No sé quién es, pero sé qué es: un amigo.
Sí, porque te habla con la verdad y te desea cosas buenas. Me escribió para felicitarme y logró que me sintiera más vivo de lo que la vida me permite. Me ofreció sus palabras y le ofrezco mi agradecimiento.
No sé quién es. Lo encontré un día en este medio electrónico y le creí en sus conceptos. Algún día contaré su historia. Por lo pronto les regalo mi respuesta a su correo. Ojalá lo lean. Feliz año a todos.
Órale Marco, gracias por tus buenos deseos. Fíjate que en muchas ocasiones me pregunto si lo que para unos es un misterio para otros es una revelación. Bueno, lo que quiero decir es que hay veces en que tenemos que profundizar en los hechos, en las ideas y hasta en las cosas para interpretar todo lo que vemos, decimos, hacemos o pensamos.
Por ejemplo: me gusta mucho hablar sobre mi muerte. Tanto en los cuentos, poniendo en boca de mis personajes mis ideas, como en los poemas que, definitivamente, proyectan la dimensión exacta de las emociones por las que pasamos o sentimos. Sin embargo, creo que es muy natural que los seres humanos le temamos a la muerte, aunque es de todos conocido que el mexicano se burla de ella.
Pero bueno, al hablar de la muerte creo que trato de desalojar el miedo que acobarda a mi corazón para que se atreva ilusionarse aún cuando parece que ya debemos dejar los pies quietos y los sueños en su caja de melancolía. El hablar de la muerte, o de mi muerte, es para mí como una preparación para llegar a esa circunstancia, por la que todos tenemos que pasar, con la espada de los buenos recuerdos en la mano derecha y con el morral de los afectos en la izquierda.
Porque creo que para eso vivimos: para amar y para construir recuerdos buenos. Si no es para eso, ¿para qué?
Ya sé que a través de la historia la humanidad ha dado muchos ejemplos de que en realidad no somos tan inteligentes, ya que nos gastamos las horas en odios, guerras, rencores, destrucción y muerte. Muerte, en lugar de vida. Y nadie escapará de la muerte pero se empeñan en escapar de la vida.
En fin, Marco, espero que no te haya enredado en estos conceptos ciegos que nacieron de la pesadumbre que me causa el cumplir un años más de vida (¿o menos?) y no estar seguro de haberlo aprovechado al máximo, con todas mis potencialidades.
Gracias por tus felicitaciones y por tus consejos. Sé que lo haces con la mejor intención y con el corazón en la mano. Trataré de que mis oídos ya no estén tan ciegos y puedan disfrutar del silencio en el grito de la noche que se anuncia en la penumbra de mi vida.
Con afecto: José I. Delgado Bahena
POEMAS, CUENTOS, COMENTARIOS, SUEÑOS...
viernes, diciembre 30, 2005
martes, diciembre 20, 2005
TORMENTO CRUEL

TORMENTO CRUEL
Te soñé,
y es cruel tormento
saber que fue sólo un sueño:
tus manos eran espuma
sobre mi piel derramada,
en tu boca había
perfumes de madrugada;
y tus pechos,
encendidos,
iluminaban mi cama.
En mi sueño pude ser
un caballero distinto
y subí desde tus pies,
lentamente,
hilo por hilo,
por la madeja de fuego
de tu cuerpo sorprendido.
Subí
y, con dulces asonancias,
desbotoné tus sedas
hasta recorrerte todas
tus formas de ansiedad llenas.
Como te soñé quisiera
cortar la flor del deseo,
enlazando nuestras manos,
nuestras bocas
en un aire
que escapa,
vuelve
y se queda.
Como te soñé te quiero
en mi vida permanente:
con mis pies entre los tuyos,
tendidos,
como en el lecho de un río,
el río del sueño
que nos consiente.
domingo, diciembre 18, 2005
ÉL ES "VLAD"

Hijo de madre guerrerense y de padre chilango (creo): Judith Piedragil y Carlos Aguirre. Se ha convertido en una mezcla de animal cibernético y poeta maldito. Es, como quien dice, una flecha que alguien disparó en una noche de parranda, sin dirección alguna, y tiene ante sí un sin fin de destinos por escoger.
Amigo de todos y rencor de nadie; razón extraviada que se limita a sobrevivir en la esfera de cristal de su inteligencia.
Hace unos años, desarrollamos juntos un loco proyecto para difundir la cultura en el pueblo: rescatar los talentos perdidos pernoctando con la mirada hacia el cielo capturando las estrellas fugaces, y dimos vida a un folletín que distribuíamos entre la gente de la comunidad de donde ambos somos originarios: El Tomatal.
En ese entonces me mostró un cuadernillo con algunos de su poemas y advertí en su naciente creción literaria una gran calidad. Lo invité a que siguiera escribiendo o que de plano se dedicara a eso. Por supuesto que rechazó la sugerencia. "Primero tengo que asegurarme un porvenir", me dijo. "Tengo que estudiar algo que me permita sobrevivir junto con la familia que espero formar", concluyó.
Ahora está empleado en una compañía en la Cd. de México, le pagan bien. Estudió ingeniería en computación (creo). Ahora sí escribe sin miedo al hambre por el que pasamos siendo sólo poetas. Escribe mejor y es un talento en manos de la red empleadora de subsistentes por contrato.
Tengo la fortuna de considerarlo mi amigo y el gusto de ofrecerles una muestra de la calidad de sus letras que me encontré entre las páginas de su blog.
Los invito a visitarlo.
ESCONDÁMONOS
Y sí nos escondemos
entre las sabanas,
en nuestros aromas,
yo en tus secretos
y tú en los míos,
yo en tus colores
y tú en el mío,
yo en tu alegría
y tú en mi tristeza.
Escondámonos en lo azul del cielo,
en lo rosa de tus caricias.
Escondámonos hoy en invierno
entre las sabanas,
en tu cama,
mañana en primavera
sólo en nuestra piel,
sólo en nuetros cuerpos,
en nuestro futuro
y desechemos el pasado.
Tú en mis cuentos cortos
y yo en tu fantasía.
Tú en mi corazón
y yo en el tuyo.
Escondámonos de la gente,
de Dios, del pecado,
de ti y de mí,
escondámonos para siempre.
Vladimir Aguirre Piedragil
sábado, diciembre 17, 2005
LA NAVIDAD EN TUS MANOS

Sólo eso. Que cada quien interprete, viva y sienta esta celebración como su corazón se lo indique; porque, sin lugar a dudas el principal deseo que se regala por este motivo es que, tanto en las familias como en el mundo entero, haya paz, amistad, reconciliación, armonía, tranquilidad y amor.
Y no por ser aguafiestas, pero ¿de verdad nos esforzamos por lograr estos anhelos?
Bueno, como dije: son deseos porque la realización está en las manos y en el corazón de cada uno de nosotros.
Así sea.
Saludos a todos.
viernes, diciembre 16, 2005
QUEMÓ LAS FOTOS

Daniel dibuja y escribe, relata su vida, deambula por las calles y sueña.
Hace poco, hará un año, tuvo un amor que le marcó su existencia. Él dice que es cosa del pasado, pero en un descuido confiesa que en su corazón aún ronda la sombra de los días vividos en la feliz compañía de unas manos cálidas y una boca ardiente.
Sabe que será muy difícil deshacerse del embrujo de los ojos que le hechizaron el alma pero cree tener el remedio y dice que pronto podrá resolver este conflicto sentimental que le hace vagar por las calles vendiendo sus dibujos para sobrevivir a la inutilidad de un amor no correspondido.
-Mira -me dice-, aquí tengo la solución. Y me muestra su cartera con un brillo parpadeante en sus ojos.
Yo no entiendo por qué lo hace, pero él sí. Le oigo murmurar y sólo alcanzo a descifrar algo como: "vicios" y "rencores".
Agrega que para él ser pareja de alguien es ser parejo en todo: en amor, fidelidad, buen trato, y hasta en los gastos y que, cuando esto falla no hay correspondencia y la balanza se inclina fácilmente a favor de uno de los dos que mantienen una relación.
Hace frío. Con este pretexto enciende un cigarrillo y, en un arrebato, abre su cartera extrayendo dos fotografías de la persona a quien finge ya no querer y comienza a quemarlas. Una por una las convierte en cenizas. Alcanzo a descubrir algunos rasgos del cabello, de los ojos y la boca.
Vuelvo mi vista al rostro de Daniel y mientras me regala una falsa sonrisa, deja correr una lágrima de su ojo izquierdo que resbala por su mejilla y con su lengua la lleva a su boca.
-¿Sabes? -dice con voz temblorosa-, me duele, pero siento una liberación que me llena de vida y de fuerzas para salir del agujero en el que vivía con esta desilución.
No comento nada. Sólo observo.
-Mira -agrega-: con esto sé que volveré a quererme otra vez y a recuperar mi dignidad que estaba extraviada. Porque, ¿cuántos hay, como yo, que se olvidan de sí mismos por consagrarse a la otra persona y no se dan cuenta de que sólo los utilizan para sentirse queridos, aceptados, y la otra persona es tan egoísta que no corresponde de la misma manera? Por eso, aunque ya había quemado las cartas -continuó- sabía que necesitaba hacer lo mismo con estas porquerías.
No contesté. Me limité a cerrar los ojos y en una reacción de cobardía absoluta, cerré la conversación. Le pregunté sobre el costo de uno de sus dibujos, le pagué y me fui, dejando a Daniel con un trozo de fotografía quemado jugueteando entre los dedos.
Nunca supo, porque no le dije, que no basta quemar las fotos y las cartas, que eso ya lo hemos hecho los que nos dejamos esclavizar por un amor enfermizo, y que para liberarse realmente es necesario quemar, además de todos los recuerdos, el corazón y el alma.
Con afecto para Daniel, quien realmente existe y me regaló esta idea para el relato. Ojalá algún día se recupere y pueda leer este texto. El dibujo que adjunto es de él. Los hace de manera rústica sobre papel cuadriculado y los ilumina pintando cuadro por cuadro. Los vende en las calles de la Ciudad de México en veinte pesos.
jueves, diciembre 15, 2005
GRACIAS, PEQUEÑA LUNA.
Es un honor que no merezco pero que, por supuesto, agradezco. Gracias, pequeña luna, por estas letras tan tiernas que te inspira mi amistad. Sabes que tu afecto es correspondido, y mi reconocimiento por tu talento es enorme. Sigue brillando con esa luz que se refleja en tu mirada. No me queda más que compartir con nuestros lectores tus valiosos versos que me has dedicado. Ojalá algún día pueda devolverte, como mereces, este elogio.
DE GRANDE JOSÈ
Quiero aprender
A ser tan grande como tú,
A soñar,
A rimar
Como sólo lo haces tú.
Embriagas con tus versos
Esta inspiración fallida
Y ayudas a cerrar con ellas
Una sangrante herida;
Tocas sentimientos
Con tus bellas letras
¡Y nos compartes tanto!
De grande, Josè,
quiero ser como tú:
Tener esa sencillez
Que sòlo la tienes tú
Tener un alma de niño
Y la madurez de los años,
Tenerte como amigo
Y que el tiempo no me haga daño.
Hallar palabras para describirte,
Creo que seria muy tonto
Porque alguien como yo
Aún no merece tanto.
Así que sólo te quiero decir
Lo mucho que yo te admiro
Y que de grande, José,
Sólo quiero
que sigas siendo mi amigo. ZEL CABRERA (De Iguala, Gro.)
DE GRANDE JOSÈ
Quiero aprender
A ser tan grande como tú,
A soñar,
A rimar
Como sólo lo haces tú.
Embriagas con tus versos
Esta inspiración fallida
Y ayudas a cerrar con ellas
Una sangrante herida;
Tocas sentimientos
Con tus bellas letras
¡Y nos compartes tanto!
De grande, Josè,
quiero ser como tú:
Tener esa sencillez
Que sòlo la tienes tú
Tener un alma de niño
Y la madurez de los años,
Tenerte como amigo
Y que el tiempo no me haga daño.
Hallar palabras para describirte,
Creo que seria muy tonto
Porque alguien como yo
Aún no merece tanto.
Así que sólo te quiero decir
Lo mucho que yo te admiro
Y que de grande, José,
Sólo quiero
que sigas siendo mi amigo. ZEL CABRERA (De Iguala, Gro.)
miércoles, diciembre 14, 2005
AHORA QUE NO ESTÁS

