
(no sé por qué)
“Historia urbana”?
Y te escribí veintitrés poemas
en los que sólo de tus ojos tibios,
como un estúpido,
yo hablaba.
Después llegaron juntos,
en un enredo:
el amor, la cobardía, las dudas,
el tiempo detenido, las mentiras,
las palabras;
pero, todo junto, no sirvió de nada:
hoy cerramos el telón
en el último acto
de esta obra que fingimos
y a la que debí titular:
“La casa de la nostalgia”.
Porque una vez más probamos a ver
si podíamos recuperar
el amor y la confianza
y dijimos
que íbamos a cambiar las cosas que,
a los dos, no nos gustaban;
y todo fue un fracaso:
la lluvia no llegó
y sigue lastimando la resequedad del alma.
Por eso, antes de que yo te odie,
y que tú sigas jugando
con promesas falsas,
es mejor la despedida
cuando aún amo tu sonrisa
y me quema tu mirada.
Sin embargo, todavía,
quise escribir (como Neruda) para ti,
estos últimos versos
antes de irme,
solo, sin ti,
al refugio de mi cama.
sin ti,
y me fui a la cama.
¡Qué curioso!,
he escrito ya el final
de este poema que tiene una historia larga.
Alguna vez te pregunté:
¿por qué esta aventura comenzó
sin saber cómo habría de terminar
y le llamé:
(no sé por qué)
“Historia urbana”?
Y te escribí veintitrés poemas
en los que sólo de tus ojos tibios,
como un estúpido,
yo hablaba.
Después llegaron juntos,
en un enredo:
el amor, la cobardía, las dudas,
el tiempo detenido, las mentiras,
las palabras;
pero, todo junto, no sirvió de nada:
hoy cerramos el telón
en el último acto
de esta obra que fingimos
y a la que debí titular:
“La casa de la nostalgia”.
Porque una vez más probamos a ver
si podíamos recuperar
el amor y la confianza
y dijimos
que íbamos a cambiar las cosas que,
a los dos, no nos gustaban;
y todo fue un fracaso:
la lluvia no llegó
y sigue lastimando la resequedad del alma.
Por eso, antes de que yo te odie,
y que tú sigas jugando
con promesas falsas,
es mejor la despedida
cuando aún amo tu sonrisa
y me quema tu mirada.
Sin embargo, todavía,
quise escribir (como Neruda) para ti,
estos últimos versos
antes de irme,
solo, sin ti,
al refugio de mi cama.
martes, julio 18, 2006
PARA IR AL PSIQUIATRA
Karla pregunta si "habrà amor que nos salve del suicidio que el cuchillo nos provoca", y afirma que la voluntad, o sea, la decisiòn, està en uno mismo y podemos ser el mejor aliado o el mayor rival de nosotros mismos. Luego dice que "su mirada de dolor es lo que ata al ser amado y le arrastra, y no lo deja ir".
En su angustia, Karla teme que la esquizofrenia le mate pero se aferra con las uñas a ese hilo para salir del hoyo en el que se encuentra, tambièn, atada y arrastrada por otra mirada triste.
"Veo oscuro y no siento nada" expresa, y es letal. La muerte sola te lleva a la oscuridad. Y es la muerte por amor lo que te pierde y te salva.
Por eso dice: "¿Sabes?, hoy tuve que morir para poder estar contigo, vine a vivir a mi mente para que el corazòn creyera que aùn estàs a mi lado". No hay de otra: muriendo se vive "con el corazòn hecho tierra, para dejarte ir y quedarme contigo hasta la eternidad".
¡Por Dios, Karla! Por supuesto que proyectas tu juventud, pero, al mismo tiempo, una gran madurez al descifrar la locura del amor que te conduce, sin remedio, a la tumba, no del cuerpo sino de la voluntad.
Si no, ¿de què otra manera se han de interpretar sus versos que dicen: "Hay amores que se viven desde una casa; y otros, dentro de la mente de la mujer encerrada en un ataùd. Mi amor ya no es razonable"? Definitivamente, pregunto: ¿habrà algùn amor razonable? Estos versos son para leerlos y sentarse a llorar por los que no han sentido el aguijòn ponzoñoso del amor total que se entrega sin reservas y a costa de la vida misma.
Despuès de leer su poema "Desde el psiquiatra" quedas tocado, herido, con una llaga abierta y envenenada por la que respiras un tufo agrio, espeso como el aliento de las novias condenadas a "casarse vestidas de negro, que tomaràn como vino sus làgrimas y han de vivir con su amor hasta que cierren sus sentidos".
Por ùltimo, como dice Karla: se necesita estar loco para vivir muriendo en el amor que te obliga a dejarte llevar y ya no respirar tan sòlo, la pobreza del simple abrigo de una almohada.
Para mi amiga Karla A. Reyes T., poeta del grupo Transgresiòn, de Iguala, Gro., que "tan sòlo siente y escribe con su sangre encima de tu piel, para que no la olvides".
En su angustia, Karla teme que la esquizofrenia le mate pero se aferra con las uñas a ese hilo para salir del hoyo en el que se encuentra, tambièn, atada y arrastrada por otra mirada triste.
"Veo oscuro y no siento nada" expresa, y es letal. La muerte sola te lleva a la oscuridad. Y es la muerte por amor lo que te pierde y te salva.
Por eso dice: "¿Sabes?, hoy tuve que morir para poder estar contigo, vine a vivir a mi mente para que el corazòn creyera que aùn estàs a mi lado". No hay de otra: muriendo se vive "con el corazòn hecho tierra, para dejarte ir y quedarme contigo hasta la eternidad".
¡Por Dios, Karla! Por supuesto que proyectas tu juventud, pero, al mismo tiempo, una gran madurez al descifrar la locura del amor que te conduce, sin remedio, a la tumba, no del cuerpo sino de la voluntad.
Si no, ¿de què otra manera se han de interpretar sus versos que dicen: "Hay amores que se viven desde una casa; y otros, dentro de la mente de la mujer encerrada en un ataùd. Mi amor ya no es razonable"? Definitivamente, pregunto: ¿habrà algùn amor razonable? Estos versos son para leerlos y sentarse a llorar por los que no han sentido el aguijòn ponzoñoso del amor total que se entrega sin reservas y a costa de la vida misma.
Despuès de leer su poema "Desde el psiquiatra" quedas tocado, herido, con una llaga abierta y envenenada por la que respiras un tufo agrio, espeso como el aliento de las novias condenadas a "casarse vestidas de negro, que tomaràn como vino sus làgrimas y han de vivir con su amor hasta que cierren sus sentidos".
Por ùltimo, como dice Karla: se necesita estar loco para vivir muriendo en el amor que te obliga a dejarte llevar y ya no respirar tan sòlo, la pobreza del simple abrigo de una almohada.
Para mi amiga Karla A. Reyes T., poeta del grupo Transgresiòn, de Iguala, Gro., que "tan sòlo siente y escribe con su sangre encima de tu piel, para que no la olvides".
lunes, julio 10, 2006
LA POLÍTICA
Fue la moda, junto con el mundial, hablar de las elecciones en nuestro país. Y, la verdad, me siento orgulloso como mexicano el que tengamos confianza en que nuestro voto ya cuenta, ya es importante. No como antes que ya sabíamos que iba a ganar el PRI por todas las artimañas que utilizaba.