Te quiero más que ayer,
en una servilleta me escribiste,
y yo, tan loco como estaba,
te creí.
Pero ahora que no estás aquí,
a mi lado,
me pregunto si, al menos un poco,
siquiera un poco,
un día me quisiste.
Para mi amiga Zel. Gracias por tus comentarios. No dudes de que vas por el buen camino para ser una excelente poeta (buena ya lo eres).
lunes, diciembre 12, 2005
EL ESPEJO DE LA TORTUGA

"Los reflejos son aire y van al aire", me dijiste, y te metiste entre mis brazos, temblorosa. Yo levanté la vista y sólo vi los rayos de la luna que se colaban por una rendija que se abría en las cortinas de mi cuarto. Era de madrugada, habías vuelto a mi ventana gritando mi nombre con el tono mismo con el que lloran las tortugas y yo no tuve màs remedio que encender la luz de la calle para que sin miedo cruzaras el umbral, no de mi casa, el de mi alma.
Trescientos sesenta y cuatro días hace que una mano, la tuya, rozó un brazo, el mío, y se entrelazaron dos chispas que hicieron germinar nuevas estrellas en el espacio abierto de nuestro firmamento.
Yo no entendí bien tus palabras de aquel día cuando dijiste: "Tu frente es un espejo" y me perdí buscando el significado efímero de esta expresión tan profunda. Sólo te sonreí y seguí tus pasos bajando y subiendo escaleras de un pasaje cualquiera. Cuál era poco importa.
Por eso, hoy que llegaste protegida con la envoltura plateada de los rayos de la luna, he recordado aquel encuentro, el primero, para el que ni tu ni yo estábamos prevenidos y dejamos que nuestras miradas fueran espejos en los que los reflejos se repetían en interminable procedencia.
"Entre tus brazos me siento protegida", expresaste deslizando cada letra por el borde de mi almohada hasta incrustarse en mis oídos, y el espejo de tortuga que me regalaste el primer día te devolvió una imagen nítida de confianza y de ternura.
Yo no sabía, hasta hoy, que para ti el aire devuelve los reflejos dispersos y los sintetiza en una frase: "el no olvido".
En cambio, tú lo has sabido siempre. De manera que, cuando decides que es tiempo de convertirse en leña de otra hoguera, envuelves tus ojos de tierra en el arcoiris de la luna, te deslizas por debajo de las sábanas de mi cama y con tus plateadas manos me regalas un beso del "no olvido", y con los pies descalzos, como flotando entre la bruma de la noche, escapas hacia el silencio del espejo que llevas en el pecho. Mientras desapareces sólo se escucha una melodía que cantas enternecida: "Los reflejos son aire y van al aire, la luna es mi fortuna y la esperanza mi madre..."
Por eso, hoy no pienso si mañana serás laguna, pan de mesa o lluvia nueva; sólo te siento palpitar junto a mi pecho mientras tu aliento alimenta mis pulmones y renazco desde mi cobardía para ya no recibirte, en vigoroso roble que te protege entre sus ramas; porque este reflejo del amor nuestro, algún día será tan sólo aire e, irremediablemente, desde el fondo del espejo, se perderá, como todos los reflejos, en el aire.
CON CARIÑO PARA MI SOBRINA DENISSE GARCÍA DELGADO QUIEN ME HA HALAGADO CON SU COMENTARIO Y DICE QUE LE GUSTARÍA ESCRIBIR COMO YO. ESPERO QUE TE GUSTE NENA.
José I. Delgado Bahena jose_delgado9@hotmail.com
miércoles, diciembre 07, 2005
EL AIRE HUELE A TU RECUERDO
EL AIRE HUELE A TU RECUERDO
El aire huele a tu recuerdo,
tus cabellos se enredan en mis dedos;
tus ojos: mudos,
tus oídos: ciegos,
tus labios: sordos,
el cielo, lejos.
¡Qué noches tan serenas,
las que tú y yo sabemos!
En el remanso de tus aguas
sembré, un día, un limonero
que floreció entre tus manos
y en el calor que te sube
de los pechos hasta el cuello.
Las cadenas de tus ojos me sujetan
y no quiero;
déjame llorar tranquilo
porque siento que me pierdo.
Es domingo y, en la mesa,
donde te puse un florero,
hay dos vasos, una llave,
cuatro velas,
y mi corazón dormido
que antes
reposaba, a la sombra
del amor de un limonero.
El aire huele a tu recuerdo,
tus cabellos se enredan en mis dedos;
tus ojos: mudos,
tus oídos: ciegos,
tus labios: sordos,
el cielo, lejos.
¡Qué noches tan serenas,
las que tú y yo sabemos!
En el remanso de tus aguas
sembré, un día, un limonero
que floreció entre tus manos
y en el calor que te sube
de los pechos hasta el cuello.
Las cadenas de tus ojos me sujetan
y no quiero;
déjame llorar tranquilo
porque siento que me pierdo.
Es domingo y, en la mesa,
donde te puse un florero,
hay dos vasos, una llave,
cuatro velas,
y mi corazón dormido
que antes
reposaba, a la sombra
del amor de un limonero.
domingo, diciembre 04, 2005
HOY NO TENGO GANAS

Hoy no tengo ganas de escribir algún poema. Un renglón no saldrá de la nevera que me congela el pecho. Las lágrimas, ahora, se encharcan en el enredo que se ha formado en mi garganta. Ninguna palabra alcanza, no hay letras que me perviertan y me obliguen a deahogar la miseria de estar solo. No tengo facultad; si un día la tuve se la comió la serpiente del arrepentimiento. No camino, me arrastro entre la podredumbre de los silencios que llovieron sobre los senderos. ¡Noooooooooo! La luna me desconcierta. Veo el reloj y una nota cae, lentamente, escurriendo desde los tiempos ignorados. Sólo un sueño me atemoriza: yo, parado, en la orilla, frente al espejo que no refleja más que las sombras de lo indescriptible, esperando...esperando...una mano, un viento suave al menos, que termine con la indecisión. Afuera, y en otros lados, las miradas ajenas, los cielos, las conversaciones, los deseos. Aquí, adentro, el vacío. Y para hablar del vacío no se necesitan las palabras, ni las ideas. Sólo una red con la que atrapar el sabor del trueno, el color del olvido, porque los àngeles también caen.
Mientras tanto, mientras puedo escribir algo coherente, cuando termine esta incertidumbre, más vale encender el fuego, el bondadoso fuego de la carne que no te satisface pero que te alimenta.
miércoles, noviembre 30, 2005
TAL VEZ

Tal vez las estrellas florezcan
en la enramada de primavera
y crezcan nardos y amapolas
entre las grietas, sobre las piedras.
Tal vez el sueño muera en silencio
y la esperanza desaparezca
como la nube del cigarrillo
que un viento suave mueve y se lleva.
Tal vez tu vida rompa los hilos
que nos unían y yo perezca,
tal vez el tiempo un día nos cobre
y este amor se consuma en la tristeza.
lunes, noviembre 28, 2005
SE AGRADECERÁ CUALQUIER INFORMACIÓN


Así comienza el texto: "Se agradecerá cualquier información..." que una madre angustiada distribuye en la puerta de la escuela primaria en la que está inscrita su hija, en el Estado de México. Y continúa: "...que lleve a localizar a la niña JOHANA JAZMÍN ROMERO VALENCIA quien se extrravió el dìa viernes 25 de noviembre de 2005."
Apenas 11 años de edad, cursa el 5º grado.
Y al ver la mano temblorosa de la madre te transmite su angustia y te contagia su preocupaciòn por no saber de su pequeña hija.
Dice que la niña salió de su casa, para ir a hacer una tarea con una compañera, vistiendo falda de color azul rey, suéter rojo, blusa blanca y mochila rosa.
Han pasado tres días desde su desaparición y ni vecinos ni familiares le vieron. Sólo dos compañeros: uno la vio corriendo y otro caminando por un puente.
Todos se hacen mil conjeturas y con el gesto adusto comentan y se indignan. ¿Las autoridades? No se hacen notar con sus investigaciones. No se acerca una patrulla a la escuela. No preguntan ni recaban datos. Sola, la madre, con el apoyo del director de la escuela y de los maestros buscan, escarban, averiguan, remueven, preguntan ahí, en la escuela, pero nada, no hay indicios que lleven a suponer el peradero de esta pequeña.
La madre enseña fotografías, repite sus rasgos: " Es morena, de cejas pobladas, ojos cafés, pelo largo, hasta los hombros." No hay más. La espera de tres días por su hija, añorando que aparezca de un momento a otro, le han regalado unas ojeras profundas que intenta disimular con un poco de maquillaje que las lágrimas le corren.
Explica, la madre, que ella salió a trabajar a un restaurante y que por sus grandes necesidades tuvo que quedarse un tiempo extra a levantar todo de las mesas. No dice más. Sus palabras son repetitivas: "¡Mi hija está extraviada!"
Por último, en el volante que ella misma reparte, se lee: "Cualquier información, favor de dirigirse a: Francisco Villa No. 609 en la colonia San Miguel Xalostoc, o al teléfono 57886984, con la Sra. Susana."
Cuando ya han desaparecido todos los chiquillos de la calle de la escuela, y se ha quedado sola, ella también se aleja hacia su casa donde antes la esperaba su hija Johana y ahora es una madre con su hija EXTRAVIADA.
lunes, noviembre 21, 2005
PERO A PESAR DE TODO: GRACIAS
Sé que lloraremos por las añoranzas
de los sin sentidos,
por la dulce calma cuando tus labios frescos
tan sólo eran mìos,
por la luz del alba que nos alumbraba
y nos pintaba el alma de colores vivos,
por los caminares,
por el frìo,
por las noches tibias de tu cuerpo tibio
en los brazos míos,
por tu sueño ajeno que me lastimaba
y enredaba el sol en su laberinto,
porque no querrè a nadie
como a ti, lo sabes, siempre he querido;
por todo esto y por muchas cosas
que ahora no digo,
gracias, muchas gracias,
en mi corazón estarás conmigo.
de los sin sentidos,
por la dulce calma cuando tus labios frescos
tan sólo eran mìos,
por la luz del alba que nos alumbraba
y nos pintaba el alma de colores vivos,
por los caminares,
por el frìo,
por las noches tibias de tu cuerpo tibio
en los brazos míos,
por tu sueño ajeno que me lastimaba
y enredaba el sol en su laberinto,
porque no querrè a nadie
como a ti, lo sabes, siempre he querido;
por todo esto y por muchas cosas
que ahora no digo,
gracias, muchas gracias,
en mi corazón estarás conmigo.
domingo, noviembre 20, 2005
sábado, noviembre 19, 2005
PERO ME ACORDÉ QUE TE QUIERO

Pensé decirte que el viento
había borrado
tus huellas de mi alma,
que tus besos eran sólo brasas
de llamas apagadas,
que ya no creía más en tus promesas
ni en tus palabras falsas,
que mi cobardía era igual a la tuya
y me muero por nada,
que el cristal con el que veo el amor
es lámina oxidada,
que ni la soledad, ni el dolor,
ni la vida me importaban
y que estaba resignado a no verme
en tus ojos, quedándome en penumbra,
viviendo como un paria;
pero, ¿sabes?,
me acordé que te quiero
y en mi corazón
renació la esperanza.
jueves, noviembre 17, 2005
A VECES SIENTO QUE SOY OTRO EL QUE TE AMA
Bueno, antes que todo quiero agradecer a quienes, amablemente, le dedican unos minutos a mi página y se detienen a leer mis textos. Es enorme el placer que me regalan sabiendo que no sólo los leen, sino que tambien profundizan y los "critican". De verdad, gracias. Sin embargo, he escrito entre comillas que los critican porque para mí son elogios. Ocurre lo mismo con los actores que te convencen con su pesonaje y odias al artista porque trata mal al bueno de la película.
Así considero los comentarios que me han hecho con respecto al cuento "La apuesta". Lo menos que me han dicho es que es muy machista. Y por supuesto que esa fue la intención. En realidad el tema que me condujo a escribirlo fue el cinismo (gracias a una invitación que me hicieron para aportar algo, con este tema, a una revista) y se me ocurrió esta historia que, desde luego, no retrata a quien lo escribe sino a una buena parte del comportamiento humano.
Y qué bueno que se la creen, pero ojalá no olviden que una cosa es la poesía que refleja lo más profundo de las emociones personales y otra las narraciones que están impregnadas de fantasía en una mezcla con la realidad y un poco de nosotros, de nuestras vivencias, hàbitos, costumbres y formas de ver la vida.
De cualquier manera son muy valiosos los comentarios que me hacen y más viniendo de personas que me conocen y que son muy especiales y saben lo que pienso con respecto a estos temas.
Gracias, nuevamente: ¡muchas gracias por leerme!
Con afecto, su amigo: José I. Delgado Bahena
Así considero los comentarios que me han hecho con respecto al cuento "La apuesta". Lo menos que me han dicho es que es muy machista. Y por supuesto que esa fue la intención. En realidad el tema que me condujo a escribirlo fue el cinismo (gracias a una invitación que me hicieron para aportar algo, con este tema, a una revista) y se me ocurrió esta historia que, desde luego, no retrata a quien lo escribe sino a una buena parte del comportamiento humano.
Y qué bueno que se la creen, pero ojalá no olviden que una cosa es la poesía que refleja lo más profundo de las emociones personales y otra las narraciones que están impregnadas de fantasía en una mezcla con la realidad y un poco de nosotros, de nuestras vivencias, hàbitos, costumbres y formas de ver la vida.
De cualquier manera son muy valiosos los comentarios que me hacen y más viniendo de personas que me conocen y que son muy especiales y saben lo que pienso con respecto a estos temas.
Gracias, nuevamente: ¡muchas gracias por leerme!
Con afecto, su amigo: José I. Delgado Bahena
martes, noviembre 15, 2005
CUANDO DE MÍ TE ALEJES
CUANDO DE MÍ TE ALEJES
Cuando de mí te alejes,
cuando la noche llegue
a sellar mi puerta y mi ventana
y mi corazón se pierda
en una terrible oscuridad compacta,
cuando el silencio impere
donde tu voz reinaba
y se consuma el miedo
que hoy lastima mi alma;
cuando el lunes sea viernes
y el sábado, en mi cama,
me cubran las cenizas
de amor y de nostalgia,
cuando un aire pesado
habite nuestra sala
y el dolor de tu ausencia
se borre de mi cara;
cuando por decir tu nombre
no encuentre la palabra
y mis ojos ya no lloren
por tus besos una lágrima;
cuando tu recuerdo no me hiera
como hoy tu voz me sangra
y se deshaga este nudo
que me rompe la garganta,
será porque ya esté muerto
y esté muerta la esperanza.
Este poema es sólo un tributo a una persona que dio vida con su vida a la "Historia urbana".
Ella lo sabe, y yo lo sé. Lo sabe el reloj, la calle, la nostalgia; lo sabe el agua fría escurriendo por los cuerpos, la lluvia, el caracol, el Universo. No ha sido posible sepultar caminos, repetir misterios, confiar en los ojos, llorar los secretos. Por motivos como éstos, el pez ha muerto, la luna da vueltas, como loca, en el firmamento, el invierno es más crudo y el sol se ha escondido en mi bolsillo izquierdo. Algún día terminaré de escribir lo que inventamos juntos cuando creímos en los sueños, y ya no me dolerá enterrar las uñas en el mar de las dudas que nos ahogó con su miedo; y me quemará el olvido con el rencor de su fuego, y me hundiré en la noche con el alma en silencio.
Cuando de mí te alejes,