En cambio, ahora, esperamos que el sufragio sea efectivo y se respete la voluntad ciudadana. Sinceramente, yo voté por López Obrador y no me da pena decirlo, me gusta que alguien se interese por los pobres, es bueno que se reconozca que hay una gran desigualdad social en muchas partes de nuestro país, principalmente en mi estado: Guerrero, en Oaxaca, en Chiapas, y en otros estados del norte, donde se supone que la gente votó por Felipe Calderón.
Ya sé que las campañas fueron de lo peor que se había visto en México y los tres que fueron punteros se daban con todo; pero si hacemos a un lado eso, las visiones de López Obrador me gustan más, aunque parezca populista o agitador porque los ricos no ceden por la buenas y la gente humilde que yo vi en el zócalo el sábado pasado tenía fincadas sus esperanzas en el tabasqueño. Ni modo, tendremos que seguir en las mismas, a ver si aunque sea en media hora resuelve, Calderón lo de Chiapas y tantas broncas que hay en el país.
Por lo pronto yo estoy tranquilo porque sí voté, no como otros que estarán arrepentidos de no haberlo hecho al ver la ventaja tan reducida en el resultado del conteo.
Lo malo es que aún hay gente ingenua que cree que las máquinas se manejan solas y no pueden alterar los resultados.
Bueno que quede la esperanza para dentro de seis años a ver si ya participa al menos el 90% de la ciudadanía. Espero que sí. Por los que aún quieran un cambio real.
Mil disculpas a los priistas y panistas, yo estoy con los míos: los pobres.
Fue la moda, junto con el mundial, hablar de las elecciones en nuestro país. Y, la verdad, me siento orgulloso como mexicano el que tengamos confianza en que nuestro voto ya cuenta, ya es importante. No como antes que ya sabíamos que iba a ganar el PRI por todas las artimañas que utilizaba.
En cambio, ahora, esperamos que el sufragio sea efectivo y se respete la voluntad ciudadana. Sinceramente, yo voté por López Obrador y no me da pena decirlo, me gusta que alguien se interese por los pobres, es bueno que se reconozca que hay una gran desigualdad social en muchas partes de nuestro país, principalmente en mi estado: Guerrero, en Oaxaca, en Chiapas, y en otros estados del norte, donde se supone que la gente votó por Felipe Calderón.
Ya sé que las campañas fueron de lo peor que se había visto en México y los tres que fueron punteros se daban con todo; pero si hacemos a un lado eso, las visiones de López Obrador me gustan más, aunque parezca populista o agitador porque los ricos no ceden por la buenas y la gente humilde que yo vi en el zócalo el sábado pasado tenía fincadas sus esperanzas en el tabasqueño. Ni modo, tendremos que seguir en las mismas, a ver si aunque sea en media hora resuelve, Calderón lo de Chiapas y tantas broncas que hay en el país.
Por lo pronto yo estoy tranquilo porque sí voté, no como otros que estarán arrepentidos de no haberlo hecho al ver la ventaja tan reducida en el resultado del conteo.
Lo malo es que aún hay gente ingenua que cree que las máquinas se manejan solas y no pueden alterar los resultados.
Bueno que quede la esperanza para dentro de seis años a ver si ya participa al menos el 90% de la ciudadanía. Espero que sí. Por los que aún quieran un cambio real.
Mil disculpas a los priistas y panistas, yo estoy con los míos: los pobres.
sábado, julio 08, 2006
EL CLAVO
Ayer pensé en decirte adiós
y, con fuego en la sangre,
escribí las palabras
que un día fueron malditas
y que esperé jamás
volver a pronunciarlas.
Pero rompiste el pliego
para no leerlas
y atizaste la llama
que se apagaba
en mis lágrimas amargas.
Entonces, indagando
en tus ojos tibios
que me negaban su mirada,
vi que también te dolía
el final
que en la carta sospechabas.
Y la verdad no sé qué pasó,
si habíamos quedado
en no enojarnos más y,
mucho menos, por nada.
¿Por qué el amor de nuestros ojos
se transformó en dagas?
¿Por qué, las horas,
que debían ser buenas,
en un dos por tres
se hicieron malas?
Mas, en fin,
la tormenta pasó
(¿o quedó suspendida
esperando una llamada?),
abrimos nuestros brazos
para renacer
con nuevas esperanzas y,
nuevamente,
soy este pinche gato
que te rasguña el alma;
aún cuando sé
que el clavo se quedó
incrustado en mi garganta.
Ayer pensé en decirte adiós
y, con fuego en la sangre,
escribí las palabras
que un día fueron malditas
y que esperé jamás
volver a pronunciarlas.
Pero rompiste el pliego
para no leerlas
y atizaste la llama
que se apagaba
en mis lágrimas amargas.
Entonces, indagando
en tus ojos tibios
que me negaban su mirada,
vi que también te dolía
el final
que en la carta sospechabas.
Y la verdad no sé qué pasó,
si habíamos quedado
en no enojarnos más y,
mucho menos, por nada.
¿Por qué el amor de nuestros ojos
se transformó en dagas?
¿Por qué, las horas,
que debían ser buenas,
en un dos por tres
se hicieron malas?
Mas, en fin,
la tormenta pasó
(¿o quedó suspendida
esperando una llamada?),
abrimos nuestros brazos
para renacer
con nuevas esperanzas y,
nuevamente,
soy este pinche gato
que te rasguña el alma;
aún cuando sé
que el clavo se quedó
incrustado en mi garganta.
martes, julio 04, 2006
TE HABLARÉ DEL AMOR
Te hablaré del amor,
desde esta piel sudario
que envuelve mis sentidos,
desde mis ojos a tus ojos,
desde mi rencor
a tu egoísmo.
Te hablaré del amor
escupiendo la palabra cobardía
que sabe de la razón
y la idolatra;
mordiéndome la lengua
para que sangre el miedo
y cure mis heridas
con la baba pestilente
de tu olvido,
con el amor
que aún alimento
en el recuerdo vago de tu risa,
en el sabor de tu boca humedecida
y en el suave temblor
de tus caricias.
Te hablaré
con mis labios rozando tus oídos,
con mi aliento pausado y contenido,
con mi sexo incendiando tus sentidos,
con mi pecho en tu pecho derretido.
Te hablaré del amor,
desde esta piel sudario
que envuelve mis sentidos,
desde mis ojos a tus ojos,
desde mi rencor
a tu egoísmo.
Te hablaré del amor
escupiendo la palabra cobardía
que sabe de la razón
y la idolatra;
mordiéndome la lengua
para que sangre el miedo
y cure mis heridas
con la baba pestilente
de tu olvido,
con el amor
que aún alimento
en el recuerdo vago de tu risa,
en el sabor de tu boca humedecida
y en el suave temblor
de tus caricias.
Te hablaré
con mis labios rozando tus oídos,
con mi aliento pausado y contenido,
con mi sexo incendiando tus sentidos,
con mi pecho en tu pecho derretido.
martes, junio 27, 2006
EPISTOLARIO V

SOMBRAS EN LA CARA
El silencio que me cubre solitario, en el frío de madrugada, me hace extrañar tu cuerpo que, con amor, en mi cuarto me entregabas. Y he contado los minutos que se pierden en la nada, como el mar, como la arena o la brisa de la playa. Hace tiempo mis dos brazos eran leños que tu calor incendiaba, y tus ojos eran chispas que a las estrellas opacaban; hoy la luna se proyecta temerosa en mi ventana y, para no verme triste, se ha ocultado en la espesura de esta fría madrugada, porque no tengo tu cuerpo, ni tus ojos, sólo sombras en la cara.
lunes, junio 26, 2006
domingo, junio 25, 2006
NO ES QUE LA LLUVIA
No es que la lluvia no refresque,
ni que el corazón duerma
en un desierto;
no es la sed del moribundo
ni la esperanza
que escurre entre los dedos.