cuando la noche llegue
a sellar mi puerta y mi ventana
y mi corazón se pierda
en una terrible oscuridad compacta,
cuando el silencio impere
donde tu voz reinaba
y se consuma el miedo
que hoy lastima mi alma;
cuando el lunes sea viernes
y el sábado, en mi cama,
me cubran las cenizas
de amor y de nostalgia,
cuando un aire pesado
habite nuestra sala
y el dolor de tu ausencia
se borre de mi cara;
cuando por decir tu nombre
no encuentre la palabra
y mis ojos ya no lloren
por tus besos una lágrima;
cuando tu recuerdo no me hiera
como hoy tu voz me sangra
y se deshaga este nudo
que me rompe la garganta,
será porque ya esté muerto
y esté muerta la esperanza.
Este poema es sólo un tributo a una persona que dio vida con su vida a la "Historia urbana".
Ella lo sabe, y yo lo sé. Lo sabe el reloj, la calle, la nostalgia; lo sabe el agua fría escurriendo por los cuerpos, la lluvia, el caracol, el Universo. No ha sido posible sepultar caminos, repetir misterios, confiar en los ojos, llorar los secretos. Por motivos como éstos, el pez ha muerto, la luna da vueltas, como loca, en el firmamento, el invierno es más crudo y el sol se ha escondido en mi bolsillo izquierdo. Algún día terminaré de escribir lo que inventamos juntos cuando creímos en los sueños, y ya no me dolerá enterrar las uñas en el mar de las dudas que nos ahogó con su miedo; y me quemará el olvido con el rencor de su fuego, y me hundiré en la noche con el alma en silencio.
jueves, noviembre 10, 2005
LA APUESTA
-Eres un cínico –me dijo y se sentó junto a mí, en la orilla de la cama. No contesté, me limité a sonreír y comencé a desatarme las agujetas de los zapatos. Ella se mordía las uñas lastimosamente, como queriendo despellejarse el corazón ante la imposibilidad de arrancarse para siempre la pasión que sentía por mí.
-¿Por qué nunca me dijiste que eras casado? –me embarró la pregunta con el rencor mismo de quien se ríe de la vida cuando está condenado a muerte.
Otra vez callé. Le di un beso en la mejilla y con la mano izquierda le apreté un pezón. (No sé por qué, en ocasiones, las mujeres se ponen tan difíciles.) Estaba, ella, al borde de las lágrimas y me sentí incómodo, realmente cruel.
-¿Ya viste que estoy estrenando zapatos? –dijo con resignación ante mi silencio y el menosprecio que sentía por ella, por sus reclamos, sus casi lágrimas. (¿Qué me importaban sus pinches zapatos? No fuimos al hotel para hablar de modas o del buen vestir.)
Ya había terminado de quitarme la ropa. Desnudo, me paré frente a ella. Le toqué el cuello deslizando las yemas de mis dedos. Podía sentir sus palpitaciones y su agitación. Su vestido era, a decir verdad, bonito. Rojo. El rojo siempre me ha despertado una sensibilidad diferente y más si se trata de un vestido entallado, con sólo dos tirantes que le sostienen desde los hombros.
-¿Me quieres? –me preguntó insinuante. Sabía que se arriesgaba a un desprecio pero se atrevió. (¡Maldita sea!) Por respuesta la besé en la boca y perforé su paladar con mi lengua. Recorrí sus dientes con mi lengua. Le mordí los labios. Todo prometía que sería una tarde inolvidable pero, en un momento de respiración, en el que con ansiedad le mordía el cuello, insistió: “¿Me quieres?”
Fue lo último que mi paciencia soportó. (¿Por qué Dios no hizo mudas a las mujeres? Habrían sido más bonitas, sin duda.) Aún con suavidad, la aparté de mis brazos y mis dientes dejaron de morderle el cuello. Ella: temblando. Yo: en silencio. No contesté más que con una flecha que se disparó desde mis ojos y se incrustó en los pupilentes azules de los suyos. ¿Cómo iba a decirle que no la quería, que si me había acercado a ella fue por una apuesta que hice con Alejandro de que se acostaría conmigo en menos de un mes? Pensé decirle, para que se sintiera bien, que sólo quince días me bastaron para clavarme de plano a lo buey con ella a tal grado que me sentía ridículo vestirme, sin hablar, después de insistirle tanto que fuéramos a pasarla bien.
No dije nada y ella no preguntó más. Entendió que la había regado con sus pinches preguntas y comenzó a meterse en su vestidito rojo. Ah, de seguro fue el mismo Alejandro el que le informó muy bien que yo era casado. Pensé que ni él lo sabía puesto que apenas tenía un mes de trabajar en el almacén.
Ni modo. Saqué una cajetilla de cigarros de mi chamarra y le ofrecí un Camel. Tomé uno y encendí los dos. Me puse mi reloj que había dejado sobre el buró. Tiré los condones que había comprado en la administración (ni modo de llegar con ellos a mi casa), le di un beso en la cabeza y, sin hablar, abandonamos el cuartucho.
Ya en la salida todavía me preguntó (¡otra más!): ¿Cuándo nos vemos?
-No sé –le contesté-, luego te llamo. Detuve un taxi, abrí la puerta, se subió y se fue. Yo me dirigí al restaurantito, frente al hotel, desde donde Alejandro observaba todo. Sabía que se encontraba ahí, así habíamos quedado. Me paré frente a él. Sacó su cartera y me dio mil pesos, dos de quinientos. Le golpeé levemente el hombro, di la vuelta y me retiré.
Ya en el metrobús, saqué el periódico de dos pesos que había comprado en la mañana y busqué la cartelera de los cines. Hoy mi vieja y mis dos hijas serían mis invitadas para disfrutar de la mejor película, a la salud de mi amigo Alejandro, por supuesto.
Todavía, antes de entrar a la casa, mi celular me avisó que había recibido un mensaje. Era de ella, sólo decía: “¿Pero, me quieres?” Decidí apagarlo, busqué mis llaves, abrí la puerta y entré.
-¿Por qué nunca me dijiste que eras casado? –me embarró la pregunta con el rencor mismo de quien se ríe de la vida cuando está condenado a muerte.
Otra vez callé. Le di un beso en la mejilla y con la mano izquierda le apreté un pezón. (No sé por qué, en ocasiones, las mujeres se ponen tan difíciles.) Estaba, ella, al borde de las lágrimas y me sentí incómodo, realmente cruel.
-¿Ya viste que estoy estrenando zapatos? –dijo con resignación ante mi silencio y el menosprecio que sentía por ella, por sus reclamos, sus casi lágrimas. (¿Qué me importaban sus pinches zapatos? No fuimos al hotel para hablar de modas o del buen vestir.)
Ya había terminado de quitarme la ropa. Desnudo, me paré frente a ella. Le toqué el cuello deslizando las yemas de mis dedos. Podía sentir sus palpitaciones y su agitación. Su vestido era, a decir verdad, bonito. Rojo. El rojo siempre me ha despertado una sensibilidad diferente y más si se trata de un vestido entallado, con sólo dos tirantes que le sostienen desde los hombros.
-¿Me quieres? –me preguntó insinuante. Sabía que se arriesgaba a un desprecio pero se atrevió. (¡Maldita sea!) Por respuesta la besé en la boca y perforé su paladar con mi lengua. Recorrí sus dientes con mi lengua. Le mordí los labios. Todo prometía que sería una tarde inolvidable pero, en un momento de respiración, en el que con ansiedad le mordía el cuello, insistió: “¿Me quieres?”
Fue lo último que mi paciencia soportó. (¿Por qué Dios no hizo mudas a las mujeres? Habrían sido más bonitas, sin duda.) Aún con suavidad, la aparté de mis brazos y mis dientes dejaron de morderle el cuello. Ella: temblando. Yo: en silencio. No contesté más que con una flecha que se disparó desde mis ojos y se incrustó en los pupilentes azules de los suyos. ¿Cómo iba a decirle que no la quería, que si me había acercado a ella fue por una apuesta que hice con Alejandro de que se acostaría conmigo en menos de un mes? Pensé decirle, para que se sintiera bien, que sólo quince días me bastaron para clavarme de plano a lo buey con ella a tal grado que me sentía ridículo vestirme, sin hablar, después de insistirle tanto que fuéramos a pasarla bien.
No dije nada y ella no preguntó más. Entendió que la había regado con sus pinches preguntas y comenzó a meterse en su vestidito rojo. Ah, de seguro fue el mismo Alejandro el que le informó muy bien que yo era casado. Pensé que ni él lo sabía puesto que apenas tenía un mes de trabajar en el almacén.
Ni modo. Saqué una cajetilla de cigarros de mi chamarra y le ofrecí un Camel. Tomé uno y encendí los dos. Me puse mi reloj que había dejado sobre el buró. Tiré los condones que había comprado en la administración (ni modo de llegar con ellos a mi casa), le di un beso en la cabeza y, sin hablar, abandonamos el cuartucho.
Ya en la salida todavía me preguntó (¡otra más!): ¿Cuándo nos vemos?
-No sé –le contesté-, luego te llamo. Detuve un taxi, abrí la puerta, se subió y se fue. Yo me dirigí al restaurantito, frente al hotel, desde donde Alejandro observaba todo. Sabía que se encontraba ahí, así habíamos quedado. Me paré frente a él. Sacó su cartera y me dio mil pesos, dos de quinientos. Le golpeé levemente el hombro, di la vuelta y me retiré.
Ya en el metrobús, saqué el periódico de dos pesos que había comprado en la mañana y busqué la cartelera de los cines. Hoy mi vieja y mis dos hijas serían mis invitadas para disfrutar de la mejor película, a la salud de mi amigo Alejandro, por supuesto.
Todavía, antes de entrar a la casa, mi celular me avisó que había recibido un mensaje. Era de ella, sólo decía: “¿Pero, me quieres?” Decidí apagarlo, busqué mis llaves, abrí la puerta y entré.
miércoles, noviembre 09, 2005
DOS POEMAS

LA FLECHA
La flecha de mi brújula
apunta al norte,
en donde está mi corazón,
cofre de mis deseos,
donde te escondes.
CUÍDAME BIEN
Cuídame bien
porque siento que me pierdes:
no me dejes, por favor,
solo,
conmigo,
sin ti,
por mucho tiempo libre.
¿Qué no ves
cómo mis manos tiemblan
cuando están a punto de tocar las tuyas?
¿No adviertes en mis ojos,
por tu amor (cobarde),
que aún tengo mis dudas?
¿Qué no ves que mi vida,
en soledad,
me pierde en un laberinto
del que no puedo salirme?
No me dejes caer,
por favor,
sálvame,
cuídame.
Con cariño, para mi hija: Nancy Yanet Delgado Contreras, esperando que le gusten y que no olvide que la quiero mucho.
jose_delgado9@hotmail.com malditaspalabras@hotmail.com
sábado, noviembre 05, 2005
LA HERENCIA




El esfuerzo de la hormiga durante su labor,
el timbre con el que canta el agua que se precipita hacia la cascada,
la nube que descarga su torrente en las ciudades y las inunda,
el viento que derrumba árboles,
el rayo que desata los ladridos de los perros taciturnos,
la luna que se oculta enrojecida detrás de la montaña,
la mano del asesino ciego,
la mente del perverso,
los pies del dictador,
la llaga del corazón traicionado,
la mirada rencorosa,
las dudas, los recproches,
los temores de la melancolía,
el llanto amargo del artista harapiento,
la insatisfacción del moribundo,
el sudor frío de los enamorados no correspondidos,
la colilla del cigarro que levanta el vagabundo,
la tos del pequeño que despierta a la madre en la madrugada,
la risa de la hiena,
la paz de una casa abandonada,
la bondad del necesitado,
la angustia de la Tierra,
los intestinos de las bestias,
la rama trunca sobre la que cantó el jilguero,
la llave que no abre,
el Sol que no calienta,
el canto no cantado,
el poema nunca escrito,
el sueño no cumplido,
la vereda del mendigo,
la mano del mal amigo,
la carta extraviada y por años esperada,
las lágrimas que mojaron la mano golpeadora,
la mala palabra pronunciada en horas de arrepentimiento,
los libros malditos de los profanadores de tumbas,
la oración del desgraciado,
los besos del mal amor,
la sangre embarrada en el madero...todo esto y más,
al partir les dejaré, como herencia,
a mis valiosos lectores, con mi sincero afecto.
Dedico este texto a dos pequeños amigos (de edad) de corazón grande. Jahén y David.
jueves, noviembre 03, 2005
TEOTITLÁN II

En fin, veinticuatro horas que me bastaron para sentir mía esta tierra, saberme protegido por su cielo azul e iluminado por sus estrellas. Poco tiempo pero que me llenó de la calidez de estas personas trabajadoras, sencillas y generosas. Poco tiempo (hubiera querido quedarme al menos dos días más), pero me alcanzó para caminar por las veredas por las que caminó David cuando fue niño, montar en burro, conocer sus zonas arqueológicas, comprar, por supuesto, un par de coloridos tapetes y llenarme el alma de las miradas cálidas de la abuela, de la mamá de David, de su primo Daniel y de su tío. Ojalá quienes tengan la paciencia para leer este texto se den un día la posibilidad de estar en este lugar y disfrutar, como yo lo hice, de este rincón de nuestra patria y, desde luego, traerse un hermoso tapete de lana tomado de las mismas manos de quienes los elaboran. Teotitlán queda rumbo a Tlacolula, a un lado de la Cd. de Oaxaca. Gracias David, gracias Daniel, gracias mamá de David y gracias Sra. Amelia por su hospitalidad y por su afecto. Ojalá un día pueda regresar a completar de llenar mi morral de recuerdos.
Con afecto, cariño y agradecimiento:
José I. Delgado Bahena
TEOTITLÁN DEL VALLE, OAXACA