No es la letra
que se escribe entre sollozos
ni la canción que gime el viento;
no es el frío de mis pies
desnudos, en la nieve,
ni la verdad
sumergida
en el silencio.
No,
es mi sangre
encendida y palpitante:
chispa de luz,
brújula perdida
en el mar oscuro
de tu cuerpo.
No es que la lluvia no refresque,
ni que el corazón duerma
en un desierto;
no es la sed del moribundo
ni la esperanza
que escurre entre los dedos.
No es la letra
que se escribe entre sollozos
ni la canción que gime el viento;
no es el frío de mis pies
desnudos, en la nieve,
ni la verdad
sumergida
en el silencio.
No,
es mi sangre
encendida y palpitante:
chispa de luz,
brújula perdida
en el mar oscuro
de tu cuerpo.
lunes, junio 19, 2006
SOBRE EL SABER

José I. Delgado Bahena
“La verdadera sabiduría no está en la mente, sino en el corazón.
Ama todo lo que aprendas y será de beneficio para la humanidad.”
“El conocimiento ha de servir para complacer al espíritu;
en consecuencia, han de valer más los bienes morales que los materiales.”
“El gozo de servir, por lo que sabes,
ha de satisfacer las necesidades de tu alma.”
“He de subir a la cima para bajar una estrella
y la colocaré en mi corazón para iluminar mi entendimiento.”
“La escuela me ha servido para saber hacer pero,
sobre todo, para poder ser.”
“Creo en los conocimientos de mis maestros;
pero, más que en su mente, creo en su corazón.”
domingo, junio 18, 2006
EPISTOLARIO IV
CUARTA JORNADA
18 de junio
Después de hablar y de tratar de explicar todo lo que no tiene otra explicación más que el desamor; después de explorar en la mirada, en el roce de los cuerpos, en el movimiento de las manos, en los gestos, en las palabras: todo se reduce al miedo, a la cobardía para decir lo que en la garganta quema y en el fondo del alma raspa.
Esto es más de lo que quiero escribirte, sin embargo. Ayer pensé en ti y recordé los días y las noches en las que nos comunicábamos ardiendo en el fuego de los sexos, con nuestros corazones enredados en el valor para enfrentar al mundo.
Y sin embargo, digo, nada ha quedado de lo que creíamos para siempre. ¿De quién fue la culpa? Es la pregunta que me hago cada noche rodeado del silencio de tu ausencia. Y la mejor respuesta no me la dan ni el recuerdo de tus besos, ni tus abrazos, ni tus promesas falsas; la mejor respuesta, ahora, la entiendo en tus silencios.
18 de junio
Después de hablar y de tratar de explicar todo lo que no tiene otra explicación más que el desamor; después de explorar en la mirada, en el roce de los cuerpos, en el movimiento de las manos, en los gestos, en las palabras: todo se reduce al miedo, a la cobardía para decir lo que en la garganta quema y en el fondo del alma raspa.
Esto es más de lo que quiero escribirte, sin embargo. Ayer pensé en ti y recordé los días y las noches en las que nos comunicábamos ardiendo en el fuego de los sexos, con nuestros corazones enredados en el valor para enfrentar al mundo.
Y sin embargo, digo, nada ha quedado de lo que creíamos para siempre. ¿De quién fue la culpa? Es la pregunta que me hago cada noche rodeado del silencio de tu ausencia. Y la mejor respuesta no me la dan ni el recuerdo de tus besos, ni tus abrazos, ni tus promesas falsas; la mejor respuesta, ahora, la entiendo en tus silencios.
martes, junio 13, 2006
EPISTOLARIO III

TERCERA JORNADA
13 de junio
Hoy me siento agradecido por todo lo que contigo he vivido. Y sé que es tonto, que debía aborrecerte por lo poquito que me quieres a cambio de lo mucho que te he amado. Pero te agradezco. Nunca me engañaste. Siempre supe que nuestra historia no tendría un final feliz, aunque muchas veces tratamos de ganarle la jugada al destino y nos creímos el sapo y la rana del cuento de hadas.
Ya ves: hoy me dices que me amas y que quieres estar por siempre a mi lado, sembrando sueños en la resequedad de nuestras nostalgias viejas.
Hace mucho te lo pedí, ¿recuerdas?, y tú, con una sonrisa, me dijiste: "imposible". Entonces mi corazón se volvió azul violeta y se durmió en su cueva, invernando como un oso.
Sin remedio: el día que creímos lejano nos ha alcanzado y la luna taciturna guía nuestros pasos que nos separan y nos conducen por diferentes caminos; porque un día quise ser tu vida y no quisiste, y ahora que tú quieres, yo no quiero.
Adiós, cuídate.
Por lo poco que un día me quisiste, te agradezco.
miércoles, junio 07, 2006
EPISTOLARIO II
SEGUNDA JORNADA
7 de junio
Es tonto, lo sé, escribirte en este lugar que todos leen menos tú. Quizá por eso lo hago, porque no me atrevo a decirte con palabras, de frente, lo que te he dicho en silencio con mis ojos. Y seré un maldito cobarde por siempre que se arrancará la piel tira tras tira, desde la frente hasta la punta de los dedos, antes de decirte que te vayas. Ayer quise hacerlo pero terminé vencido entre tus brazos, remando con mis dudas en las olas de tu cuerpo, bebièndome tu aroma, tus ansias desbordadas y la frescura de tus besos.
Y es lo que pasa permanentemente: te digo no, con mi voz temblando, y tú dices sí y sabes que ya me estás dominando.
Y aún me pregunto si te quiero a pesar de tus pasos ciegos, de tus palabras hirientes, de tus miradas llenas de desprecio. Digo que no y estoy muriendo, le grito al viento que sí y es el remedio.
Por fortuna me quedan mis huesos y mis dedos, la cama de mi abuela en las que a veces duermo y el sombrero de charro del tío José que rescaté temblando de su cajón de muerto. No es mucho lo que tengo pero es bastante. Ojalá un día me devuelvas las orillas de luz de mi luna de plata, la hormiga silenciosa, el péndulo dormido, el mar, los cascabeles, la lluvia y mi corazón que te llevaste en esa madrugada de los azules de oro que adornaron mi cama.
Por lo demás, es lo de menos. ¿Qué puede hacer el hombre que vive una vida prestada? Sólo una cosa: ser honesto y entregarla.
Cuídate mucho, toma tu medicina y no olvides que sin ti soy un ave que no vuela y que no canta.
7 de junio
Es tonto, lo sé, escribirte en este lugar que todos leen menos tú. Quizá por eso lo hago, porque no me atrevo a decirte con palabras, de frente, lo que te he dicho en silencio con mis ojos. Y seré un maldito cobarde por siempre que se arrancará la piel tira tras tira, desde la frente hasta la punta de los dedos, antes de decirte que te vayas. Ayer quise hacerlo pero terminé vencido entre tus brazos, remando con mis dudas en las olas de tu cuerpo, bebièndome tu aroma, tus ansias desbordadas y la frescura de tus besos.
Y es lo que pasa permanentemente: te digo no, con mi voz temblando, y tú dices sí y sabes que ya me estás dominando.
Y aún me pregunto si te quiero a pesar de tus pasos ciegos, de tus palabras hirientes, de tus miradas llenas de desprecio. Digo que no y estoy muriendo, le grito al viento que sí y es el remedio.
Por fortuna me quedan mis huesos y mis dedos, la cama de mi abuela en las que a veces duermo y el sombrero de charro del tío José que rescaté temblando de su cajón de muerto. No es mucho lo que tengo pero es bastante. Ojalá un día me devuelvas las orillas de luz de mi luna de plata, la hormiga silenciosa, el péndulo dormido, el mar, los cascabeles, la lluvia y mi corazón que te llevaste en esa madrugada de los azules de oro que adornaron mi cama.
Por lo demás, es lo de menos. ¿Qué puede hacer el hombre que vive una vida prestada? Sólo una cosa: ser honesto y entregarla.
Cuídate mucho, toma tu medicina y no olvides que sin ti soy un ave que no vuela y que no canta.
lunes, junio 05, 2006
CANCIÓN PARA UNA LINDA NIÑA
Hermosos ojos que me enamoran
y me confunden en la razón:
lluvia de estrellas cuando me miran
mi alma suspira
y late loco mi corazón.
Linda figura, esbelta y fina
que me despierta tierna pasión,
si ella me toca levanto el vuelo
hasta los cielos de la ilusión.
Cuando la sueño, despierto y lloro
porque está lejos de mi dolor,
en la penumbra veo su rostro
y entre suss labios trae una flor;
pero la luna filtra sus rayos
por la ventana, en mi habitación,
su rostro, entonces, desaparece
¡si un día pudiera besarla yo!
Ella es valiente, dulce y alegre
y un pajarillo tiembla en su voz,
si yo consigo que ella me quiera
haré un poema con nuestro amor.
CON AFECTO PARA ZELTZIN, A PETICIÓN DE MI AMIGO EMMANUEL QUIEN DICE QUE YA SE SABE LOS POEMAS DE MI LIBRO "MALDITAS PALABRAS" Y COMO AGRADECIMIENTO LE CORRESPONDO CON ESTE POEMA PARA ZEL, OJALÁ SURTA EFECTO, MANOLÍN. UN ABRAZO.
y me confunden en la razón:
lluvia de estrellas cuando me miran
mi alma suspira
y late loco mi corazón.
Linda figura, esbelta y fina
que me despierta tierna pasión,
si ella me toca levanto el vuelo
hasta los cielos de la ilusión.
Cuando la sueño, despierto y lloro
porque está lejos de mi dolor,
en la penumbra veo su rostro
y entre suss labios trae una flor;
pero la luna filtra sus rayos
por la ventana, en mi habitación,
su rostro, entonces, desaparece
¡si un día pudiera besarla yo!
Ella es valiente, dulce y alegre
y un pajarillo tiembla en su voz,
si yo consigo que ella me quiera
haré un poema con nuestro amor.
CON AFECTO PARA ZELTZIN, A PETICIÓN DE MI AMIGO EMMANUEL QUIEN DICE QUE YA SE SABE LOS POEMAS DE MI LIBRO "MALDITAS PALABRAS" Y COMO AGRADECIMIENTO LE CORRESPONDO CON ESTE POEMA PARA ZEL, OJALÁ SURTA EFECTO, MANOLÍN. UN ABRAZO.
viernes, junio 02, 2006
EPISTOLARIO

PRIMERA JORNADA
2 de junio
Ya lo ves: a pesar de todo, te escribo. Hay un nube de mosquitos amarillos rondando sobre tu recuerdo que no termina por dejarme.
Un día te dije que el día que me dejaras mi vida terminaría; pero el bueno de Dios dejó un ratito su pleito con las estrellas y me envió una gota de rocío de su cabello para fortalecerme en mi soledad nocturna.
Hoy pensé en ti desde el amanecer y las palabras, como moscas, se me insinuaron golosas. Entonces, destapé el frasco de mis nostalgias y una a una las he derramado en este pedregal de corazones ciegos.
Por eso escribo sangre en lugar de lluvia y estoy en el desierto de mi vida sin luna. Un escorpión venenoso ha mordido mi cerebro y te pienso con llagas en la lengua y ceniza en los ojos.
Eso es todo.
Maldigo tu recuerdo rodeado de mosquitos y maldigo la noche que me enturbia el descanso.
Voy a sembrar este día en la tierra del olvido para que no me duela pensar que aún te quiero.
jueves, mayo 25, 2006
AYER
Ayer fuimos dos semillas
que,entre la tierra mojada
del azul de la esperanza,
una perla se hizo tierra
y la otra una lágrima;
ayer fuimos un soneto
que en secreto una rima
a la luna le arrancaba
y el soneto se hizo llanto
que fluyó de madrugada
entre las arenas tristes
que reposan en la playa;
también fuimos sol de invierno,
flor y espina, cruz y espada,
maldición y rezo,
serpiente traicionera,
sangre de oro, corazòn de plata.
Pero ahora somos humo
y medalla de hojalata:
eres rencor, soy cobardía,
somos odio en la mirada.
Para ti, Noè, con mi agradecimiento por tu agradable compañìa de esta mañana en el evento cultural. Gracias por tu amistad.
que,entre la tierra mojada
del azul de la esperanza,
una perla se hizo tierra
y la otra una lágrima;
ayer fuimos un soneto
que en secreto una rima
a la luna le arrancaba
y el soneto se hizo llanto
que fluyó de madrugada
entre las arenas tristes
que reposan en la playa;
también fuimos sol de invierno,
flor y espina, cruz y espada,
maldición y rezo,
serpiente traicionera,
sangre de oro, corazòn de plata.
Pero ahora somos humo
y medalla de hojalata:
eres rencor, soy cobardía,
somos odio en la mirada.
Para ti, Noè, con mi agradecimiento por tu agradable compañìa de esta mañana en el evento cultural. Gracias por tu amistad.
lunes, mayo 22, 2006
XOCHITONALLI
(Energía de las flores)
Hay días en que por alguien se piensa...
Entonces, a propósito del día “De la mujer proletaria”
se me ocurre que, estas mujeres,
son el producto de sus aconteceres.
No son las mujeres libertarias, o liberadoras,
como creen serlo.
Son mujeres que intentan la mutación tumultaria
y demandan
y exigen noches resplandecientes.
Así ocurre:
surgen, brillan, estallan y sueñan.
Se tienden juntas, en sus hamacas,
para recuperarse y trasplantarse el corazón estrella
para después hundirse en un sol atónito,
ingenuo,
desesperadamente despierto.
Luego, en el centro de sus consentimientos,
aceptar en desandar, a tientas, corriente arriba,
con los pies metidos
en el charco de sus apreciaciones.
Ellas son íntimas y señalan su ruta silenciosa
hacia la meta punzante.
Son proletarias a medias.
Quieren ser de tres cuartos, pero no de tiempo,
de rencores.
Cuando gritan no hay ética, pudor o inteligencia;
sólo cumbres extremas de madurez y misterio.
Por las tardes lloran con su mente ajena
a las acusaciones de sus transcurrires;
lloran amando la luz, la noche, el frío,
el tiempo, el color, los amigos y los enemigos
con una dualidad posible, compaginada y plena.
Así son.
En el tiempo de la cercanía
se alejan
para regresar envueltas en la cotidiana costumbre
de ser incompatibles a la necesidad del macho.
Ellas mismas son historias inconclusas
de su realidad fantástica.