No cabe duda: los artesanos de nuestro pueblo son unos verdaderos artistas. Menospreciados, subvalorados y en muchas ocasiones, explotados. El trabajo que ellos realizan, tanto hombres como mujeres, son más reconocidos en el extranjero y por turistas que por nosotros mismos.
Por eso escribo esto, ya que tuve la fortuna de estar, recientemente, un par de días en el estado de Oaxaca atendiendo a la invitación que me hiciera mi exalumno, y ahora gran amigo, David Serrano Alavez, quien es originario de este interesante y hermoso lugar: Teotitlán del Valle.
En esta comunidad, la gente tiene como principal ocupación el tejer originales tapetes de lana que ellos mismos diseñan y realizan en sus telares caseros. En cada hogar tienen, al menos, un telar con el que toda la familia aprende a elaborar, con variados coloridos y diseños los tapetes que ofrecen a los turistas que los visitan.
¡Vaya! Fue un viaje relámpago el que hice. David me llamó a la una de la tarde para invitarme. Lo pensé una vez. Decidí ir y no me arrepiento porque, además de conocer la manera en que se celebra la tradicional fiesta de los muertos, conocer este pueblo de hacedores de tapetes y caminar por las calles empedradas y pavimentadas con figuras artísticas de este suelo oaxaqueño, tuve la oportunidad de convivir con la gran persona en la que se ha convertido mi pequeño amigo David y, sobre todo, con las agradables personas que son su familia.
Estupenda abuela la de David: Sra. Amelia Vázquez Ruiz, quien es la principal tejedora del hogar. Ella, además, es parte importante de la Cooperativa DGUNNA RUYIN CHEE LAHADY (en zapoteco) "Mujeres que tejen sarapes", y son mujeres que se han unido para que juntas expongan sus tapetes y los vendan en un local que se encuentra a la entrada del pueblo.
Con afecto, cariño y agradecimiento:
José I. Delgado Bahena
jose_delgado9@hotmail.com
lunes, octubre 31, 2005
SOBRE LA MUERTE
Bueno, con motivo de las celebraciones que hacemos en estos días en nuestro país para recibir a las almas de los muertos que vienen a visitarnos, reflexionando sobre este tema, he decidido ofrecerles algunas frases dichas, en diferentes momentos de su vida, por el héroe cubano José Martí ( El del poema: "Cultivo una rosa blanca en junio como en enero para el amigo sincero que me da su mano franca...") y que he seleccionado del Diccionario del Pensamiento Martiano, de Ramiro Valdés Galarraga. Sé que les gustarán porque, finalmente a todos, en alguna época de nuestra vida nos ha calentado el alma la sangre guerrillera.
"Cada muerto es una raíz y cada vivo es un peleador."
"La vida se ha de llevar con bravura y a la muerte se la ha de esperar con un beso."
"La vida es una prueba: la muerte es un derecho."
"Grato es morir, horrible es vivir muerto."
"Nadie tiene derecho de morir mientras que para erguir la vida que le dieron le quede un pensamiento, un espanto, una esperanza, una gota de sangre, un nervio en pie."
"La noche, la noche sombría es la hora favorita de la muerte."
"La muerte es la recompensa de la vida."
"Los muertos no son más que semilla, y morir bien es el único medio seguro de seguir viviendo."
"La vida nace de la muerte."
"Cada muerto es una raíz y cada vivo es un peleador."
"La vida se ha de llevar con bravura y a la muerte se la ha de esperar con un beso."
"La vida es una prueba: la muerte es un derecho."
"Grato es morir, horrible es vivir muerto."
"Nadie tiene derecho de morir mientras que para erguir la vida que le dieron le quede un pensamiento, un espanto, una esperanza, una gota de sangre, un nervio en pie."
"La noche, la noche sombría es la hora favorita de la muerte."
"La muerte es la recompensa de la vida."
"Los muertos no son más que semilla, y morir bien es el único medio seguro de seguir viviendo."
"La vida nace de la muerte."
miércoles, octubre 26, 2005
MISTERIO

Mira que te escribo
ahora que te has ido,
después de lloviznar,
con mis caricias,
en el terreno fértil de tu cuerpo,
después de que el deseo mordiera,
bravamente, el silencio.
Te escribo, a media noche,
sin volver al ayer,
sin pensar en mañana;
como paralizando el miedo
de que todo sea sólo un sueño.
Pero te escribo con mi carne
sobornada por tu lengua y tu mirada,
por tus manos tibias,
por tus palabras
que me embarras en la cara.
Te escribo ahora
cuando estás ausente
de mis brazos,
de mis manos y de mis dedos
que descubrieron tu misterio.
Te escribo callado
después de tantos ruegos
para que no te fueras,
para que te quedaras
a llorar conmigo
encerrados en el apartamento.
Pero te fuiste
y te llevaste la luna fría
que nos ha cobijado,
durante noventa días,
coronando secretos.
Y llegarás mañana
trayendo la luz de tus ojos
que tanto quiero,
y me abrazarás,
y te besaré,
y volverás a ser misterio,
sólo misterio.
lunes, octubre 24, 2005
SE LLEVÓ LAS FOTOS

Ella me abandona y se molesta porque no salgo a buscarla; pero a veces voy y la traigo a casa de regreso. Son sus caprichos, lo sé, porque quiere todo a su voluntad y privilegio.
Ayer salió llevándose tambièn las fotos que tenía en los llaveros; eso sí me dolió ( a saber con quién presumirá del amor que le di sin medida y sin tomar en cuenta los riesgos), por eso permití que me dejara en soledad sin sus besos, sin su aroma de dolor aventurero, sin sus caprichos, y sin las fotos que tenía en los llaveros.
Ya no la buscaré, es mejor que no regrese porque, con seguridad, alguien, que no seré yo, guardará en su memoria las sonrisas de los dos, en las fotos donde estamos abrazados.
Están tristes, muy tristes los llaveros. Voy a salir a la calle con mi cámara automática en busca de recuerdos.
Con afecto enorme y un cariño sin par para mi gran amiga María de Jesús Márquez, por su fidelidad y su permanencia en el cofre de los recuerdos buenos.
sábado, octubre 22, 2005
¿DE QUÉ SIRVIÓ EL AMOR?
¿DE QUE SIRVIÓ EL AMOR?
Ahora estoy sentado
ante esta máquina insensible
que entre reflejos azules
se entromete en mi alma;
y no tengo más remedio
que arrojarle las palabras.
Ayer nos despedimos
con lunas apagadas
y no sé si vendrá a verme
con amor o con lástima,
porque le quiero tanto
que ya no sé leer su gesto
o su mirada.
La noche me dice
que escriba sin dolor
(pero un gato huraño
rasguña mi garganta),
y es muy tarde ya,
casi de madrugada,
¿por qué no muero un rato
para encontrar la calma?
¿De qué sirvió el amor
que con rosas rojas
mi corazón le daba?
Quizá será mejor
que acepte mi derrota
y quiebre mi destino
que en el libro de sus ojos
mi historia redactaba,
o darle libertad
para que sea feliz
en otros brazos que no le abrazarán
con el cariño santo
que en los míos encontraba.
Pero, entonces, ¿de qué sirvió el amor
que germinó en mi jardín
y floreció por nada?
¡Protesto!
Esta máquina disfraza,
con azules palabras,
las lágrimas que,
angustiosamente,
escurren por mi cara.
Ahora estoy sentado
ante esta máquina insensible
que entre reflejos azules
se entromete en mi alma;
y no tengo más remedio
que arrojarle las palabras.
Ayer nos despedimos
con lunas apagadas
y no sé si vendrá a verme
con amor o con lástima,
porque le quiero tanto
que ya no sé leer su gesto
o su mirada.
La noche me dice
que escriba sin dolor
(pero un gato huraño
rasguña mi garganta),
y es muy tarde ya,
casi de madrugada,
¿por qué no muero un rato
para encontrar la calma?
¿De qué sirvió el amor
que con rosas rojas
mi corazón le daba?
Quizá será mejor
que acepte mi derrota
y quiebre mi destino
que en el libro de sus ojos
mi historia redactaba,
o darle libertad
para que sea feliz
en otros brazos que no le abrazarán
con el cariño santo
que en los míos encontraba.
Pero, entonces, ¿de qué sirvió el amor
que germinó en mi jardín
y floreció por nada?
¡Protesto!
Esta máquina disfraza,
con azules palabras,
las lágrimas que,
angustiosamente,
escurren por mi cara.
lunes, octubre 17, 2005
A VECES SUEÑO...