Vecinas democráticas, plurales y pobres.
Mujeres diferentes,
con cien ojos y cincuenta lenguas:
tan propias y tan ajenas.
(Energía de las flores)
Hay días en que por alguien se piensa...
Entonces, a propósito del día “De la mujer proletaria”
se me ocurre que, estas mujeres,
son el producto de sus aconteceres.
No son las mujeres libertarias, o liberadoras,
como creen serlo.
Son mujeres que intentan la mutación tumultaria
y demandan
y exigen noches resplandecientes.
Así ocurre:
surgen, brillan, estallan y sueñan.
Se tienden juntas, en sus hamacas,
para recuperarse y trasplantarse el corazón estrella
para después hundirse en un sol atónito,
ingenuo,
desesperadamente despierto.
Luego, en el centro de sus consentimientos,
aceptar en desandar, a tientas, corriente arriba,
con los pies metidos
en el charco de sus apreciaciones.
Ellas son íntimas y señalan su ruta silenciosa
hacia la meta punzante.
Son proletarias a medias.
Quieren ser de tres cuartos, pero no de tiempo,
de rencores.
Cuando gritan no hay ética, pudor o inteligencia;
sólo cumbres extremas de madurez y misterio.
Por las tardes lloran con su mente ajena
a las acusaciones de sus transcurrires;
lloran amando la luz, la noche, el frío,
el tiempo, el color, los amigos y los enemigos
con una dualidad posible, compaginada y plena.
Así son.
En el tiempo de la cercanía
se alejan
para regresar envueltas en la cotidiana costumbre
de ser incompatibles a la necesidad del macho.
Ellas mismas son historias inconclusas
de su realidad fantástica.
Vecinas democráticas, plurales y pobres.
Mujeres diferentes,
con cien ojos y cincuenta lenguas:
tan propias y tan ajenas.
viernes, mayo 19, 2006
POEMA PARA MI PUEBLO: TOMATAL
POR LAS CALLES DEL RECUERDO
Envuelto en luces de plata,
a lo lejos, se ve el pueblo
que aún duerme entre la gloria
de los últimos luceros.
Yo camino, respetuoso
de esa quietud y el silencio
que rueda sobre las calles
dolorosas de mi pueblo.
Pero mis pasos tropiezan
con una piedra y siento miedo
porque escucho los ladridos
del más bravo de los perros.
Un respiro de confianza
me regresa el alma al cuerpo,
porque sus pasos arrima
un señor de andar ligero;
él regresa del trabajo,
pues se emplea de mesero,
es don Corne, buena gente,
que me saluda sincero.
Otra vez camino solo,
pero amanece, y es bueno
el viento de la mañana
que se lleva los espectros.
Antes del guardaganado,
que ejidatarios pusieron,
hay un pequeño obelisco
que se ha ido destruyendo.
Dicen los que todo saben
que ahí cayó, sin resuello,
un general zapatista
de famoso regimiento.
Epifanio Rodríguez fue
su nombre, pero me alejo
y prosigo mi camino
por las calles de mi pueblo.
Amanece y voy llegando
a la placita del centro
donde, en las noches, se luce
con alegre movimiento.
Aquí venden, las señoras,
los sabrosos alimentos:
el pozole, los tamales
y los taquitos de queso.
La tía Marce y mamá Mele,
sentaditas, en sus puestos,
me saludan cariñosas
con sus ojitos risueños.
Allá, al frente, está el templo
de Jesús, el nazareno,
es patrono y protector
de lo propio y de lo ajeno.
Cada año es visitado
por la gente de otros pueblos,
le cuelgan sus milagritos
y disfrutan del festejo;
llegan de pueblos vecinos
a confiarle sus anhelos:
de Tepécoa y Tepochica,
los de Tuxpan son primeros.
Con sus corridas de toros,
con sus danzas y sus juegos,
¡cómo se alegra la feria
del patrono de mi pueblo!
Antes de llegar a casa,
aprovechando el sol nuevo,
voy a caminar ansioso
por el puente de concreto.
Ahí, junto, aún se observan
de la hamaca algunos restos:
es un puente colgadizo
que inventaron los abuelos.
Lo hicieron sobre la barranca
para unir un barrio nuevo
al que llamaron: “La Palma”
y es orgullo de mi pueblo.
En mi tierra hay muchos barrios
que me traen buenos recuerdos:
“Juanacate”, “Los amores”,
de “La Chancla” y el del “Centro”
Por supuesto: “Guadalupe”
es el barrio que más quiero
porque aquí viven mis padres
y sembré mi primer sueño.
Con el sol de la mañana
que calienta nuestro suelo,
he regresado a mi pueblo
¡y a la gente que más quiero!
Envuelto en luces de plata,
a lo lejos, se ve el pueblo
que aún duerme entre la gloria
de los últimos luceros.
Yo camino, respetuoso
de esa quietud y el silencio
que rueda sobre las calles
dolorosas de mi pueblo.
Pero mis pasos tropiezan
con una piedra y siento miedo
porque escucho los ladridos
del más bravo de los perros.
Un respiro de confianza
me regresa el alma al cuerpo,
porque sus pasos arrima
un señor de andar ligero;
él regresa del trabajo,
pues se emplea de mesero,
es don Corne, buena gente,
que me saluda sincero.
Otra vez camino solo,
pero amanece, y es bueno
el viento de la mañana
que se lleva los espectros.
Antes del guardaganado,
que ejidatarios pusieron,
hay un pequeño obelisco
que se ha ido destruyendo.
Dicen los que todo saben
que ahí cayó, sin resuello,
un general zapatista
de famoso regimiento.
Epifanio Rodríguez fue
su nombre, pero me alejo
y prosigo mi camino
por las calles de mi pueblo.
Amanece y voy llegando
a la placita del centro
donde, en las noches, se luce
con alegre movimiento.
Aquí venden, las señoras,
los sabrosos alimentos:
el pozole, los tamales
y los taquitos de queso.
La tía Marce y mamá Mele,
sentaditas, en sus puestos,
me saludan cariñosas
con sus ojitos risueños.
Allá, al frente, está el templo
de Jesús, el nazareno,
es patrono y protector
de lo propio y de lo ajeno.
Cada año es visitado
por la gente de otros pueblos,
le cuelgan sus milagritos
y disfrutan del festejo;
llegan de pueblos vecinos
a confiarle sus anhelos:
de Tepécoa y Tepochica,
los de Tuxpan son primeros.
Con sus corridas de toros,
con sus danzas y sus juegos,
¡cómo se alegra la feria
del patrono de mi pueblo!
Antes de llegar a casa,
aprovechando el sol nuevo,
voy a caminar ansioso
por el puente de concreto.
Ahí, junto, aún se observan
de la hamaca algunos restos:
es un puente colgadizo
que inventaron los abuelos.
Lo hicieron sobre la barranca
para unir un barrio nuevo
al que llamaron: “La Palma”
y es orgullo de mi pueblo.
En mi tierra hay muchos barrios
que me traen buenos recuerdos:
“Juanacate”, “Los amores”,
de “La Chancla” y el del “Centro”
Por supuesto: “Guadalupe”
es el barrio que más quiero
porque aquí viven mis padres
y sembré mi primer sueño.
Con el sol de la mañana
que calienta nuestro suelo,
he regresado a mi pueblo
¡y a la gente que más quiero!
lunes, mayo 15, 2006
TE ESTOY PENSANDO

En el silencio que raspa la noche
incrustada en mi cuarto,
te estoy pensando
como éramos ayer: gato y garabato, sol y agua,
viento y frío,
la luna en el retrato.
Pienso que te quería
con tu voz turbia, lejana y taciturna;
con las manos en el hielo,
con mi sangre hirviente
que se desliza en la conciencia del no olvido
entre el laberinto del perdón nunca exigido.
Y sé que estás, duramente,
permanentemente,
como un grito callado,
como una revelación acobardada,
como un sueño no soñado,
como una guerra perdida
que dejó un corazón -el mío-
minusválido.
Te estoy pensando y te conozco allá:
en el otoño recobrado,
en la espiga derrumbada,
en la llaga oxidada,
en el sueño interrumpido,
rasguñándome,
como siempre,
el alma.
jueves, mayo 11, 2006
REVOLOTEAS EN MIS BRAZOS


"Revoloteas en mis brazos
que te cobijan y te dan calor
mientras tus dulces besos
me llenan de emoción."
Es un lugar de oro
el que se forma en mi corazón,
con tu sonrisa el cielo canta
las dulces notas de una canción.
Con la colaboración de mi amigo Noé, (El de la foto, los primeros 4 versos son de él), este pequeño poema dedicado para su novia.
domingo, mayo 07, 2006
NO ME PREGUNTES POR ELLA
No me preguntes por ella
si conoces la respuesta.
No me mires a la cara,
esa pregunta me pesa,
y si debo contestarte
te diré:
que ella me ha aceptado
cuando tú me rechazabas.
Ella,
la que te causa este dolor,
estas ansias,
me brinda su comprensión,
su ternura y hasta su casa,
y mis noches vacías,
las olvido entre sus sábanas.
Por eso hoy te contesto,
porque tú me lo reclamas
con tus ojos malheridos
y tus sombras apretadas
que si supieras
cuántas noches ya pasamos
con las almas incendiadas,
sin reproches, sin temores,
sin reclamos ni esperanzas;
porque los dos bien sabemos
que nuestro tiempo se acaba
cuando el reloj nos avisa
y la luz nos amenaza.
Por eso, hoy que preguntas
con la derrota en tu cara,
que no sé qué, no sé cuánto,
ni sé dónde, ni qué pasa;
yo tan sólo te contesto
que no sé de qué me hablas.
No me preguntes por ella
si conoces la respuesta.
No me mires a la cara,
esa pregunta me pesa,
y si debo contestarte
te diré:
que ella me ha aceptado
cuando tú me rechazabas.
Ella,
la que te causa este dolor,
estas ansias,
me brinda su comprensión,
su ternura y hasta su casa,
y mis noches vacías,
las olvido entre sus sábanas.
Por eso hoy te contesto,
porque tú me lo reclamas
con tus ojos malheridos
y tus sombras apretadas
que si supieras
cuántas noches ya pasamos
con las almas incendiadas,
sin reproches, sin temores,
sin reclamos ni esperanzas;
porque los dos bien sabemos
que nuestro tiempo se acaba
cuando el reloj nos avisa
y la luz nos amenaza.
Por eso, hoy que preguntas
con la derrota en tu cara,
que no sé qué, no sé cuánto,
ni sé dónde, ni qué pasa;
yo tan sólo te contesto
que no sé de qué me hablas.
martes, mayo 02, 2006
TENÍAS RAZÓN
Un día te dije: ¡basta!
Y con esa palabra llena de nostalgia me tiré al abismo;
torcí los hilos de la madeja de este amor
que no tiene sentido,
me perdí en los días del adiós,
en las tardes sin sed, en la guerra de tu olvido.
Pero me preguntaste,
con tu voz de gitana y tus ojos sin brillo:
¿sabrás vivir sin verme?,
y en las noches sin luna, ¿podrás dormir tranquilo?
Tenías razón: aquí me tienes,
en el fondo del río que, inevitablemente,
me lleva a tu destino;
aquí me tienes, como caracol dormido,
besando tus cabellos y tus labios fríos,
comiendo de tu mano las migajas de amor en loco desvarío.
Tenías razón:
amo la luna de tus ojos, la sal de tus besos
y el fuego que te nace
en la oscuridad del miedo;
amo tus heridas,
las grietas de tu cuerpo y tus noches sin sueño.
Y ya no te maldigo cuando, por pensarte,
en mis solitarias noches no descanso ni duermo;
porque el dolor me brota
por los poros que llenaba tu cuerpo,
y es un rencor dulce que no mata el recuerdo
ni sacude el polvo de estos caminos que, a ciegas,
me llevan,
irremediablemente,
al fuego de tu sexo.
Un día te dije: ¡basta!
Y con esa palabra llena de nostalgia me tiré al abismo;
torcí los hilos de la madeja de este amor
que no tiene sentido,
me perdí en los días del adiós,
en las tardes sin sed, en la guerra de tu olvido.
Pero me preguntaste,
con tu voz de gitana y tus ojos sin brillo:
¿sabrás vivir sin verme?,
y en las noches sin luna, ¿podrás dormir tranquilo?
Tenías razón: aquí me tienes,
en el fondo del río que, inevitablemente,
me lleva a tu destino;
aquí me tienes, como caracol dormido,
besando tus cabellos y tus labios fríos,
comiendo de tu mano las migajas de amor en loco desvarío.
Tenías razón:
amo la luna de tus ojos, la sal de tus besos
y el fuego que te nace
en la oscuridad del miedo;
amo tus heridas,
las grietas de tu cuerpo y tus noches sin sueño.
Y ya no te maldigo cuando, por pensarte,
en mis solitarias noches no descanso ni duermo;
porque el dolor me brota
por los poros que llenaba tu cuerpo,
y es un rencor dulce que no mata el recuerdo
ni sacude el polvo de estos caminos que, a ciegas,
me llevan,
irremediablemente,
al fuego de tu sexo.
viernes, abril 28, 2006
TE EXTRAÑO
Te extraño, te siento ausente; el sabor a sal es el recuerdo más cercano que de ti tengo. La luna se desliza entre mis dedos y se deposita temblorosa en mi memoria como un pajarillo recién nacido que cayó de su nido. Pero, aunque estás junto a mí, sólo te recupero en la llanura de tu alcoba y mis ojos sostienen tu presencia con el aroma de la noche en tu regazo. Definitivamente, te extraño.
jueves, abril 27, 2006
MANUAL PARA CANALLAS
"Ella me ha enseñado que las caricias nunca son las mismas, que cada beso, cada abrazo siempre será nuevo." Lo anterior es parte del texto "Sufro una mutación" de Roberto G. Castañeda, escritor que publica sus crónicas en El Gràfico, un periódico que circula en la Cd. de México y lo venden al módico precio de $3.00.
Pero, ¿por qué hablo de él? Ah, porque desde que leí por primera vez uno de sus escritos me atrapó con su estilo y su talento.
Desde el título: "Manual para canallas", te invita a adentrarte en sus desvaríos callejeros y a caminar por los arrabales que le han cobijado.
Lo mismo te cuenta de una parranda que se "echó" con Sabina, como de la desnudez de un amor lastimoso y podrido.
Es, de verdad, un canalla. Te encharca en sus angustias, en sus melancolías, en sus desmadres. Arriésgate a leerlo y sentirás desde su temblorosa mano que deja caer sobre tus ojos la ceniza ardiente del vigésimo cigarro del día. Por eso, antes de abrir el periódico y buscar la página de los espectáculos en la que viene, invariablemente los jueves, su texto, escupe al aire cuatro veces, hacia los cuatro puntos cardinales, para saber para dònde va el viento, porque después, inmediatamente después, no tendrás nombre, ni casa, ni lugar de origen que te reconozca.