A veces sueño que soy un niño y sueño con las cosas simples que siempre tuve entre las manos y fueron mi tesoro: las mañanas de sol, un sol tibio, acariciardor, que alejaba de mis pies, dentro de mis huaraches, el aire fresco que se filtraba entre mis dedos; la luna, esa luna gorda, cachetona, que nos gustaba ver, a mis hermanos y a mí, asomarse desde el fondo de los misterios del "Titicuiltzi", el cerro que es guardián del sol y de la luna; las estrellas deslumbrantes de los cielos nocturnos depejados, el agua cantarina que se deslizaba entre las piedras o los tepetates de nuestra barranca que nosotros presumíamos de río, y los chicampunes que nos ofrecían en el suelo, entre las hierbas, los árboles de don Nacho Taboada; la alegría y la libertad de cortar huamúchiles ( y de comerlos) en los árboles del campo...
Todo eso, que ahora intento recuperar en los recuerdos (no sé por qué) y me llegan de muy lejos, en el tiempo, cuando niños (con Queta, Chani, Toño, Odila) nuestra felicidad se vestía de lujo con otras maneras.
Y me llega la mañana florecida en la falda de la abuela María (barre que barre) levantando el polvo del tesoro de la casa: el patio. Enorme patio de suelo seco que era de oro durante el día y en las tardes de lluvia era un mar.
Sueño que soy niño...y salgo a caminar, descalzo, entre la corriente, después de la lluvia, que bajaba por la calle ancha arrastrando piedras, lodo y ramas de guajes y guamúchiles que abundaban en mi pueblo.
Sueño con eso y más...y, sobre todo con la mirada atenta de mi madre aguardando mi regreso de la escuela y con la mirada de mi padre que juzgaba mi cabello si estaba un poco largo para llevarme al peluquero.
Cosas simples que hoy me trajo la memoria (no sé por qué) y me hace pensar en mi pueblo, en mi familia, en mis padres y en quellos años de mi niñez que parece que están lejos pero que, por siempre, en mi corazón con cariño los conservo.
Ellos son mis padres. Y publico así sus fotos, además de la anterior, por todo lo que nos han dado con el amor que se tienen y se dedican día a día.
sábado, octubre 15, 2005
EL MEJOR LUGAR

EL MEJOR LUGAR
El mejor lugar
en donde he estado
es este lago dulce
de tu cuerpo,
las estrellas fugaces
de tus ojos
y la
p
r
o
f
u
n
d
i
d
a
d
nocturna
de tus besos.
Con un saludo para mis amigos los poetas del grupo Transgresión, además de una felicitación por el éxito del Festival Franciscano en Iguala.
jose_delgado9@hotmail.com
viernes, octubre 14, 2005
TE ESTOY PENSANDO

TE ESTOY PENSANDO
En el silencio que raspa la noche
incrustada en mi cuarto,
te estoy pensando
como éramos ayer: gato y garabato, sol y agua,
viento y frío,
la luna en el retrato.
Pienso que te quería
con tu voz turbia, lejana y taciturna;
con las manos en el hielo,
con mi sangre hirviente
que se desliza en la conciencia del no olvido
entre el laberinto del perdón nunca exigido.
Y sé que estás, duramente,
permanentemente,
como un grito callado,
como una revelación acobardada,
como un sueño no soñado,
como una guerra perdida
que dejó un corazón -el mío-
minusválido.
Te estoy pensando y te conozco allá:
en el otoño recobrado,
en la espiga derrumbada,
en la llaga oxidada,
en el sueño interrumpido,
rasguñándome,
como siempre,
el alma.
jueves, octubre 13, 2005
DESDE UNOS OJOS TIBIOS
DESDE UNOS OJOS TIBIOS
Desde unos ojos tibios
he vuelto a mi soledad,
derrotado;
en las montañas lejanas,
el sol, que alumbraba mi camino,
se ha ocultado.
Y en esta oscuridad
regreso a mi dolor,
a mis manos huecas,
al sabor amargo.
Una espinita, apenas,
como alfiler de oro,
(y ha sido suficiente)
me ha matado.
¿Por qué habré permitido
que naciera esta flor
en mi viejo corazón
atormentado?
¿Cuándo cerré los ojos
para perderme en su risa,
en su amor cobarde,
ilusionado?
Desde unos ojos tibios
regreso a mi tristeza,
a mis sábanas frías,
al mar abierto de mi llanto.
Desde unos ojos tibios
he vuelto a mi soledad,
derrotado;
en las montañas lejanas,
el sol, que alumbraba mi camino,
se ha ocultado.
Y en esta oscuridad
regreso a mi dolor,
a mis manos huecas,
al sabor amargo.
Una espinita, apenas,
como alfiler de oro,
(y ha sido suficiente)
me ha matado.
¿Por qué habré permitido
que naciera esta flor
en mi viejo corazón
atormentado?
¿Cuándo cerré los ojos
para perderme en su risa,
en su amor cobarde,
ilusionado?
Desde unos ojos tibios
regreso a mi tristeza,
a mis sábanas frías,
al mar abierto de mi llanto.
martes, octubre 11, 2005
FRASES CÉLEBRES
COMPARTO CON USTEDES ALGUNAS FRASES QUE ENCONTRÉ Y QUE CREO NOS HACEN REFLEXIONAR UN POCO PARA VER A LA VIDA CON UN DOLOR DIFERENTE.
"Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo."
Fernando Pessoa
"La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar,sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos."
Proverbio británico
"Ves cosas y dices: "¿Por qué?" Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?"
George Bernard Shaw
"Los amigos son aquéllos que nos preguntan cómo estamos y que se esperan a oír la respuesta."
Ed Cunninngham
"Ofrecer amistad al que busca amor, es dar pan al que se muere de sed."
Anónimo
"No busques un amigo para matar las horas, búscale con horas para vivir."
Gibrán Jalil
"La edad no protege del amor. Pero el amor protege de la edad."
Jeanne Moreau
"Ocurre a menudo que un hombre, enamorado de un lunar, comete el errorde casarse con la muchacha entera."
S. Leacock
"Es triste mirar al mar en una noche sin luna pero más triste es amarsin esperanza alguna."
J. Efraín Suazo
"Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo."
Fernando Pessoa
"La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar,sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos."
Proverbio británico
"Ves cosas y dices: "¿Por qué?" Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?"
George Bernard Shaw
"Los amigos son aquéllos que nos preguntan cómo estamos y que se esperan a oír la respuesta."
Ed Cunninngham
"Ofrecer amistad al que busca amor, es dar pan al que se muere de sed."
Anónimo
"No busques un amigo para matar las horas, búscale con horas para vivir."
Gibrán Jalil
"La edad no protege del amor. Pero el amor protege de la edad."
Jeanne Moreau
"Ocurre a menudo que un hombre, enamorado de un lunar, comete el errorde casarse con la muchacha entera."
S. Leacock
"Es triste mirar al mar en una noche sin luna pero más triste es amarsin esperanza alguna."
J. Efraín Suazo
jueves, octubre 06, 2005
EN LA SOLEDAD DEL LLANTO

EN LA SOLEDAD DEL LLANTO
Se conocieron a un punto
en la soledad del llanto
él con ojos de nostalgia
ella con dolor y quebranto.
Se vieron y se amaron
con llagas en los sueños
sin pasado glorioso
vacío su universo.
Sus manos frías siempre
con hambre de cuerpos.
Sus pechos doloridos
con sed de recuerdos.
Era la noche eterna
de las muertas esperanzas.
Sus ojos dos cavernas
sus miradas lágrimas.
Él le dijo “Luna de oro”.
Ella contestó “Te quiero”.
Él tocó sus labios ciegos
con la punta de sus dedos.
Ella raspó su garganta
con su lamento.
Los suspiros navegaban
desde un pecho a otro pecho
y se tendieron al aire
en silencio.
Ella le besó los labios
aún fríos y desiertos.
Él acarició su espalda
y la humedad de su sexo
palpitante.
Le dio un beso.
Ella se metió en sus brazos
y en el río turbio
de su aliento.
Era la luna de plata
en las sombras de sus cuerpo
en la soledad del llanto
en la noche del recuerdo.
Con afecto para mi amigo Carlos Alejandro Vázquez Martínez por el gusto de contar con su naciente amistad y con la seguridad de que se trata de una persona honesta y confiable, este poema en el que hice un experimento con las pausas, sin más signos de puntuación que algunos puntos. Ojalá te guste y que sigas escribiendo tus narraciones. Además invito a que lo visiten en: http://spaces.msn.com/members/wishmaster3329
miércoles, octubre 05, 2005
MIENTRAS LLEGA LA HORA

Ella vestía de blanco, como una aparición. Estaba de pie, junto a un poste, igual que yo, supuse, esperando a su hijo que saliera del colegio.
Me vio y me sonrió con una media luna brillándole en la boca.
Me acerqué y le pregunté la hora -pensé que era un reloj la pulsera que llevaba en su muñeca izquierda.
Extrañado, vi que sus ojos se hicieron pequeñitos, parecía reconocerme.
Me dijo que aún no, que faltaba poco pero que aún no era la hora para mí.
No supe qué decirle, ni tiempo tuve. En ese momento abrieron las puertas del colegio y caminé hacia la puerta en busca de mi hija para llevarla a casa.
De pronto, como un alarido, se escuchó un grito espantoso de una mujer. Todos volteamos en busca de la persona que se había desgarrado la garganta ahí, frente a la escuela primaria a la que asistía mi hija. En ese instante sentí la mano de mi pequeña que apretaba la mía y la cargué estrechándola con fuerza contra mi pecho.
-Papá -me dijo entre sollozos- atropellaron a un niño, creo que es Miguel, mi amigo.
-Vamos a ver -le dije.
A escasos quince metros de nosotros se había formado un círculo con los brazos de varias personas para abrir un espacio para el personal de la escuela que ya atendía al pequeño Miguel dándole los primeros auxilios.
Fueron inútiles las atenciones, con desaliento, le informaron a la afligida madre que Miguel había fallecido.
Entonces, cruzando la barrera humana, sin ningún impedimento, la mujer de blanco, con sonrisa de media luna, se acercó al pequeño que estaba tendido en el piso y tomàndole de la mano lo condujo fuera del círculo.
Yo veía todo y seguí con la mirada absorta a la mujer llevando a Miguelito, pero, al voltear hacia el centro, pude ver que los paramédicos de una ambulancia de la Cruz Roja levantaban en una camilla el cuerpo inerte y sangrante del niño.
Nuevamente volteé en busca de la mujer y, a lo lejos, los vi tomados de la mano, caminando entre la gente, como dos enamorados que, recién casados, se dirigen con ansiedad plena al lecho nupcial.
Nuevamente apreté con fuerza a mi hija y acepté que aún no llegaba la hora.
Con afecto para mi amiga la doctora Angélica Alcalá, agradeciéndole sus atenciones y su preocupación por mi salud.
martes, octubre 04, 2005
DICE SABINES...
Dice Sabines
que la luna hay que tomarla
a cucharadas,
y estoy de acuerdo;
sin embargo,
creo que primero
hay que darle dos o tres mordidas
hasta que le sangre el alma.
¿QUÉ VA A SER DE TI CUANDO ME VAYA?
¿Qué va a ser de ti
cuando me vaya de tu lado?
¿Quién te dirá que te quiere
con la emoción temblando
en un arca cerrada?
¿Quién lloverá en tus ojos
con el dolor
de cada madrugada?
Y tus brazos, tan tibios,
¿dónde hallarán este calor
que en mi cuerpo encuentran
todas las mañanas?
¿Qué va a ser de ti
en las noches frías
y en la desesperanza
de la luna de tu sexo
en el espacio enorme
de tu cama?
¿Quién nacerá desde tu vientre
hasta tus pechos dulcísimos,
como yo lo hago,
rasguñando la noche
de tu almohada?
¿Qué va a ser de ti?
¿Y…qué va a ser de mí,
cuando me vaya?
Con un saludo para mi pequeña amiga Zel. Gracias por tus comentarios. Y para todos mis amigos los poetas del grupo Transgresiòn, de Iguala, que ahora están muy ocupados con el Festival Franciscano.
que la luna hay que tomarla
a cucharadas,
y estoy de acuerdo;
sin embargo,
creo que primero
hay que darle dos o tres mordidas
hasta que le sangre el alma.
¿QUÉ VA A SER DE TI CUANDO ME VAYA?
¿Qué va a ser de ti
cuando me vaya de tu lado?
¿Quién te dirá que te quiere
con la emoción temblando
en un arca cerrada?
¿Quién lloverá en tus ojos
con el dolor
de cada madrugada?
Y tus brazos, tan tibios,
¿dónde hallarán este calor
que en mi cuerpo encuentran
todas las mañanas?
¿Qué va a ser de ti
en las noches frías
y en la desesperanza
de la luna de tu sexo
en el espacio enorme
de tu cama?
¿Quién nacerá desde tu vientre
hasta tus pechos dulcísimos,
como yo lo hago,
rasguñando la noche
de tu almohada?
¿Qué va a ser de ti?
¿Y…qué va a ser de mí,
cuando me vaya?
Con un saludo para mi pequeña amiga Zel. Gracias por tus comentarios. Y para todos mis amigos los poetas del grupo Transgresiòn, de Iguala, que ahora están muy ocupados con el Festival Franciscano.
lunes, octubre 03, 2005
AMIGO JAHÉN
Quería escribirte algo, un buen texto que te dijera todo lo que siento por ti y no pude hacerlo, simplemente porque ya te lo he dicho todo y por todo eso que ya te dije sólo me falta decirte una cosa: ¡Gracias!
Gracias por ser mi amigo.
(Ya no digamos mi sobrino y ahijado, confidente y cómplice)
Amigo, gracias por estar junto a mí y por permitirme estar cerca de ti. ¿Qué más te puedo decir?
Gracias.
Gracias por ser mi amigo.
(Ya no digamos mi sobrino y ahijado, confidente y cómplice)
Amigo, gracias por estar junto a mí y por permitirme estar cerca de ti. ¿Qué más te puedo decir?
Gracias.
sábado, octubre 01, 2005
EN LA LUNA