Y aún se atreve a invitarte a que le escribas ( manualparacanallas@hotmail.com ), con seguridad para responderte con su más cruel carcajada burlona por saber que te ahogas en el pantano en el que te ha hundido.
Ojalá no caigas, como yo, en la trampa, y no termines también convertido en el más canalla de todos canallas.
Pero, ¿por qué hablo de él? Ah, porque desde que leí por primera vez uno de sus escritos me atrapó con su estilo y su talento.
Desde el título: "Manual para canallas", te invita a adentrarte en sus desvaríos callejeros y a caminar por los arrabales que le han cobijado.
Lo mismo te cuenta de una parranda que se "echó" con Sabina, como de la desnudez de un amor lastimoso y podrido.
Es, de verdad, un canalla. Te encharca en sus angustias, en sus melancolías, en sus desmadres. Arriésgate a leerlo y sentirás desde su temblorosa mano que deja caer sobre tus ojos la ceniza ardiente del vigésimo cigarro del día. Por eso, antes de abrir el periódico y buscar la página de los espectáculos en la que viene, invariablemente los jueves, su texto, escupe al aire cuatro veces, hacia los cuatro puntos cardinales, para saber para dònde va el viento, porque después, inmediatamente después, no tendrás nombre, ni casa, ni lugar de origen que te reconozca.
Y aún se atreve a invitarte a que le escribas ( manualparacanallas@hotmail.com ), con seguridad para responderte con su más cruel carcajada burlona por saber que te ahogas en el pantano en el que te ha hundido.
Ojalá no caigas, como yo, en la trampa, y no termines también convertido en el más canalla de todos canallas.
miércoles, abril 19, 2006
AMOR MUERTO


Dice Neruda: "...Ya no la quiero, es cierto, pero ¡cuánto la quise!" Y es muy cierto que se puede reconocer que un amor que se ha sentido en el pasado y que siempre se supuso interminable y para toda la vida, llega un momento en que se tiene que aceptar que el sentimiento ha cambiado porque algo hizo que muriera. Por eso, al reflexionar sobre este asunto he decidido compartirles este poema, que salió publicado en mi libro "Malditas Palabras", al que he titulado "Amor muerto".
Ya no quiero estar contigo
mordiendo recuerdos,
creyendo en promesas
que se lleva el viento.
No quiero que escribas
una línea más
en el libro de mis nostalgias
y en el cuaderno abierto
de mis sueños.
¿Para qué sembrar caricias
en el terreno seco
de tu cuerpo desierto?
¿Para qué decir “te quiero”
con mi voz profunda
que surge desde la raíz
de este amor secreto
pero que no llega
a rozar, al menos,
tus oídos ciegos?
Ya no quiero sentir
tus manos frías
en el calor intenso
de mi sexo,
ni escuchar la rima de tu acento
en la soledad
de tu mirada perdida
que arrastras por el suelo.
¿Desde cuándo se me acabó el amor,
se murió el deseo,
y en su lugar creció
una bendita flor de muerto?
No lo sé,
y no le interesa a mi entendimiento.
Sólo sé que mi corazón
reposa en silencio:
sin dolor, sin llanto,
sin pena ni duelo
por el amor muerto que por ti siento.
martes, abril 18, 2006
MALDITAS PALABRAS
LOS ENAMORADOS BUSCAN LOS CIELOS NUBLADOS
Los enamorados buscan los cielos nublados
y las tardes sin sol con el corazón temblando.
Ellos no necesitan luz ni calor;
la luz les brota de las puntas de los cabellos
y el calor les surge desde todos los sentidos.
Cuando duermen sueñan que están despiertos,
abren los ojos, se arrepienten de abrirlos
y los cierran.
Cuando se bañan absorben la humedad por las uñas
y destapan el silencio plagado de sus angustias nocturnas.
Hay noches en que bajan al encuentro de ellos mismos
y juegan a no encontrarse:
se besan y se entretienen
contando los días en que han ido muriendo.
Cuando llueve se imaginan
que el cielo se viene hacia abajo,
que ellos llueven también
y que caen con el cielo.
Para ellos no hay más ojos que los suyos
ni más calaveras que las suyas.
En épocas de congojas
entierran sus uñas humedecidas
en la tierra de la verdad
que encuentran en la entrepierna de su cuerpo.
Cuando los enamorados se separan
-porque también se separan-
se arrancan los ojos de sus cuencas
y los guardan
en una caja cubierta de nomeolvides,
y se van a ciegas
después de haber dejado la voz,
los campos, los trinos y los reproches
para cuando desanden el camino y recuerden que son así
porque así quisieron ser.
Hay días en que se visten de tertulia
y se lanzan a la aventura;
pero van sin ojos y sin voz.
Los enamorados se rebelan
y rechazan los absurdos pensamientos
que luego hacen suyos.
Hay tardes en que se tienden en las hamacas de sus ilusiones
a esperar las noches con sus juegos,
con sus cielos nublados,
con sus angustias y sus reproches;
entonces duermen y sueñan,
cantan y esperan
entonando las oscuras melodías
de los encuentros y los adioses.
jueves, abril 13, 2006
ES JUEVES

Es jueves, el sol brilla como una moneda
recién salida del horno,
hace calor (sin novedad)
y mi sudor se confunde en mi rostro
con la ceniza del dolor quemado,
alguna vez soñé que te quería
desde la profundidad
de mi pasado
y cobijé mis esperanzas con el azul del cielo
que nos refrescó el silencio de la noche
en tus manos encerrada.
La tarde sigue cayendo,
cierro mis ojos buscándote
entre los recuerdos
de tus palabras marinadas;
el sueño sigue siendo sueño
pero algunos aún creemos en las hadas.
Cuadro de Gabriel Marni. Saludos.
lunes, abril 10, 2006
EN CALMÉCAC




Como agua en el viento, como una luz en la orilla de la conciencia dormida, como una silueta desprendida de su cuerpo en la oscuridad de la noche, como todo eso y más son las emociones en las que el alma se sumerge al volver a pisar el escenario de este espacio al que dimos vida con grandes ilusiones desde lo que fue: un sueño, hasta lo que es: una realidad.
Desde que vislumbras su fachada con los logotipos de los tres grupos a los que cobija y que ellos mismos fortalecen: Reevolución, Transgresión y Yoatzin, hasta que vuelves a poner un pie fuera de su piso, aún de tierra, respiras letras, canto, fuerza, rebeldía, pasión. Porque son, en su mayoría, jóvenes, emprendedores, forjadores, creadores de cultura y creyentes en los más grandes anhelos. Encabezados por el más loco de los visionarios igualtecos: Luis Luna.
Pisar Calmécac, dejarse bañar por las sombras de la tarde-noche que cae envolviendo nuestras mentes con las notas temblorosas que ruedan sobre las maderas del piso del escenario, rodeado de grandes piedras.
Y yo, orgullosamente, me manifiesto haber sido parte de este proyecto al que tuve que abandonar por motivos de salud, y he sido un tremendo afortunado de estar nuevamente aquí en dos ocasiones ya: la primera en un recital poético musical en el que se presentó la cantante guerrerense Mar de Cruz, en una noche inolvidable para muchos, increíble para mí. Y es increíble porque tuve la suerte de haber sido invitado por la maestra Estela, directora de la revista Reevolución, quien organizó el evento, para presentarme con mis poemas acompañando la gran voz de Mar de Cruz.