A Diana le dijeron un día que de un salto no iba a llegar a la luna, pero si no daba ese salto nunca iba a tener la seguridad de que sucediera o no. Y sólo por eso se atrevió a comprobarlo.
Esperó pacientemente a que la noche cayera sobre el pueblo, y cuando la luna se encontraba a tres cuartas del horizonte iluminado por sus fríos rayos, buscó una roca , la más alta que encontró a la orilla del río. No era tanta la altura, apenas metro y medio, como para sentir miedo en el salto ("De un salto no vas a a llegar a la luna", le dijeron.) o como para temer que pudiera lastimarse un pie al caer. Por eso, con la confianza en lo dicho, dirigió con firmeza su mirada hacia la gorda luna que tenía frente a ella, abrió los brazos, llenó de aire sus pulmones, cerró los ojos e impulsándose con toda la fuerza que sus delgadas piernas le permitieron, saltó.
Aún con los ojos cerrados, y con el mismo aire dentro de sus pulmones, sintió que el tiempo se detuvo, y hasta que abrió los ojos se pudo dar cuenta que descendía lentamente en el brillante suelo lunático.
También hasta ese momento en que sus pies tocaban el polvo espacial levantando una pequeña nube que flotaba alrededor de sus tobillos, comprendió que más vale no creer todo lo que nos dice la gente.
Lo dedico con afecto para Diana Figueroa Piedragil, con mi agradecimiento por prestarme el nombre.
TE VOY A CONTAR



Mira: te voy a contar: hoy pensé en ti catorce veces,
pensarás que miento, que no es posible contar las veces que se piensa en alguien.
Y, aunque te parezca absurdo, las conté, de veras, te lo juro.
Ya sabes que no miento y si te digo que mañana te pensaré sólo
dos veces, no lo dudes: así será.
Pero, comencemos otra vez:
pensé en ti catorce veces, sólo que nueve de esas veces
te pensé sin mí
y me dolió el vacío que yo dejaba en ti.
No sé por qué aún me preocupo por ti después de todo:
regalaste el peluche, tiraste el anillo y vendiste los recuerdos.
Lo supe un día que te sentiste frágil
y dejaste que las palomas de la sinceridad
te adornaran los ojos.
Desde entonces no dormí pensando en el mono
que te compré en la feria,
en el anillo que los dos besamos
y en las tardes sin sol en las que juntábamos los cuerpos
para iluminarnos el intelecto.
Ayer llovió y sopló un viento tan fuerte que derribó un árbol.
Era enorme el árbol. Cuando cayó, las aves que lo habitaban
se delataron y el Garfield de la casa
se dispuso a darse un buen banquete.
Ya ves: te cuento lo que no interesa más que a los ecologistas
y todo para no decirte que te extraño,
que hay mucho ruido en la cocina
mientras escribo esto y que las cinco veces
restantes en las que te pensé
te vi junto a mí, de la mano, una,
tu cabeza en mi hombro, otra ( y van dos),
bailando pegados en la penumbra de la noche (tres),
recuperando monedas en los camellones de las avenidas (cuatro) y,
por último, derritiendo helados en las sábanas
de nuestra cama.
Ya lo ves, olvidaba decirte que Garfield
sólo atrapó a un polluelo
y quedó con hambre (y no es raro, siempre está exigiendo
su ración de comida que le tiramos en el piso).
Pero bueno, espero que las veces que te piense mañana
me den más probabilidades de sobrevivir
a la falta de ti
en el tacto de mis manos.
martes, septiembre 27, 2005
HISTORIA DE UN LUNES

La historia comenzó en lunes. Como siempre, ese día él pensaba que la vida transcurriría igual, deslizándose en la rutina de sus tardes solitarias. Siempre se imaginaba sentado sobre una roca, observando el sol hundiéndose en el horizonte, tragado por el mar rojizo que se le aparecía en sus sueños y le hacía despertar en la madrugada lamiendo sus lágrimas.
Pero sólo era un sueño porque vivía en la Cd. de México,donde solamente existe un mar de smog que te envenena los pulmones y las conversaciones.
Era lunes, por eso sintió la carga más pesada que nunca. Si hubiera sido viernes habría sentido, como todos, más prometedor, sin menos pesadumbre en los ojos y en el corazón. Por eso, cuando Delfina, su novia, le dijo por teléfono, que había pensado bien las cosas y que era mejor que su relación se encerrara en un paréntesis, creyó que de pronto el día se transformaba en noche y se metió en la cama para ver si era otra de sus pesadillas y que al despertar volviera a sentir el sol quemándole la espalda.
Entre suspiros se quedó dormido y cuando despertó la noche bañaba la ciudad y el barrio en el que vivía le invitaba a caminar para desahogarse del mar de soledad en el que naufragaba.
Cerca de ahí una sinfonola dejaba escapar una rola de un tal Lupillo Rivera y se sintió atraído por la letra y los olores a perfume barato que salían de la cantina "La Lola", que estaba a media cuadra de la vecindad donde vivía.
Era lunes, por eso no le extrañó que hubiera sólo dos clientes en una mesa acompañados de tres chicas. Una de ellas, al verlo entrar fue a su encuentro y lo recibió con un beso en la boca, lo conocía, por supuesto.
Se sentaron cerca de la música y otra joven de pechos a lo Sabrina les llevó un plato con cacahuates. Él pidió dos cervezas y se derrumbó en el hombro de "Sabrina", motivado por la canción soltó el mar de penas que empapó el cabello que le caía a la chica sobre la espalda.
Y eso fue lo único que recordó después cuando despertó en un hotel barato de Acapulco, al lado de aquella chica que hasta entonces supo que se llamaba Selena.
(Continuará)
jueves, septiembre 22, 2005
NOS ROBAMOS LA LUNA
Con mucho afecto para mi ahijado Ricardo quien se encuentra en Estados Unidos, estos dos poemas que publiqué en mi libro Malditas Palabras y que dice que le gustan. Un saludo para su familia.
DEFINITIVAMENTE, TE QUIERO.
Te quiero como el otoño a la luna,
como la barca al remo,
como el llanto a su recuerdo.
Te quiero y te pienso
con tu voz rebelde
desafiando al tiempo,
con tus ojos luminosos
llenos de luceros,
con tu boca ansiosa
y con el temblor ardiente
de tu cuerpo.
Te quiero como el paso al caminante,
como el pez a su pecera,
como la tormenta al trueno.
Te quiero así, como eres:
dolor de los domingos,
agua del sediento,
levedad del sueño.
No sé por qué,
ni cómo, ni cuánto;
pero, inexplicablemente,
definitivamente,
te quiero.
NOS ROBAMOS LA LUNA
A pesar de todo
nos robamos la luna.
Mi alma pendía de un hilo
en tu corazón intacto,
nuestras manos enlazadas,
los silencios agraviados,
y mi amor
en tu maleta guardado.
La pasión se había perdido
en el laberinto
de la tarde,
el agua fresca intentaba sofocar
el calor de mis manos
que a tus pechos quemaban.
El sol caía en las montañas,
nuestros cuerpos en la cama,
tus ojos eran ruegos,
nuestros sexos una llama,
y nos robamos la luna
con promesas no cumplidas.
La luna besó tu espalda.
A pesar de todo:
de la batalla librada,
y de la confesión
del secreto de una carta,
nos robamos la luna
satisfechos,en la cama.
jose_delgado9@hotmail.com
DEFINITIVAMENTE, TE QUIERO.
Te quiero como el otoño a la luna,
como la barca al remo,
como el llanto a su recuerdo.
Te quiero y te pienso
con tu voz rebelde
desafiando al tiempo,
con tus ojos luminosos
llenos de luceros,
con tu boca ansiosa
y con el temblor ardiente
de tu cuerpo.
Te quiero como el paso al caminante,
como el pez a su pecera,
como la tormenta al trueno.
Te quiero así, como eres:
dolor de los domingos,
agua del sediento,
levedad del sueño.
No sé por qué,
ni cómo, ni cuánto;
pero, inexplicablemente,
definitivamente,
te quiero.
NOS ROBAMOS LA LUNA
A pesar de todo
nos robamos la luna.
Mi alma pendía de un hilo
en tu corazón intacto,
nuestras manos enlazadas,
los silencios agraviados,
y mi amor
en tu maleta guardado.
La pasión se había perdido
en el laberinto
de la tarde,
el agua fresca intentaba sofocar
el calor de mis manos
que a tus pechos quemaban.
El sol caía en las montañas,
nuestros cuerpos en la cama,
tus ojos eran ruegos,
nuestros sexos una llama,
y nos robamos la luna
con promesas no cumplidas.
La luna besó tu espalda.
A pesar de todo:
de la batalla librada,
y de la confesión
del secreto de una carta,
nos robamos la luna
satisfechos,en la cama.
jose_delgado9@hotmail.com
domingo, septiembre 18, 2005
LLUVIA DE ESTRELLAS

Lluvia de estrellas hay en mi corazón
porque, con tu partida (aunque me asombra mucho),
no hay dolor.
Deveras, no es conformismo, ni paz interna
o resignación; es dulce calma, brisa de otoño,
mar apacible, tierna canción.
Sé que esperabas que te llorara y que implorara por tu perdón,
o que en silencio y en la penumbra yo me quedara con la derrota
en mi habitación,
o al menos fuera tras de tus pasos, como otras veces,
tragando el humo de tu rencor
y que en tu calle yo me quedara bajo la lluvia
ilusionado porque salieras y que trajeras la paz de mi alma
con tu pasión.
Mas, sin embargo, en la tristeza que ahora me dejas
ya no hay dolor,
porque el recuerdo de tu cariño me lo ha cambiado
por una flor.
Ahora, sereno, cierro mis ojos
y entono a solas nuestra canción,
y este amor nuestro que arrastró el viento
derrama estrellas, luces benditas que me iluminan
el corazón.
porque, con tu partida (aunque me asombra mucho),
no hay dolor.
Deveras, no es conformismo, ni paz interna
o resignación; es dulce calma, brisa de otoño,
mar apacible, tierna canción.
Sé que esperabas que te llorara y que implorara por tu perdón,
o que en silencio y en la penumbra yo me quedara con la derrota
en mi habitación,
o al menos fuera tras de tus pasos, como otras veces,
tragando el humo de tu rencor
y que en tu calle yo me quedara bajo la lluvia
ilusionado porque salieras y que trajeras la paz de mi alma
con tu pasión.
Mas, sin embargo, en la tristeza que ahora me dejas
ya no hay dolor,
porque el recuerdo de tu cariño me lo ha cambiado
por una flor.
Ahora, sereno, cierro mis ojos
y entono a solas nuestra canción,
y este amor nuestro que arrastró el viento
derrama estrellas, luces benditas que me iluminan
el corazón.
jueves, septiembre 15, 2005
¿DE QUÉ HABLA LA GENTE?

Emmanuel me dijo: "La gente inteligente habla de ideas, la gente común habla de las cosas, la gente mediocre habla de la gente..." No sé si él la haya creado pero la compartió conmigo y, la verdad, qué profundidad tienen estas palabras. ¿En qué perdemos el tiempo, generalmente? La respuesta es obvia: en hablar de los demás, de lo que hacen, de lo que hacen bien, d elo que hacen mal, de lo que no hacen; pocas veces valoramos lo que dicen, lo que piensan... Y es que, de todos podemos aprender algo, sin importar la edad. Si un anciano está lleno de sabiduría por su experiencia, la ingenuidad de un niño también nos permite vislumbrar verdades que se ocultan detrás de la venda que por la malicia del mundo nos cubre los ojos.
"La gente inteligente habla de ideas...", me dijo. Y eso,por supuesto, es muy inteligente, como él.
Ahora quiero compartirles unos versos sueltos que nacieron motivados por últimas experiencias:
"Oigo cantar al agua
cuando se desprende
de la nube taciturna;
canta la luz que nace de la luna,
canta el viento;
pero mi corazón ya no canta:
murmura..."
"¡Qué noche, la de anoche, la que tú y yo vivimos!
Sedientos, nos bebimos la luna
y entre besos y promesas fingimos el regreso
a la misma estación, a la que volvemos siempre
después andar como locos bajando estrellas."
"Pero regresas siempre, diciendo que me extrañas,
y yo tan estúpido soy
que te perdono todo,
te perdono todo, todo;
sólo por volverme a ver en la tristeza de tus ojos."
"De pronto llegas y enciendes la hoguera
en donde hay sólo cenizas,
y no me pregunto si te amo todavía,
¿para qué?, eso lo sé desde siempre
porque entre las cenizas alguna brasa queda."
Un saludo para amigas y amigos muy queridos,como otros más.
Guille, Jahén,Aline, Zandra, David, María, Laura, Juan Carlos, Gibrán, Lupita Austria, Armando, Miguel Sierra, Miguel Perianes, Etc.
domingo, septiembre 11, 2005
CON LA VERDAD EN LA MANO
Èl vino a mi casa con la verdad en la mano.
Es un buen amigo que me regalò una tarde soleada y con arena.
La tarde se hizo noche y entre la bruma de las primeras sombras
me dibujó una luna huraña y quebradiza que se perdía en las copas de los árboles.
Con el paso de las horas y uno que otro tequila la vereda de la charla
nos llevó hacia la poesía.
Me dijo que leía mi libro todos los días y que al menos dos o tres poemas
le acompañaban en la soledad de sus horas nocturnas.
Para mi vanidad, me habló de los versos que le quemaron en lo más profundo de sus emociones.
Yo le escuchaba advirtiendo una sombra de rencor en sus pequeños ojos.
No supe qué decirle. Sólo expresé, con la timidez que me caracteriza, un gracias que, al parecer, no fue suficiente porque agregó que su padre le pide mis "Malditas Palabras" de vez en cuando e igual que él se encierra en ese mundo de nostalgias y soledades.
Hubiera querido tener en mi boca las palabras suficientes para agradecerle que
tuviera el valor de ayudarme a soportar estos sinsabores.
Él no sabe (creo que lo imagina) que al compartir lo que escribimos lo hacemos para no tener que llevar, solos, por la vida, carga tan pesada.
Pero bueno, al fin de cuentas la vida fluye y como otros versos se han resbalado entre el nudo de mi garganta escurriendo por mis dedos, le obsequié poemas nuevos.
Creo que aumentará el nivel de su melancolía. No me culpo, cada quien sabe el tipo de amigos que mete en su costal de afectos. No sé si un día decida hacerme un reclamo formal, por lo pronto, si lee este mensaje, quisiera decirle( por si no se dio cuenta) que, al despedirnos y estrechar su mano, deposité en ella un pedacito de luna para su amuleto de buena suerte.
Ojalá que la vida nos permita hacer el viaje que proyectamos para dejar en un terreno neutral los peros y los porqués de tanta soledad contenida en mis poemas.
Con afecto, para mi amigo Miguel Ángel Sierra Ferrer, por su agradable compañía y por su amistad sincera.
Es un buen amigo que me regalò una tarde soleada y con arena.
La tarde se hizo noche y entre la bruma de las primeras sombras
me dibujó una luna huraña y quebradiza que se perdía en las copas de los árboles.
Con el paso de las horas y uno que otro tequila la vereda de la charla
nos llevó hacia la poesía.
Me dijo que leía mi libro todos los días y que al menos dos o tres poemas
le acompañaban en la soledad de sus horas nocturnas.
Para mi vanidad, me habló de los versos que le quemaron en lo más profundo de sus emociones.
Yo le escuchaba advirtiendo una sombra de rencor en sus pequeños ojos.
No supe qué decirle. Sólo expresé, con la timidez que me caracteriza, un gracias que, al parecer, no fue suficiente porque agregó que su padre le pide mis "Malditas Palabras" de vez en cuando e igual que él se encierra en ese mundo de nostalgias y soledades.
Hubiera querido tener en mi boca las palabras suficientes para agradecerle que
tuviera el valor de ayudarme a soportar estos sinsabores.
Él no sabe (creo que lo imagina) que al compartir lo que escribimos lo hacemos para no tener que llevar, solos, por la vida, carga tan pesada.
Pero bueno, al fin de cuentas la vida fluye y como otros versos se han resbalado entre el nudo de mi garganta escurriendo por mis dedos, le obsequié poemas nuevos.
Creo que aumentará el nivel de su melancolía. No me culpo, cada quien sabe el tipo de amigos que mete en su costal de afectos. No sé si un día decida hacerme un reclamo formal, por lo pronto, si lee este mensaje, quisiera decirle( por si no se dio cuenta) que, al despedirnos y estrechar su mano, deposité en ella un pedacito de luna para su amuleto de buena suerte.
Ojalá que la vida nos permita hacer el viaje que proyectamos para dejar en un terreno neutral los peros y los porqués de tanta soledad contenida en mis poemas.
Con afecto, para mi amigo Miguel Ángel Sierra Ferrer, por su agradable compañía y por su amistad sincera.
miércoles, septiembre 07, 2005
EL ESPEJO EN LA PARED

EL ESPEJO EN LA PARED
El espejo en la pared, a un lado de la puerta
(es un lago llano convertidor de sueños);
el piso, de madera,
la mesa, la máquina, las plumas,
los libros y las velas:
el espacio inerte,
(la noche rueda).
Afuera: la calle, la luz, gente que va y viene,
(mi alma en pena).
Una canción, tres llamadas (ninguna contestada),
una esperanza muerta.
Más adentro: la soledad, el llanto,
la nostalgia;
el frío aumenta.
Hay una lluvia adentro
y hay otra lluvia afuera.
(Alguna vez te pregunté: “¿Qué será de ti
cuando me vaya de tu lado?”,
mas no sabía que sería yo
el abandonado.)
Está todo:
el vino en la hielera,
el agua tibia,
mis ojos tristes,
mis manos frías,
la cama intacta.
En mi pecho se expande un grito:
mi resistencia a prueba.
Cuento las horas: diez, doce, treinta y seis,
ciento cuarenta.
El reloj, la carta (la duda),
lágrimas.
Todo está: tu foto en el llavero,
los poemas, las tarjetas,
los recuerdos,
y el espejo,
en la pared,
que nos vio a los dos,
como no vienes,
ahora está ciego.
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