Con las interpretaciones fenomenales de parte Mar: "Naila", "Ojalá", "Vámonos","Cardo o ceniza", "Te vi venir", etc, intercalando entre ellas mis humildes versos, dieron forma a una mezcla de emociones entre el canto y la poesía apoyados con la guitarra de su acompañante de Mar.
Noche increíble, repito, la del 18 de marzo. Afortunado yo, por convivir con el talento de esta gran intérprete que estoy seguro pondrá en alto el nombre de nuestro estado.
Y nuevamente, el pasado 8 de abril, el sentimiento se deslizó desde el escenario para incrustarse en nuestros corazones con los versos de Zel Cabrera. Pequeña poeta de corazón grande. Corta edad pero gran talento. Integrante del grupo Transgresión, me hizo el honor de invitarme al evento que presentaría allí, en Calmécac y la verdad que mis expectativas se quedaron cortas. La pequeña Zel no lo es más. Ha crecido como poeta y como ser humano. Nos ofreció una poesíamadura, plena, firme, valiente para decir sus creencias y sus convicciones a costa de parecerse mucho a la mujer de 40 años que no es aún.Porque nos llevó del amor total, al rechazo absoluto; desde su corazón brotaron las palabras de quien cree haberlo vivido todo y nos condujo por los laberintos del amor convertido en rencor, en egoísmo, en odio.
Noche de gran valor para Zel, acompañada de Óscar Valeriano, de Yoatzin, con su voz y su guitarra. Noche de Zel, quien con "los rayos silenciosos de la luna" tuvo la osadía de decicarle un poema a su padre ausente en el que le dice: mira padre, ésta soy yo, no la niña que aún quieres ver en mí. Su madre, por supuesto, orgullosísima de su hija, y no es para menos. Me atreví a decirle: "Qué bueno que la acompaña, no la deje sola, porque los poetas estamos rematadamente locos, y en esta locura, cualquier cosa puede pasar y no queda más que nuestras familias estén con nosostros, a nuestro lado, cuídandonos".
Pequeñas cosas que nos hacen vivir grandes momentos. Gracias Mar, gracias Zel, gracias Estela por invitarme. Hoy la luna de mis nostalgias se quedó guardada en mi bolsillo y un gran sol ilumina esplendoroso los sueños de esta gran realidad que es Calmécac.
LA SOLEDAD ES UNA POSIBILIDAD

A veces, la soledad es una posibidad para el reencuentro. Cuando nos sentimos abrumados por las palabras, por las desconfianzas, por los cuerpos; los silencios se convierten en los mejores amigos e incomparables compañeros. Hoy confirmo lo que ya he dicho: en ocasiones la soledad estorba, pero en otras es el refugio más seguro e inviolable.
En la vida nos encontramos con un sin fin de sorpresas que nos permiten revitalizarnos para seguir nuestro camino hacia la muerte. Y si un día hemos sentido permanentes a la familia, a los amigos o a nuestras parejas, es sólo un engaño que la necesidad de compañía nos regala y se manifiesta con el apego a las personas y a las cosas.
Pero lo verdaderamente importante de la vida no es trascender ni subsistir: sino resistir. Y eso es la vida: sólo una carrera de resistencia en la que sólo los que son capaces de soportar y de sobrellevar las adversidades triunfan.
y solamente en soledad podemos recuperarnos en esencia, espiritualmente, para fortalecernos en nuestra autonomía sin la dependencia corporal o material de los demás que nos disfraza la real necesidad de ser, invariablemente, nosotros mismos.
viernes, abril 07, 2006

ÁNGEL DE MIS DOLENCIAS
Ángel de mis dolencias,
rencor de mis soledades,
suspiro que se ha incrustado
en las paredes de la carne;
llanto piedra, llanto fuego,
llanto sabor a vinagre,
luna que rasga la noche:
ardiente luna cobarde.
Ángel de mis dolencias,
del demonio Dios te salve;
el reloj va navegando,
ya no vuelvas, es muy tarde.
Con una dedicatoria muy especial para mi amigo de Yucatán, Gabriel Marni, porque su obra , que presento con estos versos, me inspiró el poema. Gracias Gabriel.
jueves, abril 06, 2006
QUE MIS LÁGRIMAS RESBALEN
Que mis lágrimas resbalen
por el filo de mi almohada
y que mis versos nazcan
humedecidos del rencor
por tenerte ausente
en ésta mi cama blanca,
que la luna se quede
tan sólo observando en la ventana
para que no entristezca
con mi angustia
por sentir la llaga ardiente
que desgarra mi garganta,
que tu voz se quiebre en el silencio
de mi cuarto
que añora de tus labios las tonadas
y que el viento arrastre las nubes
que amenazan
con desgranar algunas gotas de lluvia
para refrescar mi alma,
que la paloma enmudezca,
que se pierdan las palabras,
que la golondrina emigre
como se van los sueños
cuando muere la esperanza,
y que yo me pierda, sin sentido,
entre los pliegues de esta noche fría
que es dolor y es nostalgia,
para que tus manos no me falten
en la cárcel de mi espalda,
cuando mi llanto inunde
la soledad de mis ojos
sin la luz de tu mirada
y que se rasgue el hilo
que anuda las tres gotas
de mi sangre derramada
y mis lágrimas resbalen
por el filo de mi almohada.
Que mis lágrimas resbalen
por el filo de mi almohada
y que mis versos nazcan
humedecidos del rencor
por tenerte ausente
en ésta mi cama blanca,
que la luna se quede
tan sólo observando en la ventana
para que no entristezca
con mi angustia
por sentir la llaga ardiente
que desgarra mi garganta,
que tu voz se quiebre en el silencio
de mi cuarto
que añora de tus labios las tonadas
y que el viento arrastre las nubes
que amenazan
con desgranar algunas gotas de lluvia
para refrescar mi alma,
que la paloma enmudezca,
que se pierdan las palabras,
que la golondrina emigre
como se van los sueños
cuando muere la esperanza,
y que yo me pierda, sin sentido,
entre los pliegues de esta noche fría
que es dolor y es nostalgia,
para que tus manos no me falten
en la cárcel de mi espalda,
cuando mi llanto inunde
la soledad de mis ojos
sin la luz de tu mirada
y que se rasgue el hilo
que anuda las tres gotas
de mi sangre derramada
y mis lágrimas resbalen
por el filo de mi almohada.
lunes, abril 03, 2006

APRENDERÉ A QUERERTE
Aprenderé a quererte
en la leve esperanza del sueño,
en la gentil partitura nocturnal,
sin miedo y sin fantasmas,
en cada nube rota,
en la cavidad de tus anhelos viejos,
en cada sol poniente,
entre luces mortecinas
y olores ajenos,
con agua luz de eterna saciedad,
en la esfera egocéntrica.
Aprenderé
quemando velas,
rompiendo historias
y clavando mis uñas
en los caracoles de tu olfato
despierto al alba.
Aprenderé
echando una red entre tus letanías,
cavando en tu voz hiriente
y en tus gritos sin destino.
Aprenderé, porque,
como la perla olvidada,
tu piel es litoral de desventuras
y tu sangre,
líquido perverso,
se vierte y se adormece
como pez moribundoy brasa en agua.
